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Para anthony_2001_gordon@hotmail.com De elenajsinclair@gmail.com (sin asunto)
Hoy te escribo desde la oficina. Sí, perdí todo tipo de vergüenza. Mentira, nunca me animaré a enviarte esto. Que hipócrita soy...
Bueno, volviendo al tema. Conseguí el nuevo proyecto que todos querían. No sé cómo, pero lo logré!!!!!!! Creo que es la primera vez que realmente me siento feliz desde que comencé a trabajar.
Es un algo importante, porque es un edificio nuevo en el Eixample, cerca de la Sagrada Familia. Sí, lo sé, la que seguramente conoces porque fingías interés para verme hablar y hablar sobre Gaudí y su genialidad.
Tengo una amiga nueva también. Dios, que depresiva suena mi vida :/ Se llama Olivia, es argentina y las dos nos emborrachamos en el mismo lugar cuando se acaba la semana laboral. Twins.
Apareció en mi vida justo cuando más lo necesitaba, como si el universo supiera que llevaba demasiado tiempo sola. Es kinesióloga, tiene una risa contagiosa y habla con ese acento argentino que hace que todo suene más lindo.
Hicimos planes para vernos de nuevo sin alcohol de por medio, porque ajá, necesitamos saber si en verdad nos llevamos bien. De repente, tengo doce de nuevo y estoy buscándote por todo el colegio porque una chica popular me dijo que le gustaban mis pulseras y yo no supe cómo reaccionar.
Era tan fácil entonces. Buscarte, encontrarte, saber que siempre estabas ahí.
¿Recuerdas todos esos momentos?
¿Recuerdas cuándo nos sentábamos juntos en clase? Yo siempre llegaba tarde, así que tú me guardabas un lugar. Me sonreías, sabiendo que me había quedado dormida, y movías tus cosas para poder sentarme en el sitio que habías apartado.
Yo en serio espero que lo recuerdes. Con todo mi ser.
Porque si lo recuerdas, entonces sé que no fui solo yo. Sé que esos momentos significaron algo, que no eran solo juegos de niños, que nuestro sueño era algo real.
Espero que estés feliz. De verdad. Que estés acompañado, protegido. Debe ser muy difícil tener tantos ojos sobre ti, vivir con las expectativas de los demás sobre tus hombros. Siempre fue lo que quisiste, pero sigue preocupándome.
Me duele no tenerte y por eso te escribo, porque necesito decirle a alguien lo mucho que quiero estar ahí para ti, aunque el tiempo haya pasado y nuestras vidas hayan cambiado.
Te escribe desde su escritorio lleno de tonterías y vasos vacíos de café, Elena.