1. El Cazador y el último trabajo.

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{ Aquellos que no aprecian la vida, están condenados a perderla.}

Hora actual: 03: 45

El eco del sonido del chapoteo de unas pisadas resonó por las alcantarillas, bajo las calles de la ciudad dormida. El sonido era constante y rápido, dirigiéndose hacia una sola dirección.

De entre las sombras y la suciedad de la alcantarilla emergió un sujeto de ropas verdes maltrechas, que podrían haber visto su mejor época hace años, ahora repletas de agujeros y rastros de humedad.

De complexión esquelética y miserable, corría como alma que llevaba el diablo, mirando constantemente hacia atrás, en busca de algo que no se dejaba ver en la oscuridad.

Exhausto y sin aliento, revisó una última vez su alrededor antes de encorvarse, sus manos reposando sobre sus frágiles rodillas, respirando con fuerza. Su cuerpo no paraba de temblar por el agotamiento y el pánico.

¡Tshhh!

El agua turbia a su lado saltó hacia su dirección sin aviso previo. Algo se le había abalanzado desde debajo del agua.

La criatura, similar a una rata en apariencia, abrió sus fauces, rugiendo con un sonido estridente, similar a un chillido grave

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La criatura, similar a una rata en apariencia, abrió sus fauces, rugiendo con un sonido estridente, similar a un chillido grave.

El vagabundo fue impactado por la embestida de la criatura, siendo fácilmente derribado. Su cuerpo inmóvil, preso del pánico, solo le permitió levantar la cabeza, viendo a la criatura a los ojos.

No estaba muerto, pero así se sentía en ese instante. El tenso silencio se extendió.El vagabundo levantó las manos en un acto instintivo por intentar salvar su vida.

Pero el ataque no llegó. La criatura seguía observándolo, lo cual solamente no hizo más que confundirlo y atemorizarlo aún más.

Esa cosa se estaba divirtiendo. Los ojos de la criatura, casi completamente blancos, estaban fijos en el hombre, disfrutando del terror de la víctima antes del golpe de gracia.

Cuando de repente, un golpe sonó en el suelo, luego otro y uno último. Una pequeña pelota de tenis se detuvo al borde de las sombras de la alcantarilla.

La rata gigante, en contra de la actitud típica de un depredador, acabando con la presa que tenía en frente para luego ir a investigar, se movió hacia la fuente del sonido, como si supiera que de todos modos su presa no iría lejos, mostrando una actitud inesperadamente curiosa para una bestia de su forma y tamaño.

Con una velocidad sorprendente, la bestia se arrastró a cuatro patas, llegando al borde de las sombras, observando la pequeña pelota de tenis antes de hacerla explotar con su garra en forma de guadaña.

Cuando de repente, la bestia alzó la mirada hacia la oscuridad en un movimiento brusco, habiendo logrado escuchar algo entre las sombras.

Pero fue demasiado tarde.

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