Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Estábamos en la hora del almuerzo en la preparatoria, era un lluvioso y obscuro día de otoño. Casi nadie había venido al instituto y, después de digerir trabajosamente la sopa de caracoles que hacía la cocinera cada jodido lunes, decidimos que era la hora perfecta para escaparnos y saltarnos la clase de química. Reprobaríamos ese semestre de todas formas. Además, el plan estaba en marcha y no habría vuelta atrás.
Subimos a su oxidada camioneta lo más rápido posible, pero aún así no pudimos evitar quedar empapados por la tormenta. Logramos estar fuera del pueblo en un poco más de media hora, y ningún maestro ni nadie pareció notarnos al salir, así que todo marchaba bien.
-Enciende la radio- me pidió con notable entusiasmo, y eso que él no era muy expresivo.
Habíamos colocado en un pen drive todas las músicas de Sonic Youth que nos relajaban, lo habíamos calculado todo para la experiencia perfecta.
Por fin lo haríamos. Habíamos planeado este momento desde los 13 años, y finalmente estaba pasando. Íbamos a salir de toda la rutina de mierda. A despejarnos de todos esos hijos de puta.
Encendí el reproductor y empezó a sonar I dreamed a dream. Era de nuestras favoritas. Incliné mi asiento y contemplé la lluvia, preguntándome si a Jules y a Martha alguna vez podría llegar a preocuparles que no estuviera en casa. No importaba, estaba todo decidido. No los vería en un buen tiempo y no iba a arrepentirme.
-¿Llegaremos pronto?- pregunté. Ya habían pasado como tres horas.
-No. Bueno, aún faltan unos kilómetros. Puedes tomar una siesta y te despierto apenas estemos ahí. Con esta lluvia no puedo ir rápido.
Me despertó a los quince minutos. La lluvia había parado y el sol se estaba poniendo.
Al llegar quedé maravillada, era precioso. Pero no ese "precioso" al que la gente se refiere limitadamente a los ocasos y las cascadas. Era un precioso misterioso, extraño y peculiar. Con poca luz y minado de árboles, algo así como un bosque, pero no tanto, que parecía saber guardar todo tipo de secretos, que de lo que pasara ahí nunca nadie se enteraría.
En el centro había pasto bajo maltratado y seco. Ese centro era la única excepción sin árboles en medio, ese centro estaba perfectamente marcado, como si alguien ya hubiese estado allí, pero hace años.
Debíamos levantar la tienda de campar antes de que anochezca, así que nos pusimos en marcha.
Nos tomó horas preparar y despejar todo a nuestro alrededor como para que quede un poco más habitable, preparado como para quedarnos pero no por mucho tiempo. Al terminar nos tumbamos en el pasto y celebramos con unas cervezas.
La verdad ya estaban calientes y no era lo mismo, pero no importaba, estábamos fuera y, lo más importante, lejos de casa.
Nuestras celebraciones eran algo monótonas, es decir, estoy segura de que si alguien estuviese ahí con nosotros, no lo entendería. Porque lo hacíamos a nuestra forma; brindábamos por cosas estúpidas, cantábamos desafinando peor que nadie, y nos quedábamos dormidos ya estando muy ebrios. Siempre era así, nuestras celebraciones eran privadas, porque no nos gustaba el ruido ni las fiestas convencionales. Pero nosotros nos entendíamos, éramos perfectos. Y ahora estábamos sólo los dos.
~~~~~
A la mañana siguiente estaba todo mojado a nuestro alrededor. Aunque estaba soleado y fresco. La tormenta de la madrugada apagó la fogata que habíamos logrado encender con tanto trabajo la noche anterior. La cabeza nos dolía muchísimo. Suerte que a Merick se le ocurrió llevar aspirinas. A veces él era el más prudente, a veces el más impulsivo. Era impredecible, aunque sólo yo lo conocía, tal vez más que a mí misma. Era uno de esos chicos a los que tardabas años en conocer y entender por completo. Muy interesante, casi siempre bohemio y analítico. Con ideas suicidas, pero yo sabía que le gustaba la vida y le gustaba estar conmigo.
YOU ARE READING
Remember.
Teen FictionTodo parecía ir bien. Es decir, no bien, pero como de costumbre, ¿saben? Sí, éramos depresivos pero nos teníamos el uno al otro. Creo que jamás lograré entender por completo cómo funcionaba su perturbado cerebro. Pero como sea, ésta es nuestra histo...
