Capítulo 1: Discusiones

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En este momento me encuentro en mi sillita de comer. Me gusta, es cómoda y tiene dibujitos de dinosaurios. Pero lo mejor es que mi madre me da de comer. Me hace sentir bien, porque creo que me ama. Y además me ahorro el esfuerzo de alimentarme yo solito, aunque algún día lo tendré que hacer.

Papá se acerca y se sienta en una silla. Tiene una mirada rara, y está observando la mesa con mucha atención. Me pregunto si habrá algo en ella, quizás una mancha. Mamá lo mira y comienzan una conversación.

-¿Por qué tenés esa cara, flaco?
-¿Te parece necesario preguntármelo?
-Sí, sos un maricón. Por eso es que te puse los cuernos, idiota.
-Estoy harto.

No entiendo muchas palabras, pero creo que pasa algo malo. Papá está llorando y mamá se fue a la cocina. Está con su celular, mami siempre está con ese aparatito. Me pregunto qué es lo que hace con él.
Papi habla de nuevo.

-Terminamos. Y me llevo a Thomas. Voy a aprontar mis cosas.
-Vos no te vas ni mierda de acá. Si te vas me mato. Yo te amo.
-Me engañaste incontables veces, me insultás, ¿eso es amor? No lo creo.

Mamá agarra una cuchilla y se la pone en el cuello, me pregunto si irá a cocinarse ella misma pero me respondo que no porque ella nunca cocina. Papá lo hace, su guiso me encanta.
Papi grita, no me gusta eso y lloro.

-¡Dejá eso, loca! ¡Tenés un hijo de dos años! ¡Sólo pensás en vos misma!
-¿Lo hago?

Mi madre sonríe y sus ojos me hacen acordar a un malvado de una película que vi con papá una vez, cuando estaba a punto de robar unas joyas. Robar es malo.

-¡Basta ya! Hiciste llorar a Thomas, ¡dejáte de estupideces!

Papi se para, me saca de la silla y me abraza. Yo lloro más, pero no se por qué. Siento que algo no va bien.
Mamá empieza a llorar y tira la cuchilla al suelo. No entiendo por qué llora si no cortó cebollas.

-¡Perdón! ¡Perdóname! No quise hacerlo, lo juro.
-Salí de acá.
-En serio no me dejes, no soy nada sin vos...
-Calláte. ¿Te escuchás? Estás enferma. Alejate de mi hijo.
-Nuestro hijo. ¡Perdón Thomas!

Me agarra de los cachetes y los mueve. Me hace doler y corro la cara hacia el pecho de papá, molesto.
Él me lleva afuera a dar un paseo. Mamá se quedó enojadísima en la cocina, la vi antes de salir por la puerta, y balbuceaba palabrotas. No se deben decir palabrotas.
Papi va de mi mano, y caminamos un poco mirando vidrieras con ropa, pero es muy grande para mí. Cuando crezca las usaré todas.

-Thomas, yo te quiero muchísimo, ¿sabes? -me dice repentinamente.
Asiento con la cabeza. Papá me ama, me lo demuestra cada día. Luego de discutir con mi madre, siempre me saca a pasear, aunque me gustaría que me sacara durante la discusión.

-No iero a casa -suelto palabras y sale eso.

Él me abraza y creo que llora. Me alza y poco a poco me duermo...

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