Parte Única

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El crujido de la madera seca ardiendo en la pequeña fogata era el único sonido dentro del almacén abandonado. Afuera, la noche apocalíptica caía fría y despiadada, devorada por los ecos lejanos de los infectados que deambulaban por las carreteras.

First estaba sentado sobre un cajón de madera, apretando los dientes mientras Tle le desinfectaba con cuidado un rasguño en el brazo. La luz tenue del fuego iluminaba los rasgos cansados de ambos. Habían pasado meses desde que Tle irrumpió en las instalaciones secretas del Gobierno para liberarlo de las garras de los científicos que lo utilizaban como conejillo de indias por su inmunidad, y semanas desde que tuvieron que enterrar a Namping en el camino.

El duelo por Namping aún pesaba como una piedra en el pecho de First, pero la presencia inquebrantable de Tle era lo único que lo mantenía en pie.

—Ya casi está —murmuró Tle con voz suave y profunda, aplicando una venda limpia sobre la piel de First.

Tle no vestía el uniforme pulcro que solía llevar en la universidad cuando eran novios en aquella época en que el mundo aún tenía sentido. Ahora vestía ropa desgastada, pero la forma en que sus ojos oscuros miraban a First no había cambiado ni un solo ápice. Había una devoción protectora en cada uno de sus gestos.

First bajó la mirada hacia sus manos entrelazadas con las de Tle.

—A veces pienso que nunca saldremos de esto, Tle —susurró First, con la voz rota por el cansancio. —Desde que me sacaste de ese laboratorio... siento que solo estamos aplazando lo inevitable.

Tle ahuecó la mejilla de First con la palma de su mano. La calidez del contacto hizo que el menor cerrara los ojos por un instante, inclinándose hacia el toque como un náufrago buscando aire.

—Te prometí que te protegería, First —dijo Tle con firmeza, rozando sus labios contra la frente del pelinegro. —Ellos te ve como una muestra de ensayo, como una vacuna. Pero para mí eres mi vida. No voy a dejar que te pongan una mano encima nunca más.

Un beso lento, cargado de consuelo y un amor desesperado, se selló entre ellos en medio de la penumbra del almacén. No era un momento de pasión salvaje, sino de refugio. Eran dos almas rotas aferrándose la una a la otra en un mundo que ya no tenía espacio para la ternura.

                                                              ◾◾◾

El amanecer no trajo luz, solo una niebla espesa y el sonido inconfundible de motores pesados rodeando el perímetro.

—¡First, muévete! —gritó Tle de golpe, poniéndose en guardia y desenfundando su arma.

El techo de lámina del almacén colapsó bajo el impacto de bombas aturdidoras. Tropas de asalto del Gobierno, equipadas con trajes de protección biológica y armas de alto calibre, irrumpieron en la estructura. No buscaban matar; buscaban recuperar su "propiedad inmunológica".

—¡Necesitan al objetivo vivo! ¡Captúrenlo!—ordenó el comandante de la unidad por el altavoz.

El caos se desató en segundos. Tle luchó con una ferocidad ciega, abriéndose paso a tiros para escapar juntos mientras First disparaba con precisión desde la distancia cubriendo el lateral de Tle, pero la sangría de tropas era incesante. En medio de la balacera, una ráfaga de fuego cruzado alcanzó a First en el costado. El impacto lo arrojó contra el suelo.

—¡FIRST! —el grito de Tle desgarró el aire.

Antes de que Tle pudiera alcanzarlo, cuatro soldados se abalanzaron sobre el cuerpo malherido de First, inmovilizándolo y colocándole unos grilletes en las muñecas. Tle corrió desesperado intentando llegar a First pero un disparo a quemarropa en la pierna lo hizo hincar la rodilla en el suelo.

Quizas en otra vida - TleFirstone O.SStories to obsess over. Discover now