Las casas de la familia Lee y Choi fueron reducidas a cenizas. No fue un accidente.
El Padre Superior Leeteuk lo planificó todo para quedarse con los únicos sobrevivientes: los primos. Dos niños huérfanos que el Inspector Jinki vistió con túnicas grises mientras temblaban de frío en el patio del monasterio.
Ellos creían que el santuario era su castigo por sobrevivir. No sabían que era su prisión. El culto no buscaba sus rezos; buscaba su represión. Sabían que el encierro extremo obligaría a los chicos a refugiarse en la oscuridad.
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"18"
FanfictionEn el Santuario de la Santa Sangre, el encierro y el castigo son la única ley.
