Durante el tiempo del almuerzo comimos y hablamos un poco de cada una, Camille me relató un poco sobre ella y su pasión por los libros, y yo un poco sobre mi amor sobre el deporte. Sin darnos cuenta de la velocidad del tiempo, ya nos encontrábamos yendo hacia la clase de gimnasia. Entramos a los vestidores y me sorprendí de lo enorme que eran las habitaciones ya que tenían varias subdivisiones adentro, definitivamente pagaban bien los padres de los ricachones -Hipocrita de mi parte, lo sé -.
Me fui a un pequeño casillero con mi apellido y nombre, me cambié y guarde mi ropa. Pero cuando fuí a buscar a Camille vi que ella estaba rodeada por la perra reina y sus fieles, si, Regan y su trío de rubias. no tengo ningún problema con las rubias, yo lo soy también, pero la diferencia es que yo soy natural, no como ese trío, y tengo cerebro, no como ese trío.
Al parecer, estas se estaban riendo de mi reciente amiga, así que tuve que involucrarme.
-Con permiso, pero necesito ir a clase, y mi amiga también - Dije empujando creo que a la tal Mery, la rubia más alta, y tomando del brazo a Camille, sacándola de la ronda.
-La nerd no quiere llegar tarde, déjenla pasar chicas - Dijo con cinismo la idiota de Regan, a lo que la ignoré. Pero cuando pensé que nos iban a dejar en paz, sentí como mi cuerpo se iba hacia adelante en dirección al piso. Caí pero no me golpeé. Me puse de pie,la volví a ignorar, y seguí caminando con Camille siguiendome por atrás.
-¿Qué a caso tienes un problema?-dijo la chica antes de entrar a la clase. -¿Que pasó con el plan de venganza?- cuestionó seguido a lo anterior.
-Camille, Camille. Tu no sabes nada de mi, pequeña aprendiz. La primer técnica es ignorar, si sigue insistiendo, vamos a tener que usar la segunda técnica, que hace referencia a las palabras venganza y fuerza - le respondí con una sonrisa.
-Ok... si tu lo dices. -Dijo dudando y luego agregó. -ah y muchas gracias por sacarme de las garras de esas. -me dijo con una sonrisa.
-no hay de qué, si te hacen algo solo dime, que intentaré solucionarlo - Dije. Luego mi atención se dirigió a una voz ruda y imponente la cuál acababa de mencionar mi apellido.
-Fletcher! ¿A caso quieres una carrosa para acercarte?- Dijo la mujer corpulenta mirando hacia todos lados para ubicarme. Tenía una remera que decía COACH en el medio y digamos que su primera impresión me había dejado algo pasmada hasta que me di cuenta que me estaba tratando de princesa.
-Presente.- Dije fuerte y claro, levantando la mano izquierda.
-Al parecer eres una de las nuevas, así que cuéntame princesita, ¿Qué deporte hacías en tu otra escuela para no romperte una uña?. - Ya no aguantaba que creyera que por mi apariencia era una niña frágil y minada.
-Soccer.- dije mirando fijamente sus ojos sin ningún indicio de sonrisa, y rápidamente todas las miradas se posaron sobre mi de manera inquisidora.
-Miren muchachas, por aquí tenemos una americana que además juega al fútbol - muchas comenzaron a reír, chupaculos, eso eran. sentí como la mujer escupió la palabra 'americana' con asco, pero aún así seguí igual de inexpresiva.
-De hecho si, ¿Está el deporte en esta clase? - Dije lo mas amable posible. Está bien, acepto que usé un poco de sarcasmo.
-Niño, ese deporte no está aquí. Pero dime si hacías algo útil en el deporte. -dijo seria.
-Delantera, número siete. Jugaba para Pfeiffer, ultimos ganadores del Campeonato Anual de California.
La mujer me estuvo inspeccionando durante unos segundos interminables con esa mirada ruda, que ahora estaba además pensativa.
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Una Chica En El Equipo
Teen FictionNilo no es una adolescente con toda la suerte. Ella se ve obligada a mudarse con su padre al otro lado del mundo. ¿Que sucederá con Harry? el chico popular de la escuela, el típico mujeriego. Del odio al amor dicen algunos, pero ¿qué pasa si luego e...
