Cuatro años.
Habían pasado exactamente cuatro años desde que el mundo había dejado de ser el lugar que todos conocían.
Cuatro años desde que las calles se llenaron de ambulancias.
Desde que los hospitales dejaron de tener espacio.
Desde que las personas comenzaron a enfermar.
Al principio, todos pensaron que se trataba de una enfermedad más.
Una de esas que aparecían en las noticias durante unos días y después desaparecían de la conversación pública.
Pero aquella enfermedad era diferente.
Los primeros síntomas parecían inofensivos.
La piel comenzaba a perder su color.
Primero era una palidez casi imperceptible. Después, el tono grisáceo se extendía lentamente por el cuerpo.
Los ojos se hundían.
Las venas se marcaban bajo la piel.
Y entonces llegaba el hambre.
Un hambre que no podía ser saciada.
Los animales fueron los primeros.
Perros.
Gatos.
Ciervos.
Cualquier cosa que pudiera convertirse en alimento.
Pero después...
Después comenzaron a atacar a las personas.
Y fue entonces cuando el mundo entendió que ya no estaba enfrentándose a una enfermedad.
Las personas enfermas comenzaron a cambiar.
Sus cuerpos se deformaban.
Sus extremidades se alargaban.
Su piel se volvía grisácea y áspera.
Y aquello que alguna vez había sido una persona desaparecía poco a poco.
Al final, ya no eran humanos.
Pero alguien tenía que ponerles un nombre.
Así que comenzaron a llamarlos zombies.
No porque fueran muertos vivientes.
Sino porque nadie encontraba una palabra mejor para describir aquello en lo que se habían convertido.
Cuatro años después, quedaban muy pocas personas.
Y las que quedaban habían aprendido una regla muy sencilla:
No confiar en nadie.
Mike Wheeler había aprendido muchas cosas durante esos cuatro años.
Había aprendido a correr.
A esconderse.
A distinguir las huellas de un animal de las de una criatura.
A encontrar agua.
A racionar la comida.
A estar alerta incluso dormido.
Y, sobre todo, había aprendido que no podía permitirse cometer errores.
No cuando tenía a Holly.
—¿Estás segura de que recuerdas las reglas?
La pequeña niña asintió con seriedad.
Tenía siete años.
Siete.
Mike todavía pensaba que era demasiado pequeña para entender todo aquello.
YOU ARE READING
Aún estamos aquí
FanfictionAU| El mundo empezó a destruirse cuando empezó una enfermedad extraña Mike Wheeler quedo solo con hermana pequeña Holly. Hasta que un chico lo salva William..
