Theo
El despertador suena a las cinco.
Lo apago antes de que complete la segunda vibración.
Por un segundo me quedo quieto, mirando el techo de la habitación mientras afuera todavía es completamente de noche.
Escucho la respiración tranquila de Milo desde la otra cama.
Sigue dormido.
Últimamente ya no necesito preguntarme si va a venir a correr conmigo. La mayoría de las mañanas simplemente aparece unos minutos después.
Sonrío apenas.
Me incorporo con cuidado para no hacer ruido y busco la ropa deportiva entre el placard.
Cuando estoy por abrir la puerta, una voz ronca rompe el silencio.
-¿Me abandonás?
Me doy vuelta.
Milo tiene un brazo sobre los ojos y el pelo completamente desordenado.
Parece medio dormido todavía.
-Pensé que hoy necesitabas descansar.
Él bosteza.
-Cinco minutos.
-Cinco minutos tuyos son quince.
-Diez.
-Milo...
Levanta una mano, derrotado.
-Está bien. Cinco de verdad.
No puedo evitar reírme.
-Te espero abajo.
Salgo de la habitación mientras la residencia sigue en silencio.
Solo se escucha el zumbido lejano de una heladera y alguna puerta cerrándose en otro piso.
En la cocina preparo café casi por reflejo.
Cinco minutos después...
Milo aparece.
Tiene una capucha gris puesta, las manos escondidas en los bolsillos y esa expresión de persona que claramente preferiría seguir durmiendo.
-Odio las mañanas -murmura.
-Mentiroso.
-¿Por qué?
-Porque siempre terminás sonriendo antes de que volvamos.
Él levanta apenas una ceja.
-¿Me estudiás mucho, Parker?
La pregunta me toma por sorpresa.
Demasiado.
-Convivo con vos.
-Ajá.
Me sostiene la mirada un segundo más.Después sonríe apenas y, por alguna razón, siento que acabo de perder una discusión que nunca empezó.
Salimos al campus.
El aire frío nos golpea la cara inmediatamente.
Corremos en silencio durante los primeros minutos.
No es un silencio incómodo.
Hace unas semanas habría sentido la obligación de llenarlo.
Ahora no.
Ahora simplemente... alcanza con que él esté ahí.
Cuando doblamos por el sendero que rodea el estadio, veo una camioneta negra estacionada frente al edificio deportivo.
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Un sueño Americano
General FictionEl estadio estaba vacío cuando Theo lo escuchó por primera vez. No eran los gritos de los entrenamientos. Ni el sonido seco de los cascos chocando. Ni las voces del equipo resonando en las tribunas. Era un piano. Suave. Triste. Hermoso de una forma...
