CAPÍTULO 11

3.3K 189 37
                                        

ADVERTENCIA : ESTE CAPÍTULO CONTIENE SEXO EXPLÍCITO (MUY EXPLÍCITO). Absténganse personas sensibles. Bueno, yo ya lo he dicho, ahora os lo dejo a vuestra elección. Pero si lo leéis, comentad e.e

********************************************************************************************

Sus dedos pulgares se movían despacio de arriba a abajo por mis mejillas mientas sujetaba mi cara al besarme. Sus labios se separaron de los míos un segundo. Sus azules ojos estaban fijos en mi pupila; luego, bajaron de nuevo a mis labios, los cuales miraba con deseo. Yo, mientras tanto, estaba estática. Las fuerzas de mis piernas me habían abandonado; la rabia y determinación que tenía antes, también.

- ¿Por qué has hecho eso? - logré pronunciar, pero fue casi un susurro. No obstante, él pudo escucharlo perfectamente. No contestó. Simplemente, cerró los ojos y volvió a besarme. Yo hice lo mismo. Le seguí el beso. Solo con eso ya estaba extasiada.

Nuestras bocas se movían una al compás de la otra, nuestras lenguas por fin se habían encontrado y danzaban juntas, rozándose, envolviéndose. Pero la lengua de Ayato se separó de la mía y recorrió todo mi labio inferior, de un extremo a otro. Desde la comisura de los labios hasta el centro. Estaba preparando el terreno para lo que vino después, que fue un pequeño mordisco en ese labio que provocó que soltase un pequeño gemido.

¿Qué? ¿Esa había sido yo? Me alejé y tapé mi boca con ambas manos. Estaba muerta de la vergüenza, a parte de roja como un tomate. Me ardía toda la cara. Mi corazón se había vuelto esquizofrénico porque latía a un ritmo anormal, descompasado y a toda velocidad. Oh, Dios, ¡había soltado un gemido! Hundí mi cabeza en el pecho de Ayato. Desde ahí, podía escuchar su corazón. También estaba acelerado. ¿Sería por la tensión de antes o es que... está excitado? "¿Esa velocidad... es por mí?" preguntó mi mente al ógano que estaba escuchando.

- Oh, así que esto te pone incómoda. - dijo, con una sonrisa, casi hasta orgulloso. Sus manos aprisionaron mis muñecas e hicieron que dejase de estar pegada a su pecho. Se inclinó sobre mí y se dirigió a mi oreja. - A partir de ahora, quiero que sueltes más como ese de antes. - pidió y mordió el lóbulo de mi oreja izquierda. Me derretí. Completamente.

¿Más como "ese"? ¿Entonces íbamos a ...? Como si me hubiese leído la mente, me miró.

- Mocosa, voy a pedir tu opinión por una vez. ¿Quieres que siga o no? - estaba atónita. ¿Ayato pidiendo mi opinión? ¿Qué es esto, un sueño?

- No sé quién eres tú ni qué has hecho con el ghoul insoportable que me llama mocosa aún cuando seguro que soy mayor que él, pero quédate, por favor. - ese comentario le dio curiosidad.

- ¿Qué edad tienes? - preguntó, con voz ronca, rozando con su nariz mi mejilla.

- 19 - dije y él abrió los ojos- Interpreto eso como que tengo razón.- concluí. Estaba acelerándome.

- Solo es un año. Pero tú no has vivido la mitad de lo que yo he hecho. - Sus manos habían aterrizado en mis caderas y una de ellas había subido hasta mis omóplatos, los cuales acariciaba. La otra, se posó sobre mis glúteos, que recibieron el mismo cariño que mis omóplatos. - Ya sabes algo de mí. - dijo sobre mis labios. ¿Qué? ¿Estaba tratando de compensarme por las quejas que había escupido con rabia antes? - Contesta a la pregunta de antes. ¿Sigo o no?-yo me limité a asentir; si probaba a emitir algún sonido, no creo que fuesen exactamente palabras lo que saldrían. - Bien.- concluyó.

Dejé de pensar cuando sus labios se posaron en mi cuello, el cual estaba totalmente despejado de cabello por la coleta que aún tenía puesta. Primero fue una oleada de pequeños besos que llegaron hasta mi barbilla, pero luego, su lengua había salido a explorar. Mientras lamía mi cuello, sus piernas se movieron, guiando las mías a donde quería ir: la cama.

Palabras de invierno AyatoxReaderWhere stories live. Discover now