〔 04 〕

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(...)

Lo último que recuerdo que había sucedido antes de regresar a casa, es que el calor era insoportable al punto en que me costaba trabajo caminar o distinguir lo que había a mi paso.

Abrí los ojos con cuidado, sentía la cabeza muy pesada, estaba recostado en una cama, pero no era mía, jamás se me ocurriría usar una almohada tan rígida como esta, además...

Tampoco recuerdo que mi habitación fuera tan pequeña y oscura, por lo menos se hubieran esforzado en ponerle unas ventanas más grandes, siento como si estuviera secuestrado.

Tal vez porque esta no es mi casa, ¡es uno de los cuartos de los trabajadores! Aquí la pregunta es, ¿de quién?

Hey, ¿ya te sientes mejor?

El corazón casi se me sale por la boca cuando escuché que estaba con alguien más en ese cubículo, pero ese timbre de voz, sentía que en otro lado lo había escuchado.

Me levanté cuidadosamente de la estrecha cama, cuando mis ojos se encontraron con los de la otra persona presente en el cuarto, no lo pude creer.

─Tú, tú y yo ya nos vimos. ¿No es así?─ Mi ceja se arqueó en una expresión de confusión, no sé cómo llegué a parar al mismo cuarto que él.

Ese chico sólo se rió y asintió, al parecer no le importa mucho que esté asustado.

─Claro que nos vimos, Aquino. ¿Tu memoria es así de mala siempre?

Ya se sabía mi nombre, bueno... ¿Cómo no? Creo que mi papá se lo mencionó.

Cómo haya sido, él debe explicarme qué es lo que está sucediendo.

─Podrías hacerme el favor de explicarme, ¿qué demonios estoy haciendo acostado en tu cama con la camisa desabrochada?

Espera... Con la camisa desabrochada.

Papá, ¿¡Qué clase de persona viniste a meter a la Hacienda!?

Arreglé los botones de mi camisa en menos de un segundo, enseguida, me levanté de esa cama y apoyé mi peso en una de las paredes cercanas.

─¿¡Qué es lo que querías hacer!? ¡Vienes aquí a trabajar, no a otras cosas!

─Te desmayaste a mitad del camino por el calor.

Para la naturaleza de la pregunta, Estailus se miraba muy calmado, por lo general, no pasaban ni dos segundos sin que la persona con la que hablaba me estuviera tachando de dramático.

Sólo asentí, no tenía ningún sentido confrontarlo sí era eso lo que había sucedido, al fin y al cabo, intentó ayudarme─a su manera─pero lo hizo.

Cuando me dirigí a la puerta, sentí como él me tomó de la muñeca y me sentó en la orilla de su cama.

─Yo que tú, esperaría un rato. Tienes insolación y no queremos que te vuelvas a desmayar.─continuó.

"Insolación" Claro, eso explica por qué me siento un poco aturdido.

De todos modos, encuentro admirable su gesto, no cualquiera se tomaría el tiempo de atender a una persona con un malestar de algún tipo. Pero supongo que es lo mínimo que debería hacer.

─Gracias.─asentí─Gracias por atenatenderme

Él se acercó unos centímetros más hacia mí y me obsequió una mirada suave, que fué suficiente para hacer que un escalofrío me recorriera la columna.

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⏰ Last updated: Jul 23 ⏰

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