El cielo era hermoso, un día soleado con mucha tranquilidad.
Cada ciudadano de la ciudad de Chicago podía caminar tranquilamente, carros recorrían por las calles con suma normalidad.
Arriba, varias naves pilotaban cerca de los edificios futuristas, los cuales iban acorde con el año.
2080.
Los tiempos cambiaron, eso significaba que el sistema donde vivimos también cambió.
Entre aquellas naves, una pasó por un edificio alto, azul y bastante moderno. Un holograma se encontraba en el pico de aquel rascacielo, demostrando que era la estructura de unas de las organizaciones más importantes del país.
Destined To Be.
Un lugar donde los justicieros podían existir entre los mortales.
La gente adoraba dicho lugar, los justicieros pasaron de ser cosas de cómics a una realidad que todo el mundo amaba.
Cada año la gente deseaba ver que nuevo héroe podían admirar y si tenían la posibilidad de entrar en el ranking.
- Diriganse al banco Central de Chicago, nos ordenaron evacuar a todo los civiles posibles...
Un vehiculo policial avanzó con una velocidad increible, demostrando que había una situación urgente que atender.
- Ocupo más refuerzos -alguien dijo por la radio- Este maldito pudo derribar a nuestros hombres.
- Procuremos ganar todo el tiempo posible, cuando llegué algún justiciero, tendremos el trabajo hecho.
- ¡Entonces diles que se apuren! -exclamó desesperado, al fondo se oían disparos- Las entradas épicas pueden ir a segundo plano...Estamos apretados aquí.
En el banco, aquel policía que pedía asistencia inmediata, bajaría la cabeza al escuchar una explosión. Se encontraba apoyado en un escombro, las personas del lugar escapaban como podían.
Aún sosteniendo su comunicador, volvería a pedir.
-¡Si no se apuran, vamos a morir!
Lastimosamente, fue mandado a rodar en el piso debido a un gran estruendo que dio de lleno en él. La figura del policia acabaría mal herido.
Obviamente, los justicieros se convirtieron en una realidad.
Pero, ¿que era un héroe sin su villano?
Una relación tan hermosa y desastrosa, la cual definía el dilema moral entre dos personas opuestas. Si aquellos seres alabados hacían el bien, aquellos seres odiados por el mundo hacían el mal.
El banco se hallaba en llamas, los policías se parquearon afuera, algunos bajaros y alistaron sus armas, esperando que la amenaza saliera del humo que cubrió todo la zona.
Temblaron, sudaron, algunos ni siquiera podían sostener las pistolas por sus manos temblorosas. Sin embargo, sus muecas terminaron cuando una figura alta salía del polvo que inundaba la entrada.
Las respiraciones pararon, ya que ahí lo vieron.
Un tipo encapuchado sosteniendo con su mano derecha el cuello de un policia, a la vez que lo arrastraba por el suelo. En su mano izquierda, se hallaba una bolsa gorda y grande con millones de billetes adentro.
Al poner sus ojos en los demás oficiales, sonrió malicioso.
-¡Firestorm, detente! -gritaría un oficial apuntando su arma al criminal- ¡No lo repetiré, no queremos dispararte!
El mencionado Firestorm rió un poco, hasta tirar el cuerpo del policia a un carro. Los demás fueron a socorrer al pobre tipo que se llamaba al borde la muerte.
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Thunderbolt
ActionQuinn Richards nunca quiso ser un héroe. Su sueño siempre fue volar, jugar al fútbol y encontrar su propio camino en una sociedad donde ser héroe se ha convertido en un negocio reservado para unos pocos. Pero cuando un misterioso artefacto alienígen...
