D O R M I D O S
"Cuando ella era solo una chica ella esperaba el mundo, pero voló de su alcance, así que ella escapó en sus sueños y soñó de el paraíso..."
-Coldplay, Paradise
•••
Mi primer beso fue un simple reto. Fue cuando tenía ocho con un niño llamado Valentino. Estaba en una reunión del vecindario y todos nosotros nos habíamos reunido en el sótano de una de mis vecinas y nos sentamos en un círculo en el suelo, comenzando un juego de confesión o desafío, cual era verdad o reto con un nombre diferente.
Habíamos usado una de las muñecas Barbie que habían traído el resto de las chicas para rotar los turnos, diciendo que la cabeza apuntaba a el desafiante y los pies a el desafiado. Francisco Lobatos fue el que me había retado a llevarme a Valentino a le armario y darle un beso y fue muy específico diciendo que debía de ser en la boca. Valentino Vargas era un niño flaco, alto y de diez años de edad, haciéndolo el mayor de todos nosotros. Él tenía cabello rubio y un ojo verde mientras el otro era marrón. Si lo pienso ahora, Valentino no era feo pero en ese entonces, el simple pensamiento de tocar a un niño era una simple violación a las leyes de mi infancia.
Mi mamá me había enseñado que nunca debería sucumbir a presión grupal pero cuando todos me llamaron gallina, humo salía de mis orejas y casi arrastro a Valentino a el armario. Nos quedamos en silencio por un rato, viendo que ninguno de nosotros dos sabíamos besar y que probablemente nos resultaba algo asqueroso para ambos. Reuní la pequeña cantidad de valentía que tenía en mi y me puse de puntitas y lo besé, presionando mis labios contra los de él por al menos siete segundos, para luego salir del armario, rostro rojo y la vergüenza comiéndome cuando todos comenzaron a reírse, pitándome y diciendo "ooh..."
Mi segundo fue con Daniel, casi ocho años después. Apenas llevábamos dos semanas de noviazgo y habíamos acabado de salir del cine, donde vimos la película Mad Max: Fury Road junto a sus amigos, Ariel y Sebastián, quienes lloraron cuando una de las mujeres murió. Estábamos frente el cinema, sentados en la acera, esperando que comenzará Home por mi insistencia y ya sus amigos se habían ido. Las taquillas salían de su bolsillo y hablábamos de los días que pasamos sin vernos, ya que él tuvo que asistir a el funeral de un pariente, quien él decía que no conocía hasta que murió.
Nuestras dedos estaban enredados unos con los otros y Daniel aveces se acercaba a mi y besaba mi mejilla o mi mano, diciendo que amaba ser la razón de mi sonrojo, cual solo me hizo sonrojar mucho más. Me di cuenta de que usábamos los mismo zapatos, Converse negros y que su pie derecho rozaba mi izquierdo de vez en cuando. Una hora y media después me encontraba llorando por que Tip había encontrado a su mamá. Daniel me miraba llorar por la felicidad e inesperadamente agarro mi mentón y me planto un beso, dejándome sonrojada y sin aire.
El llanto ya se había eliminado. Estábamos acostados uno a lado del otro, diciendo pedazos de conversaciones que se perdían rápidamente, disolviéndose con el aire. Ahora notaba como su cabello estaba mucho más largo que cuando la última vez que lo vi en el avión, pasándole un poco por las orejas. Su piel había recuperado un poco de color y se encontraba en un nuevo nivel de sobriedad. Una de sus manos estaba colocada en mi cuello y su pulgar acariciaba mi mejilla.
- Eres preciosa. - murmuró, acercando todo su cuerpo un poco más al mío.
Le esbocé una pequeña sonrisa, sintiendo como el calor subía por mi cuello y descansaba en mis mejillas. Sus ojos no dejaron los míos y su otra mano todavía no soltaba la foto arrugada de Gregory. Yo sabía que Zander seguía triste.
- Háblame de tu hermano. - le susurré después de un momento de duda.
Sus cejas se arrugaron levemente y sus caricias cesaron, aunque no había removido su mano de mi cuello. Un brillo de dolor paso por sus ojos pero sabía que él debía hablarlo.
- Gregory era... él era increíble. - comenzó, después de suspirar de forma nostálgica. - Él era gracioso y un poco infantil y me crió. Gregory era como un padre hacia mi. A veces se comportaba como un mujeriego pero él era bueno. Le encantaba el baloncesto y cualquier otro deporte. Él había intentado enseñarme a jugar hockey pero yo nunca había sido bueno en ningún deporte y termine torciendo mi tobillo. - me dio una sonrisa minúscula y cerrada. - Gregory no sabía cocinar. Recuerdo que casi quemamos la cocina un día intentando hacer un almuerzo decente y cuando explotamos una salchicha en el microondas. -
- Suena genial... mi hermano no era así. - encogí uno de mis hombros. - Teodoro solía ser un poco cariñoso y sobre-protector. Él siempre había sido reservado. Después comenzó a ahogarse en ron y whisky y dejo de preocuparse de todo. Aunque no lo culpo, él había pasado por mucho. -
- ¿Y tus padres? -
- Llevan cinco años de divorcio. - anuncié con un tono un poco amargo. - Tienen una custodia compartida pero pronto yo saldré de ese lío. -
- ¿Pronto? -
- Cumplo dieciocho en tres semanas. -
Zander me dio una gran sonrisa, como si de repente encontrara algo gracioso. Le arqueé una de mis cejas, mirándolo curiosamente, pensando en los diferentes porqués que podrían ser la razón de su cambio repentino de humor.
- Te llevo ocho años. - me anunció, con un tono un poco burlón.
Mis ojos se abrieron grandes como platos, procesando la idea de que Zander era mucho mayor que yo.
- ¿Tienes veintisiete? - pregunté.
- Veintiséis. - corrigió. - Los cumplí hace varios meses atrás. -
- Pero... Pero... Pero que viejo eres. - dije antes de pensarlo dos veces.
- Mi madre le llevaba nueve a mi padre. - entrecerró sus ojos de forma de broma. - Eso es completamente normal. Si estuviéramos en India o Turquía, te llevaría treinta así que cálmate. -
- Eso es un poco racista. -
- Perdón, perdón. -
El silencio nos envolvió una vez más.
Y, sin darme cuenta, me quede dormida mirando sus ojos y algo suave toco mis labios.
--------
Queridos lectores:
¡EDWARD CULLEN TENÍA MÁS DE UN SIGLO Y BELLA SWAN TENÍA 18! Y ninguna de las fanáticas se quejó, así que no me gustaría leer quejas sobre las edades. Además, no veo el problema con que Zander sea ocho años mayor, mi mamá es tres años mayor que mi papá y siete años mayor que mi padrastro.
Aclararé las posibles confusiones.
Historia de Zander hasta ahora:
• Gregory se murió cuando él tenía quince.
• Jeremías le ofreció un apartamento.
• No está clara la edad de Zander cuando él escribió la carta.
• No está claro cuantos años pasaron antes de que Omar lo llamara.
• No está claro cuantos años pasaron después de su primera transformación.
Ya lo deje en el aire.
Atentamente,
Diana😁
YOU ARE READING
Mía
Werewolf"Siempre te protegeré pero, ¿quien te protegerá de mi?" ·sin editar· © 2020 Diana Rodríguez (anaklusmos-)
