Milo Rios
2:57 P.M
Últimos días de Junio
Salí corriendo del aula, directo al patio trasero de la escuela. Unos pocos alumnos se fueron del lugar luego de que sonó el timbre de salida. Me senté en el suelo, bajo la sombra de un salón.
Me eché aire a la cara, usando mis manos como abanico. Esperé unos minutos y, caminando por la esquina, salió el cuerpo de Jade, con un paso relajado y una cara de cansancio puro.
Le sonreí en grande y me apresuré a abrazarlo, le rodeé el cuello con los brazos y los suyos cayeron en mi cintura. Le di un beso en la mejilla y continué abrazándolo. No lo quería soltar, sus abrazos eran tan cálidos y lindos, que se me hacía tan difícil soltarlo.
Apreté el agarre un poco más y cerré los ojos. Sentí cómo dejó caer su cabeza en mi hombro, soltando toda aquella tensión que había acumulado.
—¿Vamos a vernos esta noche? -preguntó.
—Mjm, mi mamá me dio permiso, pero tengo que llegar temprano.
—No pasa nada.
—Es nuestro último día en la secundaria -me separé unos pasos de él para verlo a los ojos-, tengo un regalo para ti.
Bajé mi mochila al suelo y busqué entre mis libretas.
—Cierra los ojos -miré hacia arriba-, rápido.
Sonrió y finalmente me hizo caso luego de dudar un poco. Jade es alguien terco, la mayor parte del tiempo le tengo que pedir las cosas mínimo dos veces.
Me levanté y di unos pequeños saltitos en mi lugar. Me sentía emocionado, hasta podía escuchar los rápidos latidos de mi corazón justo en mis oídos.
Observé la pequeña caja que estaba en mis manos. Ese lindo moño que lo envolvía me costó hacerlo, no soy muy bueno con ese tipo de detalles a mano, pero supongo que me quedó bien.
—Abre los ojos.
Los abrió lentamente y, en cuento vio la cajita, se le salió una tenue risita avergonzada que le achinó los ojos. Su sonrisa era pequeña, pero ahí estaba, bonita y dulce. Se llevó las manos a la cara para tapar su tenue sonrojo.
—¿Te gusta?
Me miró por entre sus dedos durante unos segundos. Me sentí nervioso al verlo fijamente. Me volvió a abrazar con mucha fuerza, me levantó y me dio unas pocas vueltas para volverme a dejar en el suelo.
—No era necesario que me dieras algo Milo -susurró contra mi cuello.
—Está bien, es que lo vi en una tienda y simplemente quise dártelo.
Me apretó un poco más contra su cuerpo antes de soltarme para luego agarrar su regalo y abrirlo.
—Yo no te traje nada -agarró el collar y se lo puso- me haces sentir muy mal.
—Con que me invites la cena de hoy es suficiente.
Levantó una ceja en forma de broma y se acercó a mí. Me agarró de la cintura y me pegó a él. Me besó delicadamente en los labios, para luego pasar a mi frente, a mis mejillas y terminar besándome el cuello con un poco más de insistencia a la inicial.
—Me gustaría pagarte con otra cosa -dijo en un hilo de voz-, pero si solo quieres la cena, no hay como hacerte cambiar de opinión.
Sentí la verguenza subiendo desde mis pies hasta mi cabeza, las orejas me empezaron a arder y lo único que deseo es que no se retire para que no me vea la cara toda roja.
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El Suave Recuerdo De Tu Silueta
General FictionHace unos pocos años Jade me dejó plantado en una de nuestras citas. Lloré noches y noches después de eso, los mensajes no le llegaban y mis llamadas eran enviadas al buzón de voz. Ya no tenía cómo contactar a Jade. En ese momento teníamos apenas q...
