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-Explicate-, dijo Mayra, sacando a Dustin de su habitación.

-Trabajo en Europe Airlines desde hace dos años, yo soy como parte del itinerario. La empresa me dio tu dirección para guiarte por algunos destinos turísticos de tu elección, esencialmente para que no te aburras y además aprendas un poco el idioma y la cultura.

-Eh, okay, ¿a dónde vamos a ir?

-Acabo de decir que era de tu elección-, dijo exasperado.

Mayra sintió un ardor en las mejillas y se avergonzó de estar siendo tan despistada. Luego, recordó que ella nunca podría contestarle debido a que no conocía cuáles eran los destinos turísticos; acababa de llegar. Duh.

-Llévame a algún lugar... Escondido.- Definitivamente, eso sonaba mejor en su cabeza.

-¿Quieres aventura, huh?

Desde cualquier ángulo podías ver la cara de idiota que ambos compartían en ese instante. Quizá tenían mucho en común.

Se subieron al aparentemente-estacionado-desde-siempre carro de Dustin, del cual Mayra no se había percatado en ningún momento.

-Así que... ¿a dónde iremos primero?-, inquirió.

El muchacho no sabía conducir. Es más, Mayra dudó de si acaso tenía licencia o no. Dustin la ignoró y esto la hizo sentirse como una niña pequeña cuando no le hacen caso.

Primero fueron a un pequeño bosque. Luego, a un restaurante de comida típica y por último «a una parada especial», según el chico.

-Estoy un poco cansada, ¿no podemos ir mañana?- pudo finalmente decir Mayra luego de tanto bostezar.

-Bueno, no te llevaré a donde tenía planeado, pero viendo que son las 8 pm-, estaba dudoso de continuar hablando-¿por qué mejor no vamos a tu casa, te cambias y vamos a una discoteca?

«Uy, coño, qué salvaje», pensó ella, dubitativa.

La sola idea de pensar que iba a haber alcohol hacía que Mayra revoloteara las pestañas; nunca se consideró a sí misma una alcohólica, pero debía admitirlo: el alcohol era su debilidad. Finalmente asintió.

Ya en su casa, la española desarmó su gran maleta buscando algo que ponerse, mas no sabía que era considerado «sexy» o «recatado» en este lugar. Ergo, le pidió ayuda a Dustin.

Luego de unos impresionantes cinco minutos arreglándose, Mayra finalmente estaba lista. Usaba un vestido negros, dos centímetros más arriba de la rodilla y con la espalda descubierta. A pesar de su espeluznante bronceado de granjero, ella se sentía sensual y rechoncha (sus diecisiete kilos de más no pasaban desapercibidos).
Sentía personas viéndola en la discoteca, mas cuando volteaba no había nadie prestándole atención. Dustin se separó de ella para ir a buscar un poco de trago. Un señor le habló: Mayra no comprendía el idioma, pero cualquiera podría notar que este tipo estaba discutiéndole acaloradamente sobre algo. Su apariencia le incomodaba un poco: era mucho más alto que ella y tenía ojos verdes que con la luz parecían amarillos. Sus pupilas eran diminutas y su barbilla era muy marcada. Tenía un aire a militar, pero Mayra no podía descifrarlo bien.

Cuando finalmente Dustin apareció, ella pudo notar como su tez parecía disolverse entre una mezcla de pavor y asombro. Se acercó levemente, y no fue hasta que se puso a su lado cuando ella notó que una vena amenazaba con explotar en su cuello.

Dustin parecía más bien sumiso ante los argumentos del señor, Mayra alcanzó a ver como él le hacía un gesto de «vete» cautelosamente con la mano derecha.

Ella fingió dolor e hizo como que se iba al baño. Conocía la dirección de su hogar, pero éste se encontraba demasiado lejos del lugar y además no contaba con dinero para un taxi. Lo esperó en su auto, el que se ubicaba estratégicamente a la vista de las llaves que Dustin cargaba, por lo tanto estaba sin seguro.

La asustada turista perdió la noción del tiempo y se quedó dormida en el auto, cuando despertó aclaró sus ojos y se desechó de la sensación de extrañeza por no hallarse en el auto. Afortunadamente, se encontraba en su habitación.

El olor a desayuno le hizo volar hacia la cocina imitando a los dibujos animados; ahí estaba Dustin usando la misma ropa de la noche anterior con obvios signos de no haber pegado un ojo desde ayer. Mayra se limitó a comer y no decir palabra, al menos hasta que el chico descansase un poco.

Cuando ya eran pasadas las tres de la tarde y el sol empezaba a pegar menos fuerte, Mayra se dispuso a ir a despertar a Dustin, quien dormía incómodo en el sofá; se sentaron a almorzar y luego ella empezó a abrir la boca.

-Dustin, ¿podrías explicarme qué fue el trajín de anoche?

-Mira, chica, eso no es de tu incumbencia.

«Empezó a ser de mi incumbencia desde que te disponías a abrir el cajón donde guardo mis tampones y mi consolador» pensó ella.

-Como sea, «chico»-la entonación de esa ultima palabra le hacía parecer una chiquilina de 12 años-, dime qué fue lo que pasó o llamaré a la agencia de viajes.

Esto no involucraba un riesgo en el trabajo de Dustin, pero decidió darle el placer porque, bueno, era una chica. Él simplemente prefería mantenerla callada a veces.

-Uhm...-buscaba las palabras más sutiles para no soltar todo de golpe-, el tipo era un psicópata asesino.-Fracasó.

Mayra palideció.

-Verás...-continuó, avergonzado-, al principio se te acercó buscando charla, y al ver que tú no le respondías, las «voces en su cabeza» (según él) le hicieron reaccionar de aquella manera tan... Rara. Sin embargo, nencionó algo raro cuando finalmente lo estaban escoltando a la patrulla, sus palabras fueron: «esa puta judía va a terminar en ravensbruck». Y creo que se refería a ti.

Hola, qué tal. Mi nombre es Isabella y al fin me estoy presentando (equisde). Empecé la novela hace mucho tiempo y creo que al fin voy a poder cogerle el vuelo a todo, trataré de actualizar lo más que pueda (sin trampas) espero les haya gustado este capitulo :D.

Sem Deu Where stories live. Discover now