Las vacaciones previas a mi quinto curso en Hogwarts habían sido... bueno, "diferentes".
Mi madre había conseguido un empleo en el Ministerio de Magia. Varios magos y brujas, incluso quienes habían trabajado ahí por años, se estaban cuestionando su seguridad desde los rumores del regreso de "El-que-no-debe-ser-nombrado". Era un ambiente muy tenso, pues no había un ser en el mundo mágico al que aquellos rumores no hubieran alcanzado, sin embargo, cada cabeza lo procesaba de formas distintas, y por supuesto, había quienes pensaban que se trataba de una estrategia política para infundir miedo a las masas y que realmente no había nada turbio cosiéndose en las sombras.
Otros más, sin embargo (las malas lenguas decían que varios de ellos eran ex mortífagos) habían tomado decisiones radicales, abandonando sus bien remunerados empleos y huyendo del país. "Já" decía mi madre, con su acento francés siempre muy marcado, "como si eso fuera a servir de algo".
Las buenas noticias eran que, gracias a todos esos movimientos de histeria colectiva, mi madre había conseguido un empleo. Las malas, eran que esto suponía un giro en nuestra historia, y estábamos por mudarnos a territorio inglés. Nos quedaríamos por un tiempo con mis tíos, quienes nos habían contactado por correo, y no habíamos visto nunca en persona.
La historia, según mi madre la contaba, iba más o menos así...
Bilius Weasley era un joven pelirrojo con una chispa especial, amante de las bromas y la diversión. Solía ir cada año en el mes de diciembre a un pub de Francia que pertenecía a los Bourdeu. Mi madre, Adeline, era la más joven de aquella familia y desde la primera vez que ella y Bilius se miraron a los ojos, se supo que era amor verdadero.
Cada año, para vacaciones de Navidad, ambos se encontraron conversando y riendo en aquel pub. Bilius había asistido al Colegio Hogwarts, así como mi madre en la Academia Beauxbatons, y se divertían con el choque cultural que suponía provenir de diferentes lugares e ir a escuelas diferentes. Él exageraba los detalles e inventaba historias de Hogwarts que mi madre no se tragaba del todo, pero aún así, se encontró fascinada por cada detalle y seña de aquel chico tan peculiar. Ella sabía que el que él estuviera ahí cada invierno suponía un gran esfuerzo de su parte, pues su familia era muy pobre y seguramente había tenido que encontrar la forma de poder pagar esos viajes, así que para ella su presencia era el mensaje claro de que quería estar ahí, con ella, sin importar qué.
El tiempo corrió sin justicia, y aunque dos corazones no podrían haber estado más enlazados, nunca dieron el paso para formalizar aquella unión. "Miedo al compromiso, creo yo", recordaba, "si tan sólo hubiéramos asistido del mismo colegio, incluso de la misma ciudad... quizá ahora las cosas podrían haber sido diferentes".
Al graduarse ambos, decidieron romper los ahorros de una vida para viajar por el mundo juntos, y entonces, en algún punto, mamá se enteró que estaba embarazada.
En un principio, la noticia fue recibida toda la emoción que un bebé deseado puede suponer, pero conforme los días fueron pasando, Bilius se fue poniendo más y más ansioso. Regresaron a Francia mucho antes de lo planeado, y él se fue a Londres para encontrar un empleo formal, lo que supuso meses y meses de ausencia. Para cuando llegó el esperado invierno, en lugar de la esperada visita, recibió una carta: Él no había cambiado sus ideas respecto al compromiso, y le dijo que lo mejor era terminar con aquella historia de amor.
Al final, ella se quedó en Francia con el corazón roto y una hija en camino. Cuando me tuvo, se mudó a Londres esperando encontrarlo nuevamente, pero eso no sucedió. Nunca más supo de él, hasta que un día, pocos años después, recibió una carta que decía que Bilius Weasley había muerto después de un supuesto encuentro con una criatura llamada Grim.
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Another Weasley
FanfictionCon el regreso de "El-que-no-debe-ser-nombrado" y los recientes cambios en su vida, Emma Bourdeu debe afrontar el hecho de ser una Weasley. Toda su vida se ha negado a portar el apellido de su padre, pero su cabello del color del atardecer no se...
