PRÓLOGO

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Las manos manchadas.

La sangre todavía estaba tibia cuando Enzo entró en la habitación.

Tenía nueve años. No debería haber estado allí.

Su padre tampoco debería haber permitido que lo viera.

Pero Enzo era su hijo.

Y algún día heredaría aquel mundo.

El hombre estaba muerto en el suelo.

Enzo lo miró durante unos segundos.

Después levantó los ojos hacia su padre.

-¿Lo mataste vos?

-Sí.

No hubo excusas.

No hubo mentira.

Solo una respuesta.

Enzo volvió a mirar el cuerpo.

-¿Por qué?

Su padre se acercó y se arrodilló frente a él.

-Porque algunas decisiones tienen consecuencias.

Enzo frunció el ceño.

-¿Entonces sos malo?

Una pequeña sonrisa apareció en los labios del hombre.

-Digamos que no soy un hombre bueno.

La sonrisa desapareció.

-Pero tampoco soy un monstruo.

Tomó las manos de su hijo entre las suyas.

-Escuchame bien, Enzo.

El niño levantó la mirada.

-Nuestras manos pueden estar manchadas, pero no somos monstruos.

Enzo observó las manos de su padre.

Grandes.

Marcadas.

Manchadas.

Y, sin embargo, sosteniendo las suyas con cuidado.

-No destruimos la vida de gente inocente para demostrar que tenemos poder -continuó-. No tocamos niños. No hacemos daño por diversión. Y nunca usamos nuestro nombre para aplastar a quien no puede defenderse.

Enzo permaneció callado.

-Este mundo es peligroso. Algún día vas a tener que ensuciarte las manos.

-¿Y si no quiero?

Su padre lo miró durante unos segundos.

-Entonces no lo hagas.

Enzo parpadeó.

-¿Puedo elegir?

-Siempre.

Su padre le apretó suavemente la mano.

-Cuando llegue el momento, vas a decidir qué clase de hombre querés ser.

---

Muchos años después, Enzo estaba sentado frente a uno de sus hombres.

La habitación permanecía en silencio.

No era una oficina cualquiera.

Era el lugar donde se tomaban decisiones que podían hacer desaparecer fortunas, negocios y personas.

Y aquella noche, todos los hombres de confianza de Enzo habían sido convocados.

El subordinado frente a él tenía las manos apoyadas sobre las rodillas.

Oscuridad con sabor a Café - [Julienzo]Stories to obsess over. Discover now