Gryffindor

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A la mañana siguiente,  los ánimos de Aliccie no habían mejorado en absoluto.

Había dormido plácidamente, en su cama con dosel, que era tan cómoda como la que poseía en la casona y su sueño había sido en verdad reparador. Pero al aclarar su mente, recordó donde estaba.

Había deseado con todas sus fuerzas ir a Slytherin, pero el sombrero seleccionador la había enviado a Gryffindor. Y se levantó de pésimo humor.

A los pies de su cama encontró los nuevos elementos de su uniforme; la corbata tejida en tela roja y dorada, el suéter de escote rojo y dorado y la túnica negra con el escudo del león. Eso la irritó  aún más, pero disimuló frente a sus compañeras de habitación, que la saludaron animadamente. Aliccie respondió con un seco "buenos días" y se encerró en el baño para vestirse.

Después de desayunar solo una taza de leche, volvió a la sala común para buscar su gorro de punta. Al estar pensando en su mala suerte por no haber quedado en Slytherin, lo había olvidado completamente.

Su horario para ese día comenzaba con Herbolaria en el invernadero número uno, y compartirían la clase con la casa Hufflepuff. Llegó justo a tiempo para formar antes de que apareciera la profesora Sprout, y vio que sus compañeras respiraban aliviadas al verla.

—¿Dónde te habías metido?—le preguntó Valery, haciéndole lugar en la fila —¡Creímos que estabas perdida!

Aliccie pensó en responder que no era asunto suyo, pero se arrepintió a último momento. Las chicas pretendían tan solo demostrar su interés en ella. No tenía por qué ser grosera.

 Llegó la profesora Sprout y entraron al invernadero.

La clase consistía en calificar una serie de plantas, que muchos de los estudiantes, sobre todos los muggles no habían visto nunca, y aplicar la forma correcta de trasplantarlas. Debían tener cuidado, porque había plantas como el Filodendro rojo, que presentaba síntomas de asfixia si algunas de sus hojas quedaba sepultada bajo la tierra.

La profesora sugirió que trabajaran de a cuatro, dos alumnos por cada casa, así se conocerían mejor.

Aliccie escuchó que algunos chicos, comentaban entre cuchicheos, que era una suerte que no compartieran esa clase con los de Slytherin. Ya estaba bastante molesta por no pertenecer a esa casa, como para tener que oír que la defenestraran. Aun así creyó que los chicos de Hufflepuff tenían razón en detestarlos. Tonks, la chica del cabello rosado, le había contado acerca del maltrato que sufrían por causa de ellos.

Marie Anne pidió a Aliccie que formara pareja con ella, mientras Valery se resignaba a hacerlo con tres chicos de Hufflepuff, que superaban en número a los de Gryffindor.

A Aliccie y Marie Anne se les unieron dos niñas, que comenzaron a trabajar de inmediato, poniendo mucha atención, puesto que si alguna planta moría asfixiada, serian quitados cincuenta puntos a cada uno de los alumnos del grupo donde ocurriera el homicidio.

Aliccie se enfrascó en su trabajo, mientras las otras tres  parloteaban despacito, para que la profesora no las escuchara. No le molestaba oír la conversación en cuanto no la distrajeran. En silencio escuchaba como se presentaban una a la otra y como se saludaban las viejas conocidas.

Una de las chicas era muy alta y delgada;  de piel negra y cabello muy corto, con rizos pequeños y un impresionante color de ojos celestes,  en su cara bonita. Su nombre era Eliana Anderson y era hija de dos empresarios muggles, que manejaban una concesionaria de automóviles de alta gama.

La otra chica, cuyo nombre era  Genevive Feldom, era menuda, pero tenía el mismo porte aristocrático de Marie Anne. 

 Aliccie le encontró un inequívoco parecido al chico del tren, principalmente en el color del cabello. Se diferenciaban eso sí, en la forma de la nariz.  El desagradable chiquillo la tenía mas bien aplastada (como si se la hubiera aplastado una puerta), mientras que Genevive, la tenía respingada. 

Siete Años en Hogwarts.Where stories live. Discover now