Llegué a mi nueva casa. Estaba cansada ya que había sido un largo trayecto el que había recorrido con mi abuela hasta llegar a nuestra nueva ciudad, aunque no pude recorrerla. Suspiré y me tiré en la cama de mi nueva habitación. Era cómoda, suave, y tenía aroma a nuevo. Agarré mi teléfono al sentir que vibraba y me encontré con un mensaje de mi mejor amiga.
¿Llegaste? Ya te extraño :(...
Reí al leerlo y contesté alegremente.
Sí, recién llegué. Yo también te extraño muchísimo.
Al instante, ya tenía otro mensaje de ella.
Entonces... ¿Te puedo llamar?
Reaccioné con un pulgar hacia arriba a ese mensaje y luego me llamó.
—¿Y? ¿Cómo es la casa? —preguntó mi amiga después de unos segundos en silencio—. ¿Es linda?
—Sí, bastante. Aunque todavía tengo todas las cajas sin desarmar.
—¿Y la ciudad? ¿Ya saliste a conocerla?
—No, llegamos hace unas horas, tampoco tuve tiempo.
—Bueno, mañana quiero que me cuentes todo. ¿Y tu habitación? ¿Cómo es?
— Es linda, pero necesita un poco de decoración...—
—Ya veo...— Hizo una pausa un poco larga. — ¿Ya conociste a los nietos de la amiga de tu abuela?
Me había olvidado de eso.
—No. Tampoco me interesa.— Dije, restandole importancia.
—No te hagas la interesante, Mely. Tú sabes que puede ser una nueva oportunidad para conocer gente nueva.— Suspiré al escuchar la tremenda idiotez que acababa de decir Sara.
—No empieces... Sabes que sigo sin poder superar todo lo de Dylan.— Dije mientras me iba desanimando poco a poco al recordar aquella tarde que lo vi con una compañera suya. Había sido una tarde cualquiera. Yo solo quería sorprenderlo, pero terminé siendo yo la sorprendida. Lo encontré con ella, besándose.
—Lo siento... Tal vez me desubiqué un poco.— Escuché un suspiro triste de su parte.
—No pasa nada, tonta.— dije intentando no hacerla sentir mal. —Bueno, me tengo que ir a desarmar todas las cajas.—
—Claro, luego me escribes ¿Si?—
—Ajá, bye, te quiero— luego de eso, le colgué.
Suspiré y me levanté de la cama, completamente desganada. Empecé a sacar las cosas que había adentro de cada una de las cajas. Luego de un rato desarmando, fui a conocer la casa un poco mejor. Primero fui hacia la cocina. Era bastante grande, con una mesada en el medio y varios muebles donde seguramente iba a tener que guardar todas las cosas que todavía seguían dentro de las cajas. Después pasé al living, que tenía un sillón enorme frente a la televisión y una ventana que daba al patio.
Seguí caminando hasta llegar a una puerta de vidrio que daba al exterior. La abrí y salí al patio. Era más grande de lo que esperaba. Había un poco de pasto, algunas plantas y una mesa vieja en una de las esquinas.
Después de mirar un rato, volví a entrar y subí las escaleras. Había varias habitaciones en el segundo piso, aunque todavía no sabía para qué iba a usar cada una. Abrí la puerta de una de ellas y miré el interior. Estaba completamente vacía.
—Supongo que esto va a llevar tiempo... —murmuré para mí misma.
Seguí recorriendo la casa hasta que finalmente volví a mi habitación. Me senté sobre la cama y miré todas las cajas que todavía faltaban por abrir.
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Tres versiones de nosotros.
Non-FictionMely acaba de mudarse a Santa Bárbara buscando empezar de cero. Lo que no esperaba era quedar atrapada entre dos hermanos. Liam es la amabilidad, la tranquilidad y el chico perfecto. James es el caos, un arrogante insoportable y el único capaz de sa...
