El viento frío de la noche se colaba entre los árboles del bosque de Beacon Hills, arrastrando consigo olores de tierra húmeda, pino y algo más que Derek Hale no lograba identificar del todo, pero que le provocaba una sensación extraña en el pecho. Desde hacía unos días, sus sentidos de hombre lobo estaban alterados: el corazón le latía más rápido de lo normal, le costaba concentrarse en las cacerías y cualquier ruido o movimiento le ponía en alerta, pero no por peligro, sino por una necesidad inexplicable de buscar algo o a alguien.
Estaba apoyado contra el tronco de un roble viejo, con los brazos cruzados y la mandíbula tensa, cuando oyó esa voz: rápida, un poco chillona, llena de preguntas y comentarios que parecían no tener fin.
-¡Oye, Derek! ¿Estás ahí? No te escondas, que sé que hueles a madera quemada y a lluvia vieja -gritó Stiles Stilinski mientras avanzaba entre la maleza, con su linterna en una mano y una mochila colgada al hombro.
Derek levantó la vista y lo miró. Ahí estaba él: delgado, con el cabello revuelto, las mejillas sonrojadas por el frío y esa expresión entre preocupada y curiosa que lo caracterizaba. Por lo general, Derek solo sentía hacia él una mezcla de impaciencia y resignación -Stiles era ruidoso, hablaba demasiado y metía la nariz en todo-, pero en ese momento, algo cambió.
El aire se detuvo para él. Inhaló profundamente y ese olor que había estado buscando sin saberlo lo envolvió: olor a café, a gasolina de su viejo Jeep, a tinta de bolígrafo y a algo más cálido, profundo, como la calma después de una tormenta. Un escalofrío le recorrió la espalda, pero no era de frío ni de miedo.
Era el reconocimiento.
Compañero.
La palabra resonó en su mente con una fuerza que le dolió.
Durante años, su familia le había contado sobre este vínculo: el lazo más fuerte que existe entre dos seres, unidos por la naturaleza, destinados a protegerse, amarse y completarse el uno al otro. Nunca creyó que le tocaría a él -después por todo lo que había pasado, de la muerte de su familia, de las traiciones-, pero ahí estaba, frente a él, el chico más improbable de todos.
Stiles se detuvo a unos metros, notando la mirada fija de Derek y frunció el ceño, un poco incómodo.-¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara? ¿Una araña? ¡Si es una araña, dímelo ya, no te quedes ahí mirando como un estatua gruñona!
Derek no respondió de inmediato. Su voz, siempre grave, cortante y escasa de palabras, sonó más suave, aunque todavía con esa aspereza que lo definía:
-No tienes nada. Solo... estaba pensando.
-¿Pensando? ¿Tú? Eso es peligroso. Casi tanto como que yo piense sin tener suficiente café -bromeó Stiles, pero luego bajó el tono, serio-. Encontraste algo raro? Porque escuché a mi papá decirle a Parrish que hubo actividad extraña por aquí.
Derek dio un paso hacia él.
Sus instintos le gritaban que se acercara, que lo protegiera, que lo reclamara, pero sabía que no podía asustarlo. Stiles no tenía ni idea de lo que significaba ser un compañero, ni de lo que eso implicaba.
Tenía que hacerlo a su manera: con respeto, con paciencia, tal vez con la misma intensidad que ponía en todo lo que hacía, pero sin abrumarlo.
-No hay peligro -respondió Derek, y por primera vez en mucho tiempo, su mirada se suavizó, dejando ver una profundidad que nadie más había visto-. Al menos no de lo que crees.
Stiles parpadeó, confundido.-¿Entonces por qué me miras así? Parece que vas a decirme algo muy importante o muy malo.
-Es importante -admitió Derek, pero no lo dijo todo de golpe.
Sabía que con Stiles, las cosas directas y bruscas solían salir mal. Necesitaba ganárselo, demostrarle con hechos lo que las palabras por sí solas no podrían explicar-. Pero no te lo diré solo con palabras. Hay formas mejores.
[...]
A partir de esa noche, todo cambió.
Derek empezó a cortejarlo a su manera: callada, constante, protectora y llena de significado.
Su forma de hablar siguió siendo breve, sin rodeos, pero cada frase tenía un propósito. Ya no le decía "cállate" o "no estorbes" o "te arrancaré la garganta con mis dientes".
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One Shots Sterek
FanfictionPequeñas historias de romance, humor, suspenso y mucho más.
