Todo comenzó en una persecución en un escenario tétrico, corría como si no hubiese un mañana, manos frías y un corazón acelerado que no paraba de perturbar la voz interna de mis pensamientos, justo cuando más necesitaba de aquella voz... era lo que menos tenía a mi alcance. Continué a correr con gran prisa porque no me sentía segura, aquello que me seguía me parecía sombrío y tenebroso y no poder verlo me causaba escalosfríos, como si una pequeña gota de agua helada corriera por toda mi espalda.
De la misma manera mi velocidad era tal , que lo que más recuerdo del paisaje son flashes de pequeñas luces y sombras y un camino largo y recto que parecía no tener final, corría y corría dando pequeños vistazos hacia atrás para asegurarme de que aquello ya no me seguía, pero con cada mirada, no me sentía si no, aùn más insegura e indefensa.
Al tropezar con una pequeña piedra en el camino, caí al suelo y mientras me desplomaba en él vi mi final o perdición, mis latidos se pararon en seco haciéndome sentir con el alma fuera por unos microsegundos, deteniéndose el tiempo, mi tiempo; una vez en el suelo mi corazón calló y pude escuchar lo que más necesitaba que era mi voz interna, que en el momento más oportuno, dijo "no debes desertar" . Mientras que me encontraba en el piso a mis espaldas lo único que podía divisar entre las tinieblas fué una tensa, fría y penetrante mirada de un par de ojos azules casi metálicos que cada vez estaban más cerca; durante el fijo y tenso contacto visual sentí un fuerte golpe en mi pecho y de manera repentina, mi alma volvió a mi cuerpo, el relój volvió a andar y aquel estruendoso ruido de los latidos desesperados de mi corazón volvieron a invadir mi cabeza, desvaneciendo nuevamente mi voz interna.
De un desesperado, inesperado e impredecible impulso, me levanté y continué corriendo por aquel largo camino; con la diferencia de que esta vez me detuve a observar un poco más el ambiente que me rodeaba, mucha naturaleza muerta, que si soy sincera no brindaba si no incertidumbre y hacía que miles de preguntas llegaran a mi cabeza, con el andar de reloj y el correr del tiempo, la persecución perdía su sentido y con la gran cantidad de preguntas sin respuesta, hice lo posible por hacer de que algo recobrara su sentido, pero por más que explorara en mi mente no lograba encontrarle el sentido a nada y mucho menos unas solución que me permitiera salir ilesa de aquel incoveniente.
Perdida en mi mente, olvidé tantas cosas que inclusive inicie a correr por inercia, fue tanto que olvidé mi cansancio, al parecer; correr sin propósito erradicaba el miedo y cambiaba mi perspectiva de ver las cosas, es como entrar en un túnel y cuando parece no tener final el recuerdo del exterior se torna vago. Viendo hacia el frente la luz del sol devolvió la consciencia a mi cuerpo y pude divisar fuera de mi mente el final del camino, un horizonte vacío y desolado con una caida que no parecia tener final, era aterradora la simple idea de asomarme hacia el vacio para darme una idea de lo que abajo me estaba esperando.
Me detuve frente a tal escenario a pensar "¿qué hacer?" , pero a simple vista parecía una pregunta retórica sin respuesta, que me llevaría a terminar con todo...Regresar por todo el camino por donde todo inicio, no era opción porque apenas decidí mirar atrás volvía escuchar los pasos del dueño del par de ojos penetrantes; el miedo volvió a embargar mi mente, mi corazón simultaneamente más que tornarse nuevamente estruendoso, iba al desesperado son de los pasos del perseguidor y yo no dejaba de pensar en el "tic...tac" de aquel relój que osaba marcar el tiempo de mi vida.
Que situación tan complicada en la aue me encontraba; me sentía " entre la espada y la pared" , pero logre dejar mis miedos a un lado y convertirme en una persona fuerte e imparable, y preferí lanzarme al vacío y jugarme la lotería del destino; pues yo dentro de mis precipitaciones prefería caer en un precipicio y no quedarme ahí varada, sin poder escuchar mi voz, pensando unicamente en la rapidez con la que el perseguidor se acercaba a mi, solo por alargar un poco del tiempo d emi vida y dejarle al azar los próximos segundos de mi vida mientras esperaba que algo o alguien quien me había estado siguiendo, llegara a darle un cambio en mi vida.
Al lanzarme, la caída fue larga y mientras caía escuche voces, gritos y sollozos que me hicieron desfallecer en mis pensamientos, entrando en un pánico terrible. Iniciè una desesperada búsqueda de algo de que sujetarme para tratar de salvar mi vida, al no conseguirlo...desistí dejando a un lado la voz que me advirtió y me pidió que no me rindiera. Simplemente me dejé llevar melancólicamente por los brazos de la gravedad ...
Caí y caí...
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La Persecución
Short StoryPRÓLOGO Cuando corres por inercia olvidas el cansancio, correr sin propósito erradicaba el miedo. Llegar al final del camino y por la impaciencia no querer esperar a ver que te depara el destino, es lo que te lleva a lanzarte al precipicio sin pen...
