El Mago

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Capítulo 1 - El mago

En un pueblo llamado Rurs vivía un niño llamado Ángel.

Ángel siempre había sido un misterio en el pueblo ya que era huérfano y un dia solo apareció en el pueblo quedándose para siempre.

Pero todo cambió cuando un día decidió entrar a una academia de hechicería, específicamente a una especializada en magia de defensa.

-Oye, viejo, ¿podré entrar o no? -preguntó Ángel al gerente de la academia.

El hombre revisó unos papeles y suspiró.

-Pues... es difícil, pero... aceptamos. Bienvenido a la academia de hechicería, Ángel.

-¡Vamos!

Ángel preparó sus cosas y entró finalmente a la academia.

Apenas llegó, vio a tres chicos de su edad. Dos de ellos llevaban pequeños báculos de aproximadamente medio metro.

Uno era muy alto y tenía el pelo medio largo. Llevaba una etiqueta con el nombre "David".

-Supongo que ese es su nombre -pensó Ángel.

El otro era más bajo, tenía el pelo un poco largo y, a primera vista, casi parecía una mujer. Su etiqueta decía "Lucas".

Ángel decidió acercarse.

-Oye... Lucas, ¿verdad?

-¡Sí! Ese soy yo. Ahora dime, ¿qué necesitas, compañero?

-Primero, mi nombre es Ángel. Segundo, ¿dónde conseguiste ese báculo?

Lucas lo levantó.

-Me lo dio un trabajador de aquí. ¿Tú lo tienes escondido o qué?

Ángel miró sus manos.

-A mí no me dieron nada... Supongo que tendré que encontrar al trabajador.

-¿Quieres ir a hablar con el chico de allá?

Lucas señaló a David.

-Bien...

Los dos caminaron hacia él. Lucas iba dando pequeños saltitos mientras avanzaba.

David los miró con seriedad.

-Aléjense...

Lucas se sobresaltó y Ángel lo miró con molestia.

-Oye, tranquilo. Seremos compañeros y amigos, ¿a que sí, Ángel?

Pero Ángel estaba recibiendo su báculo y ni siquiera lo había escuchado.

-¡ÁNGEL!

-¡¿Qué pasó?!

-¡Ven aquí a hablar con David!

-Dejen de molestar... débiles -dijo David.

Ángel frunció el ceño.

-¿Débiles? ¿Nos llamas débiles? ¡Sabes que yo soy familia directa del brujo y del hechicero legendario!

David soltó una pequeña risa.

-¿Esa leyenda antigua? No es más que un cuento para dormir niños.

Lucas tomó a Ángel y a David, demostrando una fuerza sorprendente para alguien de su apariencia.

-Háganse amigos o de aquí no salen iguales que antes...

Los dos se miraron.

-Ok... a-amigos -dijo David.

-Ya está... lu... digo, amigo -respondió Ángel.

Lucas sonrió.

-¡Bien! Entremos a la academia.

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