INTRODUCCIÓN

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 DOMINICK HARPER

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 DOMINICK HARPER

VIVIR ENTRE LA LUZ Y LAS SOMBRAS

PRIMERA PARTE


INTRODUCCIÓN


Esta es la historia de un niño con una mente brillante y un corazón noble; lleno de mérito por su bondad, generosidad y humildad, y entre otras cualidades que despertaban unánime simpatía y agrado por él.

Su vida había transcurrido hace muchos años, en Inglaterra, donde muchos que lo conocían, lo señalaban como una persona con ángel, con un carisma especial: lleno de gracia y encanto. Pocos son los niños que llegan a existir en la tierra de tal forma que llegan a ser extraordinarios como Dominick Harper Doyle.

El padre del pequeño fue un apuesto inglés, que por desgracia, había muerto exactamente hace tres años. Pero cuando el vivía, era modesto y sencillo, considerado como un hombre bueno, serio, educado, y cabal, que lo hacía digno de confianza.

En cuanto a la madre del niño que aún vivía, irlandesa de nacimiento, poseía una espléndida belleza y era de infinita bondad, de cual se le admiraba por sus buenos hábitos espirituales; ella había inculcado a su único hijo los buenos valores que muchos de los niños ya no expresaban en sus relaciones cotidianas.

Por tanto, Dominick resultó ser más de lo que su madre podría esperar; pero no como algunas personas de buena fe esperaban: un prodigio proveniente del cielo y que solo Dominick podría efectuar por gracia divina, como una asombrosa curación a quien más lo necesitara.

Sin embargo, la observación de ellos era de exageración, al creer que un muchachito como él, con tanta generosidad y hechos santos de conducta, podría ser digno de tal bendición.

No solo su inteligencia y forma de ser del pequeño era de admirarse, también no dejaba de asombrar (aquellos que llegaban a conocerlo) sobre el físico que adornaba a Dominick Harper.

Todos veían que él siempre mantenía una dulce expresión marcada en su rostro, ya que sus delgados labios se rasgaban hacia arriba, justo en las comisuras, y eso lo hacía parecer como si estuviera constantemente sonriéndole a todo el mundo, e incluso podía decirse que de un modo entrañable. Aunque no se le notaba cuando se le encontraba demasiado triste, pues en tal condición, su mal gesto pesaba como el plomo, y desfiguraba aquella permanente sonrisa que alentaba a muchos.

A pesar de todo, Dominick era realmente hermoso, con ese rostro redondeado que le daba un aire inocente. Y tenía una nariz respingada con gracia; y sus ojos resultaban ser tan brillantes, de color verde grisáceo, el mismo color de los penetrantes ojos de su fallecido padre. Su cabello, resultaba ser de un castaño claro que, bajo los rayos del sol, brillaba como un chelín recién acuñado.

No obstante, en el jovencito había dos cosas peculiares en su aspecto, aunque esto no lo hacía menos encantador, a pesar de que algunos pocos dijeran sobre él: «¡Vaya rareza!».

El caso es que Dominick tenía el cuello el doble de largo de lo normal. Y lo otro, era que conservaba de manera maravillosa, unas mejillas rojizas que solo los niños más pequeños podían tener de forma temporal, aunque él las tenía extrañamente resaltadas y permanentes, y que eran tan rojas como las manzanas de finales de otoño.

Pero las desgracias en la vida no faltarían para un niño inclinado en lo bueno y temeroso de Dios. Sin embargo, a pesar de todo infortunio, Dominick Harper era como un haz de luz en medio de aquel mundo gris en el que solía vivir. Pero esta vez, cuando apenas tenía nueve años de edad, le tocaría vivir la peor experiencia de su vida que un niño allegado a su madre podría experimentar.

                     



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DOMINICK HARPERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora