Corté malamente un trozo de carne cruza para dársela de comer al cachorro de lobo. Él lo observó con cautela mirándome de vez en cuando.
-Come.- Le dije sonriente mordiendo mi trozo de carne hecha. Sonreí cuando vi que comenzaba a comer lentamente de su cena la cual había tardado como dos horas en cazar, luego tuve que despellejara al animal más tarde crear un fuego para calentarnos y poder cocinar mi comida medianamente.
Me dio pena el cervatillo pero aun así tuve que matarle porque si no yo me moriría de hambre. Al terminar de cenar lo mío abracé mis piernas observando las llamas del fuego, las actuales me recordaron a las noches en las que me quedaba viendo la fogata del salón. Este fuego no era igual. La leña estaba algo húmeda por lo que el fuego no era gran cosa pero me mantenía caliente para no morir de frío.
Sentí como el lobo golpeaba mi brazo derecho con su hocico para hacerle caso. Sonreí poniéndole entre mis pies más cerca del fuego para darle a él también calor. Era un animal noble. Sin culpa de la vida que tiene. No creo que tenga más de un año y andar sólo por un bosque helado no es nada bueno. Podría haber muerto esta misma noche de frío, ya que era tan helada. Aunque nos encontrásemos en una pequeña cueva se sentía el frío.
El animal sin nombre aulló observando el reflejo que daba la luna sobre el agua del lago cercano a la cueva. Sonreí acariciando su pelaje recién lavado ya que por curioso metió su hocico, patas y resto en el charco de sangre que había formado cuando despellejaba al ciervo. Le había lavado en el lago aunque él se había resistido a eso. Creo que no le gustaba bañarse o eso o el agua fría. Ahora estaba secándose junto al fuego. Seguramente a él también le guste el calor que emana por poco que sea.
-Necesitas un nombre.- Hablé pensando un posible nombre pero quizás pronto se valla. Es un lobo salvaje. No suelen ser muy domésticos. Aunque este lo era, claro es un cachorro.- ¿Qué tal Pavel?- El cachorro volvió a aullar pareciendo que le gustase. Sonreí otra vez acariciando su pelaje de nuevo.- Ven vamos a dormir, Pavel.- Me levanté un poco para acomodarme sobre el suelo el cual había llenado con algo de paja cogida de una establo que había visto a unos buenos minutos de aquí. Pavel se acurrucó a mi lado pegándose a mi cuerpo.
Puse mi mano sobre el acariciando su pelaje. Amaba a los lobos desde niña. Eran animales nobles y leales. Como los perros pero de una raza distinta.
Cerré los ojos tratando de llamar a Morfeo para que me haga una corta visita pero es como si él también me hubiese abandonado. Sentía mi cuerpo cansado de tanto esfuerzo físico sin descanso pero no podía conciliar el sueño. Me sentía mal. No sé porque me porque pero me sentía así. Era algo muy extraño.
Mire a Pavel quien ya se había dormido. Me aleje de el para poder levantarme. Quizá dar un paseo me sirva. Salí de la cueva descubriendo que todo estaba nevado y seguían cayendo copos de nieve en una oscura noche donde la preciada luna no dejaba ver su rostro. Que oportuno todo. Pensé.
Di varios pasos hasta que me sentí observada. Era como si alguien me estuviese acechando en aquella oscuridad. Giré sobre mi cuerpo repetidas veces buscando que es lo que me veía hasta que bajé mi mirada al suelo para tomar a Pavel quien estaba junto a mis pies. Lo abrecé fuerte a mi cuando oí una risa ronca. Un frío escalofrío recorrió mi espalda haciéndome temblar de miedo. Era él.
Volví a observar mí alrededor en busca de alguna salida o de él. Pero estaba demasiado congelada por el miedo como para correr o avanzar un sólo paso. En ese instante todos los recuerdos de las veces que reía así vinieron a mi mente. Cada golpe. Cada sucia caricia. Si se puede llamar así. Cada lágrima mía. Todo vino a mi cerebro en menos de un segundo haciéndome recordar lo que pasaría después. Lo que me esperaba. Él estaba enfadado y yo era el trozo de carne donde descargaría su furia.
Sentí mis mejillas empapadas gracias a un aire frío que me envolvió haciendo mi miedo mayor junto al nudo de mi garganta.
-¿Fuiste una niña mala?- Su voz ronca me hizo temblar. Estaba cerca pero no podía notar donde. Estaba confundida hasta que pude verle. Estaba a menos de un metro. Su cuerpo lleno de músculos. Su estatura grotesca al igual que la de Max. Sus ojos inyectados en sangre. Su adefesio de cara llena de horripilantes sombras que me hacían dar algún que otro jadeo de miedo.- Responde.- Rugió haciendo estremecer a Pavel al igual que a mí.
-Si.- Susurré mirando a la nieve. Sentí el primer golpe impactar en mi piel haciéndome caer al suelo golpeando mi cara contra algo duro. Posiblemente una rama caída o una piedra. Sentí sus pasos acercándose a mí.
En ese instante recordé el valor que tenía con Max y sus palabras. Las que me daban algo de valor en mis pesadillas. Diciendo que yo soy fuerte. Que no soy débil. Me levante aún con Pavel en brazos. No permitiría que le hiciera daño. Mi cuerpo se tambaleó ante la cara de sorpresa de James.
Tomé aire queriendo gritarle cosas pero entonces vi la escapatoria. Detrás de él se podía ver un pequeño sendero el cual no estaba cubierto por nieve. Sin pensarlo mucho me hice a un lado esquivándole con más de metro de distancia entre su cuerpo y el mío. Corrí por el sendero sintiéndolo detrás de mí pero no dejaría que me volviese a tocar.
Seguí corriendo aumentando más mi velocidad observando el suelo atenta a cualquier rama caída, tronco o una simple piedra para no tropezar con nada. Si lo hacia el ganaría terreno acercándose más a mí.
Corrí lo que me aguantaron los pies. Sabía que él me estaba siguiendo. Sabía que estaba a punto de cogerme y que todos los esfuerzos estaban siendo en vano. No sé cómo me estaba siguiendo la pista porque fui muy escrupulosa con mi rastro y todo lo relacionado con eso.
Me paré en un árbol para apoyarme ya que me sentía algo débil. Llevaba días sintiéndome así y no se el porqué. Pero si sabía que estaba lo suficientemente débil como para no poder convertirme en loba y correr mucho más rápido.
Al tomar mi pecho con la mano oí un lejano aullido. Conocía ese aullido. Sabía que él. El Alfa del que huía. ¿Por qué no podía tomar a otra mujer y dejarme en paz? No lo entendía, lo había hecho durante tanto tiempo, pero sin embargo ahora me perseguía para pegarme o matarme, quien sabe de lo que sea capaz o lo enfadado que este. Aunque corriese sabía lo que me esperaba.
Tenía aquel presentimiento de que todo acabaría esta noche. Esta misma noche toda se iría a la mierda. Seguramente muera. Siento mi cuerpo así. Mi marca duele más que antes, como si quisiese salir de mi piel. Mi cuerpo en su dolía. Los arañazos causados por las ramas y raíces me quemaban sintiendo mi sangre correr por mi piel sudorosa.
-¿De qué huyes amor?- Me paré en el lugar al verlo a metros de mi apoyando en un árbol sujetando un puñal mientras jugaba con él. Lo sabía. Iba a matarme. Retrocedí un paso queriendo regresar por donde había venido pero entonces sentí a Pavel en mis brazos moviéndose incómodo. Me agaché dejándolo en el suelo dándole la orden de que se fuese. Se alejó de mi a paso lento mientras yo avanzaba de igual manera.- Dime.- Gruñó tomando mi cuello estampándome contra el tronco de un árbol. Su mano hacia mucha fuerza en mi cuello dejándome sin aire.- Que encontrársete en Max.
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Huyendo del Alfa
WerewolfCorrí lo que me aguantaron los pies. Sabia que el me estaba siguiendo. Sabia que estaba a punto de cogerme y que todos los esfuerzos estaban siendo en vano. No se como me estaba siguiendo la pista porque fui muy escrupulosa con mi rastro y todo lo r...
