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Stephanie Malik presionó su agarre alrededor del tirante de cuero negro de su bolsa Gucci, cesando el juego nervioso que había mantenido al hacer sonar sus uñas azul índigo contra el frío metal del tablero de botones mientras observaba en silencio el cambio de dígitos que indicaban el ascenso del elevador por aquél edificio de dieciséis pisos, para después soltar de una sola vez el aire que había estado conteniendo. Dejó caer un poco su cabeza hacia atrás sintiendo cómo las espesas cortinas de sus largos mechones ondulados rozaban sus caderas y cerró los ojos asustada, - esa maldita claustrofobia - renegó de su patética situación hasta que un breve tintineo se coló instantáneo por sus oídos anunciando el fin de su breve tortura.

Regresó de un solo movimiento su cabeza a su posición normal para abrir lentamente sus ojos y descubrir ante ella ambas puertas metálicas abiertas, cediéndole el paso a un amplio pasillo alfombrado en un rojo borgoña que le daba alguna clase de calidez al ambiente - o era quizá lo familiarizada que ya estaba con aquél lugar - que, de alguna manera, lograba borrar por unos segundos la tensión en los músculos de su espalda y su cuello. Dejó escapar una risita entre dientes apenas para ella y comenzó a caminar sobre sus tacones altos, que teñían en sus casi angelicales facciones una pincelada de erótico peligro, hasta que se paró en seco ante la puerta blanca remarcada con un 123 pequeño y dorado al centro poco más arriba de la altura de su nariz.

Bajó su mirada a inspeccionar por un instante al par de cafés Starbucks con toques de avellana y vainilla - como a Zayn le gustaba - reposando sobre el portavasos de cartón en su mano izquierda y, tras asegurarse de que de ninguno de los dos vasos hubiese derramado alguna gotita del interior, comenzó a rebuscar entre su desordenado bolso hasta que dio con las llaves plateadas y sintió un suave tiritar en su brazo izquierdo que concluyó en una sensación de quemazón sobre su pecho un par de segundos más tarde.

-¡Mierda!-la voz de la castaña sonó por lo bajo mientras ella observaba a su alrededor, esperando que en esa ocasión no saliera la vieja señora Brown de la puerta de enfrente con un gato en brazos para comenzar a parlotear esas estupideces del grave pecado que cometía al mantener una relación sin compromisos con el moreno que estaría esperándola desde hace ya unos minutos atrás. Comenzó a limpiar el líquido caliente de su chaqueta sabiendo que su humor no estaría tan firme como para plantear de nuevo aquella explicación de que Zayn y ella eran hermanos de sangre.

-¿Debo resignarme a que hoy tendré que usar mi cafetera?-una ronca voz familiar la hizo levantar la mirada de su chaqueta empapada en café para chocar con una sonrisa impecable en contraste a una gruesa cabellera negra despeinada que hacían suponer que su dueño no llevaba más de diez minutos fuera de sus sábanas.

-Deja tus estupideces de lado y hazte a un lado, Malik-ella respondió en un tono seco mientras depositaba sin cuidado el arruinado portavasos sobre las manos del bronceado y se colaba por la puerta abierta sin detenerse a quitar sus llaves de la cerradura.

-¡Vaya, vaya! Que la pequeña no ha tenido una buena mañana.- Zayn observó divertido la mancha de café sobre su chaqueta de cuero que Stephanie se había apropiado desde hace ya un par de meses. Tras quitar las llaves de la puerta y arrojarlas sobre el sofá de dos, antes de cerrar de un portazo, se dirigió a su cocina para desechar los residuos del líquido sobre el cesto de basura y tomó un par de servilletas absorbentes para llevárselas a su hermana que no había cesado sus gruñidos. Tuvo que morder su labio inferior para no reír ante ella, no si no quería recibir una buena lluvia de golpecitos en su pecho.

-Gracias.- Stephanie tomó los dos pedazos de papel concentrada en la pequeña pelea que había comenzado en contra de su chaqueta mientras intentaba quitarla de su cuerpo.

-Es sólo café, cariño-intervino él quitándole la pesada prenda de encima y dejándola en su delgada blusa blanca de tirantes adornada con algunas manchitas beige con olor a avellana.-¿Quieres que te traiga un jersey limpio?

Placeres indebidos ➳ |z.m|  o.s.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora