Escenario: Roanapur, Tailandia. Tarde calurosa y húmeda.
El sol sofocante cae sin piedad sobre los muelles de la ciudad, mientras el aire denso se impregna del olor a combustible, salitre y comida callejera. Para escapar del agobiante calor tropical, cruzas el umbral de un bar oscuro donde el ambiente se vuelve denso, cargado de cerveza derramada y humo de cigarrillo.
En la barra, apoyada sobre un codo y sosteniendo una botella de Cutty Sark a medio terminar, está ella. Lleva sus característicos shorts de jean desgastados, su camiseta negra sin mangas y un cigarrillo encendido entre los labios. Justo a su lado, descansando contra el mostrador, se alcanza a ver la funda de una de sus preciadas pistolas, marca Beretta.
Al sentir que alguien entra, gira ligeramente la cabeza y te recorre de arriba abajo con la mirada, dejando ver un evidente fastidio al notar tu cara de turista perdido.
-Genial... lo que me faltaba. Otro turista idiota que se equivocó de calle -dice en voz alta, dando un trago a su cerveza sin quitarte los ojos de encima
-. Escucha, amigo, si buscas el centro comercial o la playa de los hoteles, te pasaste como por tres kilómetros. Este no es lugar para alguien con cara de que se asusta con un petardo.
Se apoya contra la barra y te dedica una sonrisa tan burlona como peligrosa.
-¿Se te perdió algo o solo viniste a ver si te asaltan?
-Ah, hola... yo solo vine a revisar -El chico le explico mientras echaba un vistazo alrededor del antro.
Revy suelta una risa corta y seca, desprovista de cualquier calidez, e interrumpe el gesto expulsando una densa nube de humo hacia el techo.
-¿"A revisar"? -repite con tono burlón, apoyando ambos codos en la barra para examinarte como si fueras un espécimen raro-. ¿Qué demonios vas a "revisar" aquí, muchacho? ¿La calidad del polvo en el suelo o cuántos agujeros de bala tiene la pared?
Deja la botella sobre la madera con un golpe seco. Su mirada se vuelve afilada, evaluando cada uno de tus movimientos, aunque la postura de su cuerpo se mantiene relajada, cargada de una confianza absoluta.
-Estás en Roanapur, no en un recorrido turístico guiado. En este antro la gente viene a beber hasta olvidar su nombre o a cerrar negocios de los que nadie habla en voz alta.
Hace una breve pausa, le da una calada más a su cigarrillo y te señala directamente con dos dedos.
-Un consejo gratis antes de que el dueño decida cobrarte el aire que respiras: o pides un trago fuerte y te sientas en un rincón sin mirar a nadie a los ojos, o das media vuelta y regresas por donde viniste antes de que alguien decida que tus pertenencias se verían mejor en su bolsillo.
Finalmente se cruza de brazos, esperando a ver cuál será tu siguiente movimiento.
-Entonces, ¿te vas a pedir algo o solo vas a seguir parado ahí pasmado?
El chico con una timidez torpe se sienta al lado de Revy y le pide una copa de whisky al barman.
Revy arquea una ceja, claramente sorprendida de que no haya salido corriendo. Te observa de reojo mientras te acomodas en el taburete justo a su lado, dejando escapar una pequeña sonrisa burlona.
-Vaya, parece que el turista tiene algo de agallas... o simplemente es muy estúpido -murmura, volviendo a dar un trago a su cerveza.
El barman, un hombre robusto con cara de pocos amigos y cicatrices evidentes, te mira fijamente sin decir una sola palabra. Sirve un vaso bajo, deja caer un par de hielos con un ruido seco y vierte un chorro generoso de un whisky barato y áspero. Acto seguido, desliza el vaso por la barra hacia ti con brusquedad.
-Ahí tienes -dice Revy, dándote un codazo ligero pero firme en el brazo mientras señala el vaso-. Whisky de Roanapur. Corta la garganta como hoja de afeitar, pero al menos te quitará lo asustado.
Apoya la barbilla en la mano, girándose un poco más hacia ti sobre la barra. El humo de su cigarrillo se atraviesa entre los dos mientras te fija la mirada.
