El dolor tras haberse separado después de cinco años de relación dolía, dolía como el infierno.
Ya habían pasado nueve meses desde que Jeongguk había tomado sus cosas y a su recién nacido para irse del departamento que compartía con Taehyung. Le dolió muchísimo al principio; sentía que no iba a poder.
Había días en los que el pequeño Sun-woo estaba tan insoportable que anhelaba que Taehyung apareciera en la puerta pidiéndole perdón por haberlo descuidado durante el embarazo.
Pero ese día nunca llegó. O mejor dicho, no como él quería.
Tae quiso volver muchas veces, pero Jeongguk sabía que no había cambiado y que el ego le terminaría ganando al hombre que alguna vez le había dado el mundo entero.
Durante esos nueve meses de separación, Taehyung siempre llegaba con un nuevo invento: un café como a él le gustaba, unas flores que se "encontró en el camino" o algún regalo que le recordaba a él. Taehyung sabía que no iba a ser fácil, pero tendría a su familia de vuelta, costara lo que costara... o eso creía.
・・・・・
Era un sábado por la tarde. Taehyung había pasado a buscar a Sun-woo por la mañana, pero sus amigos habían estado insistiéndole para que fuera a una "cita" con una chica que le habían conseguido, cansados de que le estuviera "llorando las migajas" a Jeongguk, según ellos. Tae, cansado, aceptó muy estúpidamente, pensando que al pequeño no le pasaría nada.
La cita iba bien. Hana, la chica que era su cita a ciegas, era muy atenta, y cuando vio al pequeño de mofletes regordetes, quedó maravillada con la idea del "papá soltero".
Pidió cargarlo unos momentos, pero al cambiar de brazos, el pequeño empezó a hacer un ligero puchero. Taehyung, en su mundo, no lo notó; al pasar solo los fines de semana con el niño, no sabía reconocer muy bien las señales de incomodidad del bebé.
En eso, su teléfono sonó. Era Jeongguk. Tae entró rápidamente al chat y leyó el mensaje:
Mándame una foto de mi hijo.
Una petición tan sencilla, tan simple y nada rara cuando el bebé estaba supuestamente en brazos de su padre.
Taehyung le sacó una foto rápida al pequeño en brazos de Hana para mandársela. Lo que no sabía era que Jeongguk tenía memorizada cada microexpresión de la cara de su niño.
No alcanzó ni a guardar el teléfono cuando su ex le empezó a marcar.
-Kim Taehyung, ¿se puede saber qué hace mi hijo en los brazos de una extraña? -explotó la voz de Jeongguk en el oído del pelinegro.
Taehyung le pidió permiso a Hana, tomó a Sun-woo en brazos para no perderlo de vista y se alejó de la mesa para hablar.
-Salí con una amiga... No está pasando nada, el renacuajo está bien.
Un segundo de silencio -el más largo para Taehyung- se escuchó al otro lado de la línea antes de que un grito estallara.
-¡¿Estás loco?! ¡¿No ves cómo tiene su carita?! ¡Está a punto de llorar!
Taehyung miró al niño en sus brazos, quien ya estaba sollozando y escondiendo su carita en su cuello, buscando refugio de la incomodidad. Sintió un nudo en el estómago.
-Él está bien... Solo tiene sueño, no pasa nada.
El silencio fue roto solo por un suspiro cansado antes de que la voz del castaño se escuchara de nuevo.
-Quiero a mi hijo aquí, ahora. No me importa dónde estás, con quién estás o si todavía te queda el domingo con él. ¡Me lo traes ahora!
Taehyung se quedó mirando un punto fijo en la pared. Se enojó; el regaño le pegó directo en el ego.
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Cuestión De Prioridades
FanfictionTres horas de retraso por un golpe de ego fueron suficientes para que Taehyung entendiera lo que estaba a punto de perder. A veces, el verdadero cambio no empieza con un «perdón», sino con saber cuáles son tus verdaderas prioridades.
