Soy Nerea, me he cambiado de instituto porque me comí una oreo del suelo una vez y mis compañeros empezaron a hacerme bullying.
En realidad, iba a tratar de repetir el año igualmente, porque me di cuenta de que tenía que hacer la PAU eventualmente y me produjo tanta ansiedad que no pude dormir en seis meses. Así que trato de retrasarlo lo máximo posible.
Me he metido en una fp de repostería y pastelería. Mi madre no está muy de acuerdo, principalmente porque no he cocinado un postre en mi vida.
IGUALMENTE, opino que esta es una muy buena manera de redescubrirme a mí misma y encontrar mi pasión en la vida, comiendo oreos que no hayan estado en el suelo.
Llegó el primer día y, al entrar al instituto, me di cuenta de que había entrado por la puerta principal sin darme cuenta y esa era por la que entraban los de la ESO. Así que me produjo mucho estrés tener que preguntarle al conserje- que resultó ser el jefe de estudios- que dónde estaba mi clase y me preguntase que si iba a cuarto de artes. No sé qué me vio en la cara para asumir que iba a cuarto de la ESO, mucho menos entiendo qué refleja en mi cara una pasión por el arte o, incluso, por los furros.
Subí las escaleras- evitando mi reflejo en los cristales de la vergüenza- hasta la clase en la que se suponía que tenía que haber entrado hace veinte minutos y me sorprendió ver que, no solo nadie más iba con un gorro de chef y un delantal, si no que no había un solo hombre en mi clase. En realidad, no me sorprendió, pero al no alarmarme sentí que estaba siendo misógina; ¿Por qué no podría haber ningún hombre en el grado de pastelería y repostería? Será que soy machista? Entonces sacudí mi cabeza y recordé que yo era amante de LolaLolita, así que era imposible cuestionarse mi feminismo interior.
Procedí a sentarme en uno de los miles de asientos que había libres, supongo que en esta clase solo entrará la gente con las notas más prestigiosas de todo Lavapiés. Localicé un sitio al lado de una chica con el pelo largo y gafas, y pensé "qué podría salir mal?" tal vez este era mi momento triunfal para hacer amigos.
El profesor cruzó la puerta, pensé; ¿No es esto machista? Que un hombre le ordene a estas poderosas mujeres cómo hornear un bizcocho? Pero entonces, el profesor se presentó.
Profesorequisde: Hola, chicas, bienvenidas al primer año de Pastelería y Repostería, yo voy a ser vuestro turor, me podéis llamar Profesorequisde.
No me lo podía creer, era Karlos Arguiñano, no sabía que era profesor de instituto.
Profesorequisde: Hoy, como es el primer día, voy a dejaros hablar entre vosotras para crear buen ambiente en la cocina.
Chica de pelo rojo: Pero, profesor es-
Profesorequisde: Es "Profesorequisde", señorita Chica de pelo rojo.
Chica de pelo rojo: Lo siento, Profesorequisde, pero esque no puedo evitar preguntarme porqué estamos en la sala de dibujo tecnico.
La chica con el pelo de color rojo tenía razón, las mesas eran de estas que se pueden inclinar y son abrumadoramente incómodas. Además, había un extraño olor a goma de borrar y a lubricante.
Karlos Arguiñano examinó la clase con la mirada e hizo una pausa para mirar al suelo antes de volver a hablar.
Profesorequisde: Tienes un parte.
Chica de pelo rojo: :(
Las pisadas de Karlos Arguiñano fueron muteandose a medida que saliendo al pasillo a no sé muy bien dónde.
Nos quedamos solas, así que asumí que sería un gran momento para socializar, como indicó el Profesor Sr EquisdeArguiñano.
