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C a s s i e l l e

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•°•°•

Me llamo Cassie. Bueno en realidad no. Me llamo Cassielle, pero lo odio. Así sólo me llama mi madre. Para el resto soy Cassie. Ah, y también Cass para mi hermano.

Este año iba a ser mi año. Era un año lleno de cambios, pero iba a ser mi año. Estaba segura de ello.
Estar lejos de la familia, de Jake (mi querido hermano) y de mis amigos, no era plato de buen gusto. Nadie quiere estar lejos de los suyos, pero tenía una causa más que justificada. Acabar mi último año de fotografía en el centro de Sydney.
Es mi última oportunidad de aprender y experimentar artísticamente, por lo que había decidido pasarlo independizada. En el centro de Sydney podía tener todo tipo de contactos con otros fotógrafos, mucha más inspiración, y posiblemente algún trabajo con el que comenzar la fotografía profesionalmente.

Mi nuevo hogar no era la gran cosa. Mi tía Emma tenía un humilde y pequeño piso en el centro de Sídney. Y cuando digo pequeño, es un tamaño decente para una universitaria en su último año. Para estar yo sola, era más que suficiente. Mi parte favorita del piso era la pequeña terraza donde ya había colocado un par de luces y un pequeño sillón donde pasarme el día sentada sacando fotos. No podía quejarme.

Hace una semana que estoy aquí. He estado muy entretenida y sin parar de hacer cosas. Había estado recibiendo incontables llamadas de mi tía, explicándome varias cosas sobre la casa, el edificio y los vecinos. 
Ayer descubrí gracias a mi tía, que mis vecinos de al lado son cuatro chicos de más o menos mi edad. Había sido muy pesada con el hecho de que eran muy atractivos todos, tanto, que cada día que hablábamos me preguntaba si ya había tenido el placer de conocerles.
Y he de decir que no había tenido el placer de conocerles aún.

Los vecinos de al lado parecían no existir. Hasta el día de hoy.

•°•°•

Son las 9:00 h de la mañana, y me he levantado a duras penas como siempre. Es sábado y aunque se me suelen pegar bastante las sábanas, hoy he decidido madrugar para aprovechar la mañana.

Me he pegado una buena ducha de agua fría, aprovechando lo poco de verano que quedaba en Australia. Tras arreglarme, he salido a correr aprovechando el fresco de la mañana. Tres kilómetros me parecen más que suficientes para tomar la decisión de regresar a casa. Justo antes de llegar a mi calle, decido pasar por el supermercado para comprarme una botella de agua, ya que la sed se estaba haciendo notar.

Ya en mi portal, he subido las escaleras a un ritmo rápido hasta el tercer piso, ya que ni me gustan los ascensores, ni me gusta desperdiciar la oportunidad de hacer ejercicio subiendo tres bonitos pisos. Si me tomo enserio el ejercicio, me lo tomo enserio. Lo que no me esperaba era encontrarme la situación que me encontré al llegar.
¿Qué es lo que ha pasado?
Bien, pues mis queridos vecinos han decidido que hoy era el día de volver de vacaciones, por lo que estaban con las maletas esperando en el 3°B. El ansiado encuentro que mi tía me reclamaba cada día estaba a punto de suceder.

En el pasillo se encontraban tres chicos.
Un chico muy moreno, con el pelo más bien rapadito y con pinta de deportista, estaba apoyado en su maleta negra. Su compañero, un chico de cabello castaño, con pinta de pillo, estaba sentado encima de la suya. El último chico que ese encontraba en el pasillo, era bastante peculiar. Se notaba a distancia que su pelo era teñido, pero eso no lo hacía menos atractivo. Éste sujetaba su móvil cansado esperando una voz al otro lado de la línea, al parecer.

- Sigo sin entender como habéis podido perder la maldita llave - el chico teñido hablaba a sus amigos - Luke no coge el teléfono.
- ¿Qué hacemos ahora? Tengo hambre - dijo el chico de pelo castaño, que parecía el más agotado de todos.
Quise pasar lo más desapercibida posible, aunque con las pintas de haber corrido una maratón, y oliendo a necesidad de ducha, no fue posible. Pasé al lado de los chicos para entrar a mi piso de una vez, murmurando un : Hola, mientras lo hacía. Por su parte recibí sus respectivos saludos, cansados supongo, por su viaje. El chico con cara de pillo incluso me sonrió, gesto que copié mientras cerraba la puerta lentamente.

Todos tenían pinta de ser bastante agradables, y también eran guapos, todo hay que decirlo. Mi tía no se equivocaba. Aunque, según mi tía eran cuatro chicos, no tres.

Me quité los zapatos, y el sentir el frío del suelo me dejó nueva. Dejé las llaves en el armario de la entrada, y me dispuse a quitarme toda la ropa de deporte, que ya empezaba a agobiarme. La ducha que me iba a dar a continuación iba a ser gloriosa. Estaba inmersa en mis pensamientos, en ropa interior ya y apunto de meterme a la ducha, cuando empecé a oír gritos.

- LEVANTA DE AHÍ - la voz era de uno de los chicos que hace apenas unos minutos acababa de conocer en el pasillo.

Me escabullí del baño con una toalla alrededor de mi cuerpo, y llegué rápidamente a la puerta para, sigilosamente mirar por la mirilla.

Ashton vas a romper el micrófono por ser un torpe - el teñido estaba gritando a su amigo el pillo, o eso creía, ya que solo alcanzaba a verle a él y al chico moreno que se encontraba riendo.

Estaba teniendo un debate interno sobre si salir o no a ver que estaba pasando en nuestro pasillo.

- ¿Todo bien? - un hilo de voz salió de mí tras asomarme por la puerta.

En cuanto vi lo que había pasado, no pude evitar soltar una carcajada.

El chico con cara de pillo estaba sentado sobre la misma maleta en la cual estaba hacía unos minutos. La única diferencia es que ahora la maleta estaba rota, debido al peso del chico. No solo se había abollado la superficie, si no que el tirador que suelen tener, estaba totalmente separado de la maleta.

Todos se giraron a verme. El más moreno de todos se apartó de su maleta para acercarse más hacia nosotros. Supongo que la situación no era para nada común, seguro estaban pensando que qué clase de persona soy saliendo así al pasillo a cotillear.

- Sí, sol...- el chico que estaba en el suelo comenzó a hablar a la vez que se levantaba con cuidado, pero fue interrumpido por un fuerte ruido, acompañado de unas cuantas palabrotas.

La maleta del chico más moreno, comenzó a caer escalera abajo. Éste salió corriendo a pararla mientras iba gritando tras ella, como si así fuera a conseguir pararla.

- ¿Calum eres idiota? - una voz salió de las escaleras reprochando a aquel chico. Al instante, la maleta dejó de caer - ¿Cómo se te cae la maleta por la escalera? Anda que es pequeña...

- Es que le he cambiado las ruedas, listillo. Ahora es Rayo McQueen - dijo el moreno para justificarse.

Éste apareció con un chico rubio que venía riéndose del comentario.
Ligeros rizos caían por su cara, dándole un aspecto desenfadado. Se podría decir que tenía unas facciones dignas de una escultura griega, y una sonrisa adorable. Unas cadenas adornaban su cuello y pecho por debajo de una camisa medio abierta, con apariencia sedosa.

Madre mía.

•°•°•

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⏰ Last updated: Apr 23, 2020 ⏰

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