¿Cómo será el amor?

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En la vida solo se viene a ser feliz... pero la propia vida lo impide. Y eso es bastante jodido.

Mayormente, la felicidad de los demás es su pareja. Para mí, son mis audífonos. Ese lugar privado donde nadie te habla, donde el mundo se queda afuera... es tan relajante.

Aunque no puedo andar por la vida con audífonos, ignorando a todos. Es una lástima, porque las personas pueden ser tan irritantes.

Aunque tampoco es como si me hablaran muchas personas. Suelo ser reservado. Varios pensarían de mí que cualquiera que interrumpiera mi paz no volvería a ver el sol. No sé cómo carajos me gané esa etiqueta con la que todos me ven, pero, gracias a eso, estoy más tranquilo.

Aunque luego suelo pensar en qué pasaría si alguien no me tuviera miedo. Un poco de compañía no vendría mal.

Luego veo a los demás y siento un calor extraño en el corazón al ver parejas tan amorosas.

¿En serio una persona puede hacerte sentir así?

Lo pienso mientras veo a las parejas abrazándose. Si no fuera porque toda mi familia tiene a alguien con quien pasar este día, yo estaría en mi cama.. Es tan vergonzoso que me tengan pena... Ni que fuera tan importante tener pareja.

-¿Para qué me trajeron? No quiero ver cómo me presumen su relación estable -digo con un tono algo irritado.

-No digas eso. Que sea 14 de febrero no significa que no podamos pasar tiempo en familia -responde mi mamá.

-¿Tiempo en familia? Si todos están ocupados con sus amores, esto no es tiempo en familia, sino una tortura para mis ojos.

-Solo lo dices porque eres el único que aún no tiene a alguien a su lado. Pero a cada persona le llega su tiempo indicado. Cupido luego te dará a tu media naranja.

-Otra vez con Cupido. Si solo es un personaje inventado para estos días. Cupido no existe. Y, aparte, no me hables como si fuera un niño chiquito. No me voy a creer cada cuento que me cuentas.

-...

-Está bien, te dejaré tranquilo. Solo quería ayudarte.

Pasaron varios minutos y nadie volvió a decir nada. Jack sentía culpa por haberle hablado así a su mamá; sin embargo, prefirió ignorar la situación. Tal vez, cuando llegáramos a la ciudad, todo se aliviaría.

Cuando llegamos al festival de San Valentín, ya se sentía que todo estaba como antes.

Cada quien se fue por donde quiso con su pareja, y mi mamá también. Tal vez todos habían olvidado la discusión, pero yo todavía me sentía incómodo. Sería mejor alejarme de todos por ahora. No debo arruinarles el día.

-Tal vez me compre unos chocolates. Este viaje me dio hambre, y es para lo único que me alcanza.

Pasaba entre puesto y puesto, mientras un sentimiento de soledad me envolvía cada vez más. A lo lejos vi una oferta de chocolates caseros. Tal vez sería mejor comprar solo uno.

-Buenas tardes. ¿Me podría dar solo un chocolate, por favor?

-Claro que sí, pero ¿no quiere los dos chocolates? Están en oferta y están muy ricos.

Por un momento pensé: No tengo a quién darle el otro chocolate. Podría comérmelos yo, pero están un poco grandes. Aunque... podría guardar el otro para después y aparte me da pena decir que no.

-Pues, viéndolo de ese modo, quiero la oferta de chocolates.

-Excelente, joven. Aquí los tiene. Espero que los disfrute.

-Sí... gracias.

-Bueno, ahora parezco hambriado con dos chocolates solo para mí. Tal vez, para estar más tranquilo, me iré al área verde. No veré tantas parejas como acá adentro.

Caminé hacia el área verde, alejándome del ruido del festival. Los árboles tapaban las voces y la música y, por un momento, el silencio que tanto quería por fin me envolvió.

Me dejé caer en el pasto; se sentía como una cama. Tengo sueño, como si no hubiera dormido en días.

Ver las nubes y escuchar a los pájaros... Ojalá no me fuera de aquí nunca.

Saqué un chocolate de mi bolsillo, listo para saborearlo. Sin embargo, un balón pasó cerca de mi cara.

Del susto, casi tiro mi chocolate.

Volteé de manera brusca. El balón era de voleibol y, por un momento, me dio curiosidad.

De pronto, escuché una voz algo preocupada que provenía detrás de mí. Me dio un escalofrío de solo escucharla.

-Discúlpame, amigo. No logré hacer un buena recepción. No estás lastimado, ¿verdad?

-...


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