Moon Byul bajó de su coche negro con los lentes de sol puestos aunque el cielo estaba completamente nublado, porque así le habían enseñado desde siempre: si no quieres que te reconozcan, cúbrete la cara.
Muchos dijeron que su éxito era gracias al nepotismo.
Antes eso la molestaba ahora son solo habladurías que le dan igual.
El punto es que tiene éxito y eso es suficiente.
Aunque el propósito de las gafas a veces funcionaba a medias era algo que no podía evitar hacer siempre.
Su altura y la forma en que caminaba, como si el suelo le perteneciera, la delataban siempre.
Su teléfono vibró apenas puso un pie en el edificio.
Era Wheein.
"¿Ya llegaste?" La voz de su mejor amiga sonaba entre divertida y preocupada.
"Estoy en el estacionamiento. Esto parece una escuela secundaria."
"Es una universidad, Byul. Una de las mejores academias de arte de Corea."
"Hay un chico vomitando en una jardinera... Eso no es muy prestigioso que digamos"
"Bienvenida a la educación superior."
Byul colgó y se ajustó la chaqueta.
Era de corte recto, gris oscuro, sobre una camisa blanca sin corbata.
Se veía bien.
Siempre se veía bien, pero esa mañana se había esforzado un poco más porque, según Wheein, las primeras impresiones con los estudiantes eran las más importantes.
Aunque Byul no estaba de acuerdo con eso.
Las primeras impresiones eran para la gente que necesitaba agradar, y ella no necesitaba agradar a nadie. Pero Wheein insistió y Byul le hizo caso porque Wheein era la única persona en el mundo cuyas opiniones le importaban.
El despacho que le habían asignado era pequeño, con una ventana que daba al patio interior y un piano vertical que había visto mejores décadas.
Byul dejó su maletín sobre el escritorio y revisó la lista de estudiantes que tendría esa semana.
Veintitrés nombres.
Veintitrés personas a las que tendría que enseñar técnica vocal durante los próximos tres meses mientras el profesor titular se recuperaba de una cirugía de cuerdas vocales.
La ironía no se le escapó, aunque tardó un momento en procesarla.
Tres meses.
Eso era lo que había negociado con su agencia.
Tres meses lejos de los estudios de grabación, de las entrevistas, de los titulares que la perseguían desde que había hablado abiertamente sobre su condición intersexual en una conferencia de prensa el año anterior.
Había sido liberador y agotador en partes iguales.
El público la adoraba.
Los medios la devoraban, cada acción era cuestionada siempre.
Ya se estaban volviendo ridículos.
Byul necesitaba respirar.
"¿Moon Byul-ssi?"
Una mujer mayor con gafas de montura gruesa asomó la cabeza por la puerta. Era la directora del departamento de música, la señora Park, y tenía esa expresión que Byul había aprendido a reconocer: mitad admiración, mitad desconfianza como siempre.
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Indecente
FanfictionMoon Byul lo tiene todo: fama, éxitos como compositora y reconocimiento como artista, pero también un agotamiento que la hace alejarse de los escenarios. Buscando tranquilidad, acepta la invitación que durante años le hizo una universidad de artes:...
