La ciudad nunca dormía.
Durante el día, sus enormes avenidas estaban llenas de personas, vehículos y ejecutivos que se dirigían hacia los gigantescos edificios de las compañías más importantes. Por la noche, los rascacielos se iluminaban con miles de ventanas y anuncios, convirtiendo el cielo oscuro en un océano de luces.
Era una ciudad moderna, poderosa y llena de oportunidades.
Pero también era una ciudad donde el poder significaba peligro.
Las grandes compañías competían constantemente por nuevos proyectos, contratos y territorios comerciales. Detrás de las elegantes reuniones empresariales existían rivalidades, secretos y alianzas que podían cambiar el destino de toda la ciudad.
Entre todas las familias empresariales, había una que destacaba sobre las demás.
La familia Kurogane.
Durante generaciones, los Kurogane habían construido un enorme imperio empresarial conocido como Kurogane Industries.
Sus empresas estaban presentes en prácticamente todos los sectores importantes de la ciudad: tecnología, transporte, seguridad, investigación y desarrollo.
El símbolo de la familia era una rosa negra rodeada por detalles dorados.
Para muchos ciudadanos, los Kurogane representaban éxito, prestigio y poder.
Sin embargo, la familia sabía que tener tanta influencia también significaba convertirse en un objetivo.
Por esa razón, la residencia principal de los Kurogane parecía más un palacio moderno que una simple mansión.
Se encontraba sobre una colina desde donde podía observarse toda la ciudad.
Grandes jardines rodeaban el edificio, mientras que cámaras y sistemas de seguridad vigilaban cada entrada.
Pero había una persona que ocupaba un lugar especialmente importante dentro de aquella familia.
Momo Kurogane.
Hija única y heredera de los Kurogane.
Momo nació en el corazón de una de las familias más poderosas de la ciudad.
Desde el primer día de su vida, su destino parecía estar escrito.
Era la hija única de la familia Kurogane y, algún día, se convertiría en la heredera de Kurogane Industries, el enorme imperio empresarial construido por generaciones de su familia.
Pero durante sus primeros años, Momo no entendía nada de empresas, dinero ni responsabilidades.
Para ella, el mundo era simplemente su enorme hogar.
Desde pequeña, Momo había sido preparada para algún día asumir el control del imperio familiar. Había aprendido sobre negocios, política empresarial, administración y negociación.
Pero su familia también quería que conservara algo que consideraban mucho más importante:
su humanidad.
Cuando Momo tenía cinco años, solía correr por los enormes jardines de la residencia Kurogane.
Su madre la observaba desde la terraza mientras Momo perseguía mariposas y recogía pequeñas flores.
-Momo, no te alejes demasiado -le decía.
-¡Sí, mamá!
La pequeña siempre respondía con una sonrisa.
A pesar de crecer rodeada de lujo, sus padres intentaban que tuviera una infancia lo más normal posible.
Tenía profesores particulares, pero también tenía tiempo para jugar.
Tenía vestidos elegantes para los eventos familiares, pero podía pasar horas corriendo por el jardín.
Y, sobre todo, tenía la compañía de sus padres.
Ellos querían que Momo aprendiera que ser una Kurogane no significaba sentirse superior a los demás.
Significaba tener una responsabilidad.
Cuando Momo cumplió ocho años, comenzó su verdadera educación.
Sus profesores empezaron a enseñarle historia, economía, idiomas y administración.
Al principio, Momo encontraba las clases aburridas.
Una tarde, después de estudiar durante varias horas, dejó caer su cabeza sobre el escritorio.
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My Elite Assassin: Secretos Ocultos
FanfictionEn una ciudad dominada por grandes familias y empresas rivales, la poderosa familia Kurogane confía la seguridad de su heredera Momo, a seis agentes de élite. Mientras enfrentan amenazas, conspiraciones y enemigos que buscan perjudicar a la familia...
