sunghoon

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Sunghoon: entonces en todo este tiempo tu y soobin nunca se besaron
Tn: si pero ya sabes eres besos delicados con picos o besos cortos y tiernos
Sunghoon: dios duraron más de medio año yo me imaginaba que habían llegado a más
Tn: el es muy reservado y yo no soy tan atrevida ,además era mi primer novio que esperabas que me lo tragara
Sunghoon: creo que te falta mucho por aprender pero por eso me tienes Ami
Tn: claro debe ser super cool que tú mejor amigo sea el conquistador de la escuela -rei
Sunghoon: se lo que te digo te puedo dar cualquier técnica para que cualquiera caiga ante ti
Tn: da igual hoon no me atreveré a hacerlo con nadie nisiquiera se si beso bien no llegaré y me insinuare para tener sexo
Sunghoon:y por qué no te enseñó yo
Tn: estás loco en verdad como te voy a besar no me mal interpretes eres muy guapo , pero y nuestra amistad
Sunghoon: no planeo que nos casemos ahora solo será un beso y así podrás experimentar que es un buen beso
-Así sunghoon se alejo para levantar su mochila-
Sunghoon: piénsalo mañana te veo en la sala de música ala hora del almuerzo piénsalo
MAS TARDE
Hanni: y por qué no el es muy guapo y acaso no has pensado todos los mejores amigos siempre acaban juntos
Tn: pero no es nuestro caso quiero a sunghoon pero creo que jamás lo eh visto de esa manera
Hanni: el no tiene muchas amigas piénsalo por qué se acercó ati tal vez le gustabas o almenos le pareces linda un tipo como el no se acerca a cualquiera
Tn : quizá pero no crees que vuelva todo incómodo
Hanni: no si tú no lo haces incómodo el lo sugirió solo hazlo que tal sale mejor de lo que esperabas
AL DIA SIGUIENTE
La sala estaba casi vacía. La luz que entraba por las ventanas iluminaba el polvo suspendido en el aire. El piano en la esquina y el eco leve del pasillo hacían que todo se sintiera más íntimo de lo normal.
Sunghoon estaba sentado sobre una mesa, mangas arremangadas, la corbata ligeramente floja. Cuando me vio entrar, sonrió de lado.
Sunghoon:Así que sí viniste... tendrás el privilegio de besar al gran Park Sunghoon.
Rodé los ojos, intentando parecer tranquila.
Tn:No lo malinterpretes. Solo quiero aprender... y eres agradable a la vista.
Él bajó de la mesa con calma, acercándose despacio, sin prisa.
Sunghoon:Aprender no es solo juntar labios. Es saber sostener la mirada su voz bajó un poco y saber qué hacer con el silencio.
Mi corazón empezó a latir demasiado rápido.
Sunghoon:Acércate. A esa distancia no puedo hacer nada.
Tragué saliva.
Tn (pensamiento):
Dios... ¿qué estoy haciendo?
Di un paso. Luego otro. Ahora podía sentir su perfume, limpio y fresco. Sus
ojos bajaron a mis labios y después volvieron a mirarme como si evaluara cada reacción mía.
Sunghoon:Relájate. No muerda a menos que me lo pidan.¡Hoon! susurré, nerviosa.
Él sonrió apenas.
Colocó una mano en mi cintura, firme pero sin apretar, como preguntando si estaba bien. No me aparté. Al contrario, mis dedos se aferraron a su camisa.
Sunghoon:Un buen beso empieza lento no tienes que demostrar nada.
Y entonces se inclinó.
El primer roce fue suave. Apenas un contacto que me hizo cerrar los ojos al instante. Sentí cómo inclinaba ligeramente la cabeza, guiando el movimiento, profundizando un poco más. No fue brusco. Fue paciente. Seguro.
Mis manos subieron a su pecho sintiendo el latido bajo la tela. el acarició mi mejilla con el pulgar antes de volver a besarme, esta vez con más intención. Sus labios se movían despacio, enseñándome el ritmo, esperando que lo siguiera.
Y lo hice el beso dejó de ser solo suyo. Comencé a responder. A inclinarme más. A perder el miedo.
Cuando finalmente se separó, nuestras frentes quedaron juntas.
Respirábamos agitados.
Sunghoon (voz baja):Ves No eras mala solo necesitabas práctica.
Mi mente estaba nublada.
Tn:Eso no fue un beso corto y tierno.
Él soltó una pequeña risa.
Sunghoon:Te dije que te faltaba mucho por aprender
una semana después me encontraba nuevamente en camino ala sala de música al parecer una sola lección para sunghoon era poca ,
Cuando entré, Sunghoon ya estaba ahí, apoyado contra el piano. No sonrió como la vez anterior. Solo me miró despacio. Como si estuviera midiendo cuánto había cambiado todo desde ese beso.
Sunghoon:Pensé que no vendrías.
Tn:Pensé en no hacerlo.
Silencio.
La puerta se cerró detrás de mí con un clic que sonó demasiado fuerte.
Él se acercó sin prisas, pero tampoco con la ligereza juguetona de antes. Había algo más pesado en el aire. Más denso.
Sunghoon (voz baja):¿Vienes por otra lección. o porque te gustó?
Sentí calor subir por mi cuello.
Tn:No exageres.
Se detuvo a centímetros. Esta vez no pidió permiso. Su mano fue directo a mi cintura, firme. La otra se apoyó en el piano detrás de mí, dejándome entre su cuerpo y la madera fría.
La diferencia fue inmediata.
No era un beso para enseñar
Era para probar.
Se inclinó y me besó sin esa paciencia de antes. Más profundo. Más decidido. Sus labios reclamaban respuesta, y cuando abrí los míos, su respiración cambió. Un leve sonido grave escapó de su garganta.
Mis manos subieron por sus hombros hasta su nuca. Lo sentí tensarse bajo mis dedos.
El piano crujió cuando mi espalda chocó contra él.
El beso se volvió más lento, pero más cargado. Más húmedo. Más consciente. Su pulgar se deslizó por mi cintura, apenas por debajo del borde de mi camisa, rozando piel expuesta.
Un roce mínimo.
Suficiente para hacerme inhalar bruscamente.
Sunghoon (entre besos):¿Eso también quieres que te enseñe?
No contesté. En vez de eso, lo jalé de la camisa, pegándolo más a mí.
Su cuerpo respondió de inmediato.
Las manos que antes parecían seguras ahora parecían impacientes. Bajaron por mi espalda, delineando la curva de mi cintura con lentitud provocadora, como si estuviera memorizándome.
El aire se volvió pesado.
Sus labios dejaron los míos por un segundo. Bajaron por mi mandíbula, hasta mi cuello la presión de su boca no era suave ahora era posesiva. Intencionada.
Un escalofrío me recorrió completa.
Mis dedos se deslizaron por su pecho, sintiendo el calor a través de la tela. el tomó mi muñeca por un instante, guiándola hacia abajo, dejándome sentir lo que mi cercanía le estaba provocando.
No había romance.
Solo deseo.
Solo curiosidad desbordada.
Respirábamos fuerte. Desordenado.
Sunghoon (voz ronca):Si seguimos ya no va a ser una práctica.
Mis piernas temblaron ligeramente cuando sus manos bajaron hasta mis muslos, apretando con firmeza. No doloroso. Pero decidido sunghoon me levantó por las piernas con un movimiento seguro, obligándome a aferrarme a sus hombros. Caminó unos pasos hasta el escritorio del fondo y me sentó allí, el borde frío contrastando con el calor que ya me recorría el cuerpo.
Mi falda se había levantado más de lo que pretendía.
Su cuerpo se colocó entre mis piernas abiertas, sin dejar espacio. La presión de su erección marcada bajo la tela contra el centro de mi cuerpo me hizo soltar un suspiro involuntario.
El roce era lento.
Intencional.
No había piel desnuda aún, pero la fricción a través de la ropa era suficiente para hacer que todo se sintiera demasiado real. Demasiado intenso.
Sus manos subieron por mis muslos otra vez, esta vez más despacio, como si disfrutara cada reacción que provocaba. Sus dedos se clavaron ligeramente cuando acerqué más mis caderas por instinto.
-Mírame -murmuró.
Le obedecí.
Sus ojos ya no tenían rastro de broma. Solo deseo contenido.
Movió apenas sus caderas, generando un roce más firme. La tela de su pantalón rozando mi ropa interior, el calor creciendo entre ambos. Mi respiración se volvió más irregular, y mis dedos se aferraron a su camisa, arrugándola.
Sentía la evidencia del efecto que tenía en él.
Y él, claramente, sentía el mío.
Su frente descansó contra la mía mientras el movimiento se volvía un poco más marcado, más rítmico. No era explícito, pero sí lo suficientemente cercano como para hacer que el aire se volviera espeso.
-Esto ya no es una lección -dijo en voz baja.
Sus labios bajaron otra vez a mi cuello, pero esta vez sus manos no se quedaron quietas. Una se deslizó hasta mi cintura, apretándome contra él para intensificar el contacto.
La fricción provocaba una sensibilidad creciente, un calor que se acumulaba bajo la tela. Sentía cómo mi cuerpo reaccionaba sin permiso, cómo el roce constante empezaba a volverse abrumador.
Mis piernas se cerraron un poco más alrededor de su cintura, inconscientemente.
Un pequeño sonido escapó de mi garganta cuando él respondió presionando con más firmeza, sosteniendo mi mirada mientras lo hacía.
El escritorio crujió levemente bajo nosotros.
Pero justo cuando el movimiento amenazaba con ir más lejos, cuando el control comenzaba a desvanecerse...
Sunghoon se detuvo.
Respiraba fuerte. Yo también.
Sus manos seguían en mis muslos. Mi falda aún levantada. Su cuerpo aún entre mis piernas.
-Si no paro ahora... -susurró- no voy a parar después.
Y esa pausa, cargada de deseo sin liberar, hizo que la tensión se sintiera todavía más intensa que cualquier otra cosa que pudiera haber pasado
El fin de semana quedamos en vernos en su casa sus padres no estarían lo cual era conveniente para otra sesión de aprendizaje La casa estaba en silencio.
Demasiado silencio.
La luz del atardecer entraba por las ventanas del living, tiñendo todo de un tono anaranjado. La puerta se cerró detrás de mí y el sonido retumbó más de lo que esperaba.
Tn:¿Estás seguro de que no hay nadie?
Sunghoon:Mis padres no vuelven hasta mañana.
No lo dijo con tono juguetón. Lo dijo firme. Como una advertencia.
Dejé mi bolso sobre el sofá. El aire se sentía distinto aquí. Más privado. Más peligroso.
Él se quitó la chaqueta y la dejó caer sobre una silla sin apartar los ojos de mí.
Sunghoon:Todavía puedes irte.
No me moví.
Di un paso hacia él.
tn: No vine para irme.
Eso fue suficiente.
En dos segundos la distancia desapareció. Su mano rodeó mi cintura con fuerza y me atrajo contra su cuerpo. No hubo charla previa, no hubo lección esta vez. Su boca cayó sobre la mía con hambre contenida.
El beso no era paciente. Era urgente.
Mis dedos se aferraron a su camiseta mientras su otra mano se deslizaba por mi espalda, lenta pero decidida, como si estuviera reconociendo cada curva con intención.
Caminamos sin separarnos hasta que mi espalda chocó contra la pared del pasillo. El impacto fue leve, pero el sonido seco hizo que el momento se sintiera más real.
Sus labios bajaron por mi mandíbula hasta mi cuello, dejando besos más marcados, más calientes. Mi respiración se volvió irregular.
Sunghoon (voz baja, ronca):No juegues conmigo si no estás lista.
En lugar de responder, lo tomé de la camiseta y lo empujé suavemente hacia atrás hasta que fue él quien terminó contra la pared.
La sorpresa cruzó su mirada y luego algo más oscuro.
Mis manos recorrieron su pecho por encima de la tela, bajando con curiosidad menos inocente que antes el inhaló con fuerza cuando mis dedos se detuvieron un segundo más de lo necesario.
El aire se volvió pesado.
Su mirada descendió por mi cuerpo con una intensidad que me hizo sentir completamente expuesta.
-Ven aquí -murmuró.
Me llevó hacia su habitación sin soltar mi mano.
La puerta se cerró.
La luz era más tenue allí. Solo una lámpara encendida junto a la cama.
Se detuvo frente a mí, esta vez más lento.
Sus dedos se deslizaron por el borde de mi blusa, levantándola apenas, tocando piel descubierta con la yema de los dedos. El contacto fue eléctrico. No apresurado. Deliberado.
Yo también estaba cruzando límites.
Mis manos subieron por su abdomen, sintiendo cómo se tensaba bajo mi tacto.
No había risas.
No había amistad en ese instante.
Solo respiraciones entrecortadas.
Solo miradas que decían demasiado.
Sunghoon me besó otra vez, pero ahora más lento, más profundo, como si estuviera probando cuánto podía intensificar el momento antes de perder el control.
Sus manos recorrieron mi cintura y bajaron con firmeza, atrayéndome contra él.
-Si seguimos -susurró contra mis labios- ya no va a haber vuelta atrás.
Mi respuesta fue acercarme más.
Y el silencio de la casa se llenó del sonido de nuestras respiraciones mezclándose en la oscuridad creciente.
Ese fue el momento en que la línea se rompió.
Él volvió a besarme, esta vez sin freno. Sus manos exploraban con más seguridad, marcando territorio, mientras mi cuerpo respondía con la misma urgencia La lámpara junto a la cama proyectaba sombras suaves en las paredes. La casa seguía en silencio, como si guardara el secreto de lo que estaba a punto de ocurrir.
Sunghoon me miraba de una forma distinta.
Ya no era el mejor amigo. Ya no era el "experto" enseñando.
Era un chico conteniendo el impulso.
Sus manos regresaron a mi cintura, esta vez deslizándose con más decisión bajo la tela de mi blusa. El contacto piel con piel fue cálido, directo, real. Sentí cómo su respiración se volvía más pesada cuando mis dedos comenzaron a recorrer su abdomen sin timidez.
No había palabras.
Solo miradas que preguntaban sin hablar.
Me besó de nuevo, lento al inicio... pero el ritmo cambió pronto. Su boca se movía con hambre contenida, y mis manos subieron por su espalda, marcando la urgencia que ya no intentaba ocultar.
Caminamos hasta la cama sin separarnos.
Caímos sobre el colchón con un movimiento torpe pero decidido. Él quedó sobre mí unos segundos, sosteniéndose con un brazo mientras su otra mano recorría mi cuerpo con una mezcla de curiosidad y seguridad.
Sus labios bajaron por mi cuello, dejando besos más profundos, más prolongados. Mi cuerpo reaccionaba a cada roce, a cada pausa calculada.
-Dime si quieres que pare -murmuró cerca de mi oído.
Negué suavemente.
Eso fue todo lo que necesitó.
La ropa comenzó a desaparecer entre besos interrumpidos y caricias que ya no eran accidentales. Cada prenda que caía al suelo hacía que el momento se sintiera más irreversible.
Su piel contra la mía fue un contraste intenso. el calor. La cercanía el peso de su cuerpo alineándose con el mío.
Mis manos recorrieron su espalda, sintiendo cómo sus músculos se tensaban bajo mis dedos. Él enterró el rostro en mi cuello un segundo, como si estuviera intentando recuperar el control pero ya no lo estaba buscando.
Cuando finalmente nos unimos, el movimiento fue lento al inicio, casi cauteloso. No por duda, sino por la intensidad del momento. Sus ojos no se apartaban de los míos, observando cada reacción, cada suspiro que escapaba de mis labios sunghoon empezó lento siendo mi primera vez quería ser cuidadoso sus estocadas eran lentas pero duras al principio fue un poco incómodo siendo una sensación nueva pero con cada Rose y toque me mojaba cada vez más haciendo que fuera más fácil ya que empezaba a disfrutarlo cada vez más los movimientos perdieron suavidad y ganaron ritmo.
No había romance en ese instante.
Solo deseo acumulado. Solo esa electricidad que había estado creciendo desde el primer beso.
El sonido de nuestras respiraciones llenó la habitación los movimientos de sunghoon se habían vuelto más brusco pero aún siendo placenteros un nudo en mi estómago se empezó a formar dándome a entender que estaba apunto de acabar sunghoon de dio cuenta ya que empecé a apretar su pene un poco más sus movimientos empezaron a ser más rápidos y su mano bajo ami clítoris estimulandolo para Alfin poder acaba hasta que Alfin ese nudo se libero sunghoon siguió con un ritmo más lento Alfin liberar esa sustancia blanca dentro del condón Y cuando todo finalmente se detuvo, no hubo interrupciones ni relojes que los apresuraran.
La habitación estaba en silencio. La lámpara seguía encendida, bañando la piel en una luz cálida que hacía que todo se sintiera más íntimo, más real.
Sunghoon permaneció unos segundos encima de mí, respirando todavía agitado, pero ya no con esa urgencia descontrolada de antes. Sus manos, que minutos atrás habían sido impacientes, ahora eran suaves.
Cuidadosas.
Se inclinó ligeramente para apartar un mechón de cabello de mi rostro.
¿Estás bien? preguntó en voz baja, muy distinta a la que había usado durante el momento más intenso.
Asentí, todavía intentando recuperar el ritmo normal de mi respiración. Mi piel seguía caliente, sensible a cada pequeño roce.
Él bajó la mirada, recorriendo mi expresión como si quisiera asegurarse de que no había arrepentimiento, ni miedo.
-Si algo te dolió debí ir más despacio -murmuró.
No respondí, sintiendo cómo mis mejillas se encendían Solo fue mucho.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios. No arrogante. No presumida. Más bien. satisfecha y, de alguna manera, protectora.
Se dejó caer a mi lado, pero no se apartó. Su brazo pasó por debajo de mi cabeza y me atrajo contra su pecho. El latido de su corazón todavía estaba acelerado.
El ambiente ya no era explosivo.
Era tibio.
Intenso, pero sereno.
Sus dedos dibujaban líneas suaves en mi espalda desnuda, sin intención de provocar algo más, solo manteniendo el contacto. Como si entendiera que esa cercanía ahora significaba algo distinto.
No hablaron de "qué somos". No prometieron nada.
Pero el silencio entre ambos ya no era inocente.
Habían cruzado algo importante.
Y lo sabían
La normalidad volvió al menos por fuera.
En los pasillos, Sunghoon caminaba a mi lado como siempre. Bromeaba con los demás, saludaba con esa confianza natural que lo hacía tan popular.
Pero conmigo...
Había detalles.
En clase, cuando me pedía un lápiz, sus dedos rozaban los míos un segundo más. No accidental. No exagerado. Solo lo suficiente para que el recuerdo de aquella noche regresara de golpe.
En el recreo, se sentaba más cerca de lo habitual. Su rodilla tocaba la mía bajo la mesa y no la retiraba.
Una tarde, mientras revisábamos apuntes en la biblioteca, su mano bajó distraídamente por mi espalda hasta mi cintura. El gesto parecía casual para cualquiera que mirara... pero sus dedos presionaron apenas, como si recordaran perfectamente cómo se sentía mi piel sin barreras.
Le lancé una mirada.
Él sonrió de lado.
Nada más.
En el baño, lejos del ruido del pasillo, Hanni me observaba con expresión incrédula.
-¿Entonces fue tu primera vez? ¿Con él?
Asentí, bajando la voz.
tn:Sí y no fue como pensé que sería.
hanni:¿Mal?
Negué.
tn:Fue intenso... pero él tuvo cuidado. No fue brusco ni nada. Solo muy él.
Hanni cruzó los brazos, sonriendo con complicidad.
hanni:Y ahora actúan como si nada hubiera pasado.
tn:Porque no somos nada -respondí, aunque la frase sonó menos firme de lo que pretendía.
Hanni alzó una ceja.
hanni:Pero cada vez que lo miras, te muerdes el labio.
Rodé los ojos, pero no pude negar que algo había cambiado
El espacio era pequeño. Demasiado pequeño nos encontrabamos en el área de mantenimiento
Cuando Sunghoon cerró la puerta, el sonido del seguro hizo que el aire se volviera más denso.
-Cinco minutos -repitió, pero su voz ya no sonaba tan tranquila.
Yo había decidido tomar todo con calma.
Pero la calma se deshacía cada vez que me miraba así.
Se acercó despacio, sin tocarme al principio. Solo invadiendo mi espacio hasta que mi espalda rozó los estantes. El olor a detergente quedó opacado por su perfume.
-Dime que me detenga -susurró.
No lo hice.
Su boca cayó sobre la mía con más hambre que antes. No fue un beso suave; fue profundo, lento al inicio pero pronto más exigente. Su mano se deslizó por mi cintura, apretándome contra él.
El espacio reducido hacía que nuestros cuerpos encajaran casi sin margen.
Mis manos subieron por su pecho, recorriéndolo con más confianza que días atrás. Sentí cómo su respiración se volvía más pesada cuando mis dedos descendieron por su abdomen por encima de la tela.
Él respondió bajando sus manos por mis caderas, sosteniéndome con firmeza.
El beso se rompió apenas cuando tomó mi labio inferior entre los suyos antes de volver a reclamar mi boca. Mi cuerpo reaccionaba solo, arqueándose levemente hacia él.
-No querías darle importancia... -murmuró contra mis labios.
-No la estoy dando -respondí, aunque mi voz salió entrecortada.
Su mano descendió lentamente por mi muslo por encima de la falda, apretando con más intención. No se escondía esta vez. El roce era claro, firme, deliberado.
Un pequeño sonido escapó de mi garganta cuando su cadera avanzó apenas, marcando el contacto entre ambos. La fricción a través de la ropa era constante, calculada.
Mis dedos se aferraron a su camisa y lo atraje más hacia mí.
-Hoon susurré, sin saber si era advertencia o invitación.
-Mírame -dijo en voz baja.
Lo hice.
Sus ojos estaban oscuros, cargados de esa tensión que llevábamos acumulando toda la semana.
Su mano subió un poco más por mi muslo, el pulgar presionando apenas por encima de la tela. No cruzaba del todo la línea... pero la rozaba peligrosamente.
Mi mano descendió por su torso otra vez, más firme esta vez. El efecto fue inmediato: su respiración se volvió más áspera, su agarre más fuerte en mi cintura.
El roce de sus caderas contra mí se volvió más marcado, lento pero rítmico. El estante detrás vibró levemente cuando nos movimos.
El lugar era prohibido.
Eso lo hacía peor.
O mejor.
-Nos van a escuchar susurré, aunque no me aparté.
-Entonces deberías dejar de reaccionar así contestó, pero su voz traicionaba que tampoco tenía intención de detenerse.
Su boca bajó por mi mandíbula, dejando besos más lentos, más húmedos, hasta mi cuello. Mi espalda se arqueó involuntariamente contra los estantes.
Su mano volvió a mi muslo, subiendo un poco más, presionando con más decisión por encima de la tela. No era inocente. No era accidental.
Yo tampoco estaba siendo inocente.
Lo tomé del cuello de la camisa y lo besé primero esta vez, con más urgencia, marcando el ritmo.
El calor entre ambos era evidente.
Pero el sonido de pasos en el pasillo los obligó a quedarse quietos.
Respirábamos fuerte. demasiado fuerte.
Sunghoon apoyó la frente contra la mía, todavía sin soltarme.
-Algún día vas a perder la paciencia -murmuró.
-El que la está perdiendo eres tú.
Sonrió, pero no se apartó de inmediato.
Cuando finalmente abrió la puerta, ambos salieron intentando parecer normales.
Pero la forma en que su mano rozó la mía al caminar por el pasillo decía que esa calma que TN quería mantener... estaba a punto de romperse otra vez
Al pasar los días, todo siguió "normal".
Demasiado normal.
Hasta que llegó Hyunjin.
Era un grado mayor. Alto, seguro, con esa sonrisa tranquila que llamaba la atención sin intentarlo demasiado. Al principio no le di importancia. Solo era el chico nuevo.
Hasta que empezó a acercarse.
Un jugo en mi escritorio con una nota corta. Un chocolate durante el almuerzo. Un "¿puedo sentarme contigo?" dicho con una sonrisa suave.
-No sabía que tenías admiradores secretos bromeó Hanni cuando encontró la primera carta doblada dentro de mi cuaderno.
tn : No es nada respondí, aunque sonreí sin querer.
Pero alguien más lo notó
Hyunjin caminaba a mi lado después de clase.
¿Te gusta la música? Escuché que estabas en la sala el otro día.
tn: A veces voy -respondí.
hyunjin: Entonces deberías dejar que te invite a un concierto este fin de semana.
Su voz era calmada. Directa. No presionaba, pero tampoco dudaba.
Desde el otro lado del pasillo, Sunghoon observaba.
No dijo nada.
Pero su mandíbula estaba tensa.
.
.
y así pasaron los días en el receso Hyunjin dejó una pequeña caja sobre mi mesa.
-No sabía qué te gustaba, así que elegí algo simple.
Cuando la abrí, era mi postre favorito.
tn:Gracias no tenías que hacerlo.
hyunjin:Quise hacerlo.
Sentí una mirada clavándose en mí antes de siquiera girar la cabeza.
Sunghoon estaba sentado unos metros más allá, aparentemente concentrado en su teléfono.
Aparentemente
.
.
MÁS TARDE - PASILLO VACÍO
Me tomó del brazo antes de que pudiera doblar la esquina.
¿Te está gustando la atención? -preguntó Sunghoon, tono bajo.
tn:¿De qué hablas?
sunghoon:Del chico nuevo. No te quita los ojos de encima.
Solté una pequeña risa.
tn: ¿Y qué? Solo somos amigos, ¿no?
Sus ojos se oscurecieron apenas.
sunghoon:Sí. Solo amigos.
La forma en que lo dijo no sonó convencida.
Me acerqué un poco más, bajando la voz.
tn:No tienes derecho a molestarte.
sunghoon:No estoy molesto.
tn:Claro que lo estás.
El silencio entre nosotros se cargó de esa misma tensión que había empezado todo.
Su mirada bajó a mis labios sin que pudiera evitarlo.
sunghoon:No me gusta cómo te mira -admitió al final.
tn:¿Y cómo me mira?
sunghoon:Como si quisiera tocarte.
Mi respiración se detuvo un segundo.
tn:¿Y tú no quieres?
La pregunta quedó suspendida.
Sunghoon dio un paso más, invadiendo mi espacio como tantas veces antes. Su mano se apoyó en la pared, cerca de mi cintura.
sunghoon:La diferencia murmuró es que yo ya sé cómo reaccionas cuando lo hago.
El calor subió por mi cuello.
tn:No significa nada -respondí, aunque mi voz no sonó tan firme.
sunghoon:Entonces sal con él.
Eso sí me tomó por sorpresa.
tn:¿Eso quieres?
Sus ojos sostuvieron los míos.
No respondió.
Pero su mano descendió apenas por mi brazo, dejando un roce intencional antes de apartarse.
sunghoon:Haz lo que quieras dijo finalmente.
Y se fue con hanni
hanni:Está celoso dijo Hanni sin dudar.
tn:No tiene derecho.
hanni:No necesita derecho. Le gustas. O al menos no soporta que alguien más te toque.
Miré hacia el pasillo donde Hyunjin reía con unos compañeros.
Y luego hacia el aula donde Sunghoon fingía no mirarme.
Solo éramos amigos.
Lo único que nos unía era esa tensión constante, ese deseo que aparecía en cada roce, en cada mirada sostenida.
Entonces... ¿por qué parecía importarle tanto?

ONE SHOTS ENHYPEN Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang