El aire en la sala de estar de los Loonatics era denso, casi sólido. Un silencio pesado se había apoderado del espacio, solo roto por el sutil zumbido de la tecnología de punta y el casi imperceptible crujir del periódico en manos de Ace. Slam estaba en una silla acolchada que parecía a punto de tragárselo, gruñía suavemente para sí mismo, un sonido gutural que reflejaba la incomodidad general. Rev, por su parte, vibraba con una energía contenida, sus pies golpeando contra el suelo metálico. Tech y Duck estaban en la consola principal, pero sin operarla; ambos observaban la escena con la incomodidad de quien presencia un desastre a cámara lenta.
Ace, sentado en el sofá, mantenía el periódico levantado como un escudo de papel. Sus ojos sin embargo, no se movieron sobre las letras. Estaban fijos en el borde superior, vigilando cada movimiento.
Fue entonces cuando Lexi entró en la sala. Su andar era fluido pero su expresión era de hielo. Ignoro por completo la atmósfera viciada y se dirigió directamente a la pequeña cocina anexa. Su voz, cuando hablo, corto el silencio como una navaja.
-Ace, ¿me pasas un vaso de agua si no te molesta?-El tono era dulce, casi educado, una cortesía que sonaba más amenazante que un grito.
Ace bajo el periódico lentamente. Por un instante, una chispa de alivio cruzo su rostro, quizás creyendo que era una oferta de paz. Se levanto, tomo un vaso del dispensador y se lo acerco.
-Seguro, Lexi. Aquí lo tienes-dijo extendiendo el vaso.
Lexi lo tomo. Sus dedos se cerraron alrededor del cristal frío. Miro a Ace a los ojos, y durante una fracción de segundo, el creyó ver una oportunidad. Fue un error. Con un movimiento rápido y fluido, Lexi levanta el vaso y arrojo el contenido del vaso directamente a la cara de Ace.
El agua le salpico desde la frente hasta el cuello, empapándole el pelaje y goteando por su nariz, se quedó inmóvil, parpadeando con la mano todavía extendida.
-Ahí tienes-susurro Lexi, antes de girar sobre sus talones y abandonar la sala.
Ace se quedó inmóvil, con el agua chorreando por su traje. Cerro los ojos con fuerza, una mueca de dolor y humillación en su cara.
En la consola, Tech se inclina hacia Duck sin apartar la vista de la escena.
-¿Que ocurre?- pregunto en voz baja, su mente analítica intentando procesar los datos del desastre social.
Duck trago saliva, el sonido audible en el silencio que sigue. Su mirada fija en Ace, que todavía no se mueve.
-Nada- susurro con sarcasmo amargo- Que mi mejor amigo de la infancia, nuestro líder, Ace Bunny, aquí presente, resulta que es un pervertido con la mente cochina. El otro día, en un mensaje de Whatsapp de su parte, me ha estado hablando sobre "lo mucho que a Lexi le gusta el semen" y ella... se entero de la peor forma posible-.
Tech abrió muchos los ojos, mirando de Duck a Ace y luego a la puerta por donde había salido Lexi.
-El intento disculparse como 14 veces- continuo el pato con una voz que mezclaba ira e incomodidad-, y ella lo abofeteo otras 14. Y ahora como vez, están en una guerra. Una guerra silenciosa, fría y muy, muy, húmeda-.
La puerta se cerro tras Lexi con un sistema neumático, dejando a Ace goteando con el periódico húmedo en el centro de la sala, una estatua de humillaciones. Fue entonces cuando las reacciones finalmente estallaron, cada una a su manera.
Tech se enderezo de golpe, sus dedos sobre el teclado de su tableta aunque no estuviera activado. Era un tic nervioso, una forma de procesar el caos a través de la lógica.
-Interesante- murmuro para sí mismo, aunque lo suficientemente alto para que Duck lo oyera-. La respuesta de Lexi no es solo emocional, es una demostración de dominio- dijo, su rostro paso de la sorpresa a un análisis clínico y frío. Sus ojos se movían rápidamente, procesando la información, catalogando el daño. Lentamente, miro directamente a Ace- la "guerra fría" como la llama Duck, es una fase de conflicto de estancamiento. Eficiencia en misiones: proyectada en un 34.7% de descenso- Probabilidad de resolución mediante disculpa: inferior al 12%. Probabilidad de resolución mediante el acto de grandiosidad por parte de Ace: un alarmante 88%- dijo viéndolo con una profunda y casi científica decepción. Su cuerpo entero gritaba "Esto es ilógico, ineficiente y debe ser corregido".
