Tetsuo Daiki, el imperio del sol.

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" El honor lo es todo cuando no tienes nada mas entre las manos" Tetsuo lo había aprendido muy bien cuando tuvo uso de razón, y eso paso a muy temprana edad, en el momento en que el debería correr y jugar como otros niños un accidente le arrebato a su madre y eso lo convirtió en el mayor y en el único que podría hacer algo por que sus hermanas pequeñas sobrevivieran en la gran provincia de la que eran originarios.

Tras varios trabajos pequeños; (trabajos que requerían de gran cantidad de esfuerzo pero tenían una paga insignificante) comenzó a rondar los lugares que frecuentaban las pandillas locales, después de algunas peleas en las que Tetsuo demostró su enorme fuerza física alguien lo recluto. Su vida se transformo en un torbellino de violencia, peleas, sangre, y trabajos encargados por criminales llamados yakusa(la mafia) en su país, aun así valía la pena, la paga era el doble y a veces el triple de lo que ganaba en trabajos convencionales, como si la violencia fuera algo que se apreciara mas que el trabajo duro, sin embargo para Tetsuo el tiempo en la pandilla le enseño el valor de la resiliencia, la confianza en tus compañeros y el trabajo en equipo, sentando las bases de lo que mas adelante seria un código de honor inquebrantable para los yakusa de todo el país.

Sin embargo en aquel momento Tetsuo seguía siendo un pandillero mas al servicio de criminales mas importantes, pero eso le basto para lograr que sus hermanas terminarán su educación básica; cuando llego el momento de que ellas se fueran a estudiar a la ciudad ya había alguien interesado en Tetsuo también, el líder del clan Seishinkai.

En el momento en que Tetzuo y sus hermanas llegaron a la ciudad capital de su país el contraste los dejó sorprendidos no solo por la gran diferencia entre la velocidad de la vida en la ciudad sino por la forma tan fácil y tan normal en la que la vida criminal se desarrollaba allí; barrios enteros destinados solo para los casinos, las casas de masaje y la actividad pandillera. Era sin duda alguna una especie de paraíso para las personas como Tetzuo (o al menos eso aparentaba ser) . Más temprano que tarde Tetzuo se dio cuenta de que su mera fuerza física no le sería suficiente en este entorno; ayudado por el jefe del clan, que depositó una confianza ciega en él desde el primer momento, la astucia de Tetzuo empezó a hacerse más aguda no solo para los temas callejeros, el control de las calles y el mismo clan, sino también para los negocios. Aprendió a reconocer un enemigo apenas verlo, y a un aliado mucho antes de estrechar su mano; aprendió cómo funcionaban los negocios y el lavado de dinero casi al mismo tiempo que aprendía de etiqueta tradicional de su propio país, la cual era indispensable para tratar con los otros clanes del yakusa. En menos de un año Tetzuo estuvo listo para subir de puesto.

El día de la ceremonia estaba soleado, era casi perfecto por un momento el aun joven Tetzuo Daiki creyó que por fin había conseguido un poco de paz en el caos de su tormentosa vida, creyó que por fin podría dormir una noche completa sin que cada ruido a su alrededor lo despertara poniéndolo en ese estado de alerta que ahora era su estado común. Pero las cosas jamás han sido ni serán tan fáciles para nadie, ni siquiera para el; en el momento en que recibió el lugar del capitán del barrio Sur de la capital, también recibió la noticia de que el clan enemigo había capturado y asesinado a sus hermanas, la noticia le cayo como un rayo y en ese momento el último rastro de humanidad en el corazón de Tetzuo se desvaneció, aquello que fue su ancla, aquello que representaba para él una línea que jamás debía cruzar, aquello que lo separaba entre ser un hombre y una maquina de matar se había desvanecido entre sus manos en un abrir y cerrar de ojos.

Él no se vengó de inmediato, no sacrificó activos en una cruzada de ira ciega sin pies ni cabeza, no, Tetzuo esperó, y mientras esperaba su plan se iba perfeccionando, investigó a fondo a los involucrados, pasó su periodo de luto como un pilar silencioso, a ojos de sus enemigos parecia que había sido vencido y doblegado, pero cuando tuvo todas las piezas del rompecabezas en sus manos, cuando estuvo listo para atacar, no hubo lugar en la capital donde el enemigo pudiera esconderse, no hubo antro, guarida, ni casa de masaje que no fuera saqueada y desmantelada en ese mismo momento, esa noche representó una brutalidad nunca antes vista, ningún otro clan había tenido la osadía de ostentar tal devastación, tanto así que todos los yajusa de la capital terminaron recordándolo como "cuando el sol incendió la noche". Los rumores cuentan que desde el más viejo hasta el más joven de los miembros de ese clan (del que en la actualidad ya ni siquiera se recuerda el nombre) fueron borrados para siempre de la memoria de la gran urbe.

El poder de Tetzuo se consolidó entonces mediante el pánico colectivo que se generó esa noche y forjó además sus primeras alianzas con los policías y detectives corruptos de la ciudad, cerrando un círculo de poder tan fuerte y tan unido que cuando alguno caía prefería quitarse la vida antes de revelar cualquier secreto del clan o sus dirigentes y operaciones, no solo eso cuando tuvo el poder suficiente comenzó a reformar el clan a su propio pensar y sentir; fue el primero en dejar que las chicas jóvenes y mujeres se unieran al clan, no como esposas o sexo servidoras como en los otros clanes, sino como activos, como sus soldados, ya que el consideraba que una mujer sin nada que perder podría volverse más peligrosa que cualquier hombre; y si se trataba de poder el prefería tener la mayor cantidad de este a su disposición.

Pronto los orfanatos de la capital empezaron a quedarse sin chicas, la mayoría empezó a ver más futuro en los yakusa que en la misma sociedad; repudiadas y segregadas desde muy pequeñas el clan les daba al menos una opción para sustentarse por sí mismas sin depender de un dueño. Desde fuera todo esto era visto como un atentado a la tranquilidad de las familias civiles de la capital, pronto los medios de comunicación estallaron contra el clan Seishinkai, con noticias alarmistas que nada tenían que ver con la realidad, pero que a modo de rezo recomendaban a las chicas jóvenes y mujeres un toque de queda para no ser reclutadas por la yakusa; sin embargo la opinión pública en general era bastante variada pues estos medios ya eran conocidos por ser amarillistas, sensacionalistas y además manipular la información para dar más visibilidad a sus noticias.

- Todo es cuestión de números señores las televisoras solo buscan rating -

Había dicho el propio gobernador de la capital con una sonrisa y acomodando su corbata cuando las cámaras y los reporteros lo rodearon para preguntarle sobre el tema, de alguna forma el ya estaba inmiscuido, su campaña había sido pagada por el clan Seishinkai.

Tetzuo comprendió otra cosa importante, fama es fama (sea bueno o sea malo), los enemigos le temían cada vez más y los aliados sentían más seguridad al notar el alcance mediático que el clan tenía, y él, no necesito mover ni un solo dedo para ello.

Después de aquel morboso pero fallido intentó de afectar una reputación que a Tetzuo no le interesaba, el impulso fue tal que pronto el jefe del clan decidió retirarse y heredar su lugar a tetzuo pues aunque el jefe nunca tuvo familia o hijos, veía en él el futuro brillante como el sol del clan Seishinkai.

Las leyes y mandamientos de Tetzuo Daiki apenas tomar el poder del clan Senshinkai dieron la vuelta al país en forma de un tabloide que fue colocado en todas las casas del clan.

Las leyes y mandamientos de Tetzuo Daiki apenas tomar el poder del clan Senshinkai dieron la vuelta al país en forma de un tabloide que fue colocado en todas las casas del clan

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