-...Lo siento, sólo quería que supieras que en ningún momento quise lastimarte....- decidí no contestar, aún le tenía algo de respeto.
-Renata, nena, por favor, lo único que te pido es que me digas que estas bien, que no me guardas rencor- esto comenzaba a molestarme, su maldita voz y el estúpido recuerdo de su preciosa piel pálida, sus increíbles ojos azules y,(por sí no tuviera suficientes recuerdos) sus constantes promesas idiotas de amor eterno.
-estoy bien, no te preocupes, no me suicidare por ti, ni por tu estúpido nuevo novio- decidí por fin colgar.
Novio. Si mi ahora ex novio me había dejado por alguien más, por un hombre. Yo sabía cuando comencé mi relación con Sebastián que el era bisexual, más no sabía hasta que punto llegaría a afectarme a mi, nunca me han molestado los gays, pero Gabriel, el era la excepción. La estúpida excepción que me molesto por un año advirtiéndome que Sebastián terminaría siendo suyo, es un maldito descarado, no tiene dignidad ni mucho menos vergüenza. Lo odio.
Me levanté del sofá y arroje mi celular a la mesita junto a el, y me dirigí hacia mi cuarto, no quería encerrarme a llorarle los 578 días que pasamos juntos. Si, cuando te acaban de cortar por teléfono justo antes de una cena con el, tienes mucho tiempo de sobra y que mejor forma de pasar el tiempo que con matemáticas. Soy patética, lo se. Subí las escaleras y atravesé el pasillo hasta mi cuarto ignorando todo a mi alrededor, aquella casa era medianamente amplia, todo decorado blanco con detalles negros, era la clase de contraste que me gustaba, aún que en ese momento me interesaba más ahorcar a cierta persona que, mi gusto en colores neutros. Decidí salir, necesitaba distraerme, tomar aire fresco y llevar mis pensamientos lejos de Sebastián...
¡Ah! ¿a quien engaño? Necesitaba alcohol y estar sola.
Me acomode el vestido corto que llevaba, era negro de encaje ceñido al cuerpo, lo había comprado especial para la cena, era un vestido precioso, yo tenía muchas ilusiones en esta cena, creía que tal vez este sería el día en que él me pediría... ¡No! era la clase de pensamientos que en ese momento quería evitar. termine de retocarme el maquillaje y tome mi cartera negra (preciosa también) con detalles dorados y salí de mi habitación recorriendo el largo pasillo blanco hacia las escaleras donde sólo se veían las puertas negras con cerradura plata cerradas, baje las escaleras tomando el pasamanos de cristal, llevaba zapatos de tacón alto de aguja, sabía caminar con ellos pero no estaban de más las precauciones, atravesé la sala, dirigiéndome a la puerta, al salir me metí en mi auto y subí el volumen de la música al máximo, tal vez así no escucharía mis propios pensamientos.
DU LIEST GERADE
My Decision.
JugendliteraturSINOPSIS. Él fue el gran amor de mi vida, el primero que ame, por el cual en realidad lloré de dolor, un dulce dolor que me hacia tan feliz, el fue mi única excepción, a quien llegué a perdonarle todo aquello que jamás perdonaría a nadie más, quien...
