Han pasado ocho años desde la ultima vez que Kurapika se reunión con sus tres viejos amigos y muchas cosas han sucedido en ese periodo de tiempo. Para empezar, su misión de venganza aun no se ha concretado (para su gran frustración), pero ha mantenido en la mira a los miembros restantes de la Brigada Fantasma y sabe exactamente donde están y lo que hacen ¿Qué porque no los ha atacado aun si sabe su ubicación? Bueno, eso se debe a que han surgido algunas situaciones de mayor importancia que han requerido de toda su atención.
Pero ¿Qué podría ser tan importante para hacer a un lado, incluso temporalmente, sus deseos de venganza? Es obvia la respuesta: los codiciados ojos de su clan, por supuesto.
Una de las pistas que ha estado siguiendo lo trajo de vuelta a Yorkshin, donde se celebraría otra de las tan comunes subastas para ricos y famosos, en la cual ya ha logrado infiltrarse adoptando el papel de acompañante de una anciana dama rica. Y no, esa no fue su primera opción. Su primera intención había sido fungir como guardaespaldas, pero el cupo (aparentemente) estaba lleno y su actual empleadora, muy amablemente le ofreció otro puesto de trabajo. A lo que, bastante influenciado por la falta de tiempo, Kurapika había estado lo suficientemente desesperado como para aceptar sin muchas contemplaciones.
Lo que sea por sus hermanos caídos, es lo que se dijo a si mismo para justificar su accionar.
Sea como sea, obtuvo un pase de entrada, que era justo lo que buscaba. Lo que haría que el paso uno este completo. Ahora, solo tiene que esperar dos días más para que la subasta, en si, de inicio. Pensó en quedarse en el hotel hasta el susodicho día, pero la urgencia de conseguir un traje digno de un acompañante (aún le revuelve el estomago y le quema el orgullo pensar en ello) lo impulsó a salir de compras. Madame Magnolia, el nombre de su actual jefa, le ofreció comprarle un traje de «alta costura», pero Kurapika (de la manera mas respetuosa que pudo reunir) logró persuadirla de no hacerlo. En primer lugar, porque no quiere deberle nada a la maldita anciana y, en segundo lugar, porque la idea de pasar el día probándose traje tras traje para el deleite de esa ricachona octogenaria solo haría que este trabajo se vuelva aun mas desagradable.
Se tomo el tiempo de visitar varias tiendas, buscando precios acordes a su presupuesto, ya que resulta que perseguir a una banda criminal por el mundo entero y, a su vez, buscar los ojos de sus hermanos caídos consume bastante dinero, mas de lo que gana como cazador de la lista negra. Fue una suerte que su actual trabajo vaya a pagarle cuantiosamente (mas aun con lo generosa que se ha portado su empleadora).
Aunque eso no quita que odie cada segundo del proceso.
Fue durante una de sus incursiones en una de las tantas tiendas donde algo inesperado ocurrió...
Un reencuentro completamente inesperado.
Un muchacho, mas alto que Kurapika, con una figura tonificada se encontraba mas adelante, dándole la espalda al rubio cazador. Pero lo que realmente le llamó la atención fue el distintivo cabello blanco ¿Podría tratarse en realidad de esa persona? Las coincidencias pasan pero ¿de todos los lugares justo en Yorkshin y justo ahora? Esto casi huele a destino y, cuando el joven albino se voltea, Kurapika casi quiere reírse por el extraño humor del universo. Porque ahí parado frente a él se encuentra nada mas ni nada menos que Killua Zoldyck.
Este es uno de esos momentos de la vida donde el Kurta no sabe bien que hacer, mas allá de mirar pasmado a su viejo amigo. Amigo que le devuelve la mirada con la misma sorpresa durante largos segundos que parecen durar mas de lo que realmente pasan. Afortunadamente, Killua parece haber madurado emocional y socialmente mas que Kurapika porque, después de superar la sorpresa inicial, el albino se le acercó para envolverlo en un gran abrazo.
KAMU SEDANG MEMBACA
Kurapika lo promete
Fiksi PenggemarKurapika se reencuentra con sus viejos amigos 8 años después de separarse en Yorkshin. No fue planeado, pero el destino parecía empeñado en reunirlos ¿Cuánto habrán cambiado? no mucho, es decir, no ha pasado tanto tiempo ¿verdad? . . . . Descargo de...
