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Amar era doloroso y Chanyeol lo había comprobado de la peor manera.

Podía sentirlo desde hacía días en la opresión que le aplastaba el pecho, en la forma en que su estómago se revolvía cada vez que intentaba comer, para que terminara apartando el plato sin dar más de cinco bocados. Lo sentía en las noches interminables, donde el sueño no lo alcanzaba, despertando una y otra vez por el mismo recuerdo.

También estaba ahí, en ese nudo intragable que le cerraba la garganta, en las lágrimas que seguían apareciendo incluso después de haber llorado por horas, y en el cansancio que le pesaba sobre los hombros.

Había dejado de reconocerse.

Había intentado convencerse de que el tiempo haría su trabajo, pero pasaron días y nada. A veces se detenía unos segundos frente al espejo, esperando ver al hombre que siempre había sido, en cambio se encontraba con un rostro demacrado, ojeras que se marcaban más y una tristeza que jamás había formado parte de él.

Antes bastaba cualquier tontería para alegrarle el día, no se consideraba alguien complejo en ese aspecto, un café, un paseo improvisado, una canción antigua mientras cocinaba algo hubiera sido suficiente.

Ahora ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que algo le había arrancado una sonrisa.

El único culpable de todo ese tormento tenía nombre.

Byun Baekhyun.

Lo amó como jamás pensó poder llegar a amar a alguien, lo había elegido una y otra vez, incluso cuando todo parecía venirse abajo, lo ganó con todo, con sus virtudes y defectos.

Pero aun así, había sido él quien terminó por acabar con todo, con sus planes, sueños y promesas que al parecer solo existían en su propia cabeza.

Chanyeol anhelaba con cada parte de su cuerpo poder olvidarse de esa voz, de esa sonrisa que siempre creyó sincera y de todos los momentos compartidos.

Si era preciso, prefería morir si eso significaba poder deshacerse del dolor.

Por eso, cuando alzó la mirada y vio el imponente cartel holográfico de la Clínica Amnesia en un enorme edificio de no menos de 30 pisos, no lo pensó dos veces y entró.

Fue recibido por la ventisca del aire acondicionado instalado sobre las puertas automáticas, y casi de inmediato, una androide femenina, de aspecto impecable, se le acercó. Llevaba un vestido blanco que le quedaba sobre las rodillas, un moño tenso sin ni un solo cabello fuera de lugar, y un gafete metálico donde se leía el código 00365.

-Buenas tardes, señor. Bienvenido a la Clínica Amnesia . Somos especialistas en la supresión definitiva de todo tipo de recuerdos -saludó ella con amabilidad, mientras lo guiaba por un pasillo de tonalidades blancas y grises.

AMNESIA [CHANBAEK]Stories to obsess over. Discover now