La noche inundaba la ciudad cuando Alex volvía a su casa. Las calles frías y desangeladas apuraban al joven a darse prisa. El único sonido era el de sus apresurados pasos y su agitada respiración. Tenía la sensación de que había alguien siguiéndole.
Llegó al semáforo. Estaba en rojo. Esperaría a que se pusiera en verde. No había ni un solo coche pero se trataba de una calle ancha y extrañamente poco iluminada. Apenas se podía ver el otro lado. Su casa estaba a pocos metros. En menos de dos minutos podría refugiarse en la seguridad de su hogar.
La espera se le hizo eterna. Sentía las heladas caricias de un frío cada vez más intenso. La lámpara al final del paso de peatones parpadeaba. Se le puso la piel de gallina cuando creyó distinguir a una figura bajo la luz intermitente. Pero fue solo un instante. Cuando desapareció y reapareció poco después la luz, ésta ya no estaba. Debía habérselo imaginado.
"Que se ponga en verde ya..." deseó Alex.
Pudo ver cómo el semáforo de los coches cambiaba de rojo a ámbar y de ámbar a rojo. Se le escapó un suspiro de alivio. Cuando finalmente apareció el hombrecillo verde, el joven no se lo pensó dos veces y comenzó a cruzar. En el mismo semáforo aparecía el tiempo que tenía antes de que cambiase a rojo. 30 segundos. De sobras.
Faltaban 25 segundos cuando empezó a escuchar gemidos. Procedían de detrás de él.
Se paró en seco a mitad de la calle, con el corazón acelerado. Se debatió entre el miedo y la curiosidad. 20 segundos. Se giró.
Había una niña de no más de cinco años, abrazada al semáforo. Parecía estar llorando. Aliviado, se dispuso a deshacer sus pasos. Iba a ayudar a esa pobre niña; parecía perdida.
15 segundos. Tan sólo 5 metros.
- Ey, ¿te encuentras bien? – le preguntó Alex cuando estaba lo suficientemente cerca como para poder hablarle sin la necesidad de gritar.
La niña dejó de llorar y levantó la cabeza lentamente. Sus miradas se encontraron. Las lágrimas se le deslizaban silenciosamente por sus mejillas. Se las enjuagó con la manga.
10 segundos. Les separaban 2 metros, cuando Alex se paró en seco. La niña ya no estaba. ¿Cómo era posible? ¡No había apartado la mirada en ningún instante! ¿Cómo demonios...?
7 segundos. Todas las luces se apagaron. No veía más que la cuenta atrás del semáforo. Alex retrocedió unos pasos, alejándose de la acera. Sintió un escalofrío recorriéndole la espalda. Alguien le estaba observando desde el otro lado.
5 segundos. Se giró con los ojos muy abiertos. No podía ver absolutamente nada.
3 segundos. La lámpara del otro lado se encendió durante una milésima de segundo. Pero eso bastó para poder ver que había alguien ahí. Y sonreía.
2 segundos. Estaba paralizado, no sabía qué hacer.
1 segundo.
El semáforo se puso en rojo. El joven ahogó un respingo. Todas las luces volvieron. No había ni rastro de la mujer.
Liberado de la parálisis, se puso a caminar en dirección a la acera.
Sonó un sonido muy fuerte y prolongado que provenía de su izquierda. Unas luces le cegaron. El camión no tuvo tiempo para frenar.
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El semáforo
Short StoryUna descripción sería Spoiler XD. Digamos que es una historia corta de terror que transcurre... en un semáforo :O
