Alastor se encontraba en su cabina de radio, sumido en sus pensamientos.
Había algo rondando su cabeza desde hacía semanas... o, mejor dicho, alguien.
-Qué fastidio... - Murmuró con una sonrisa resignada - Ese enano... es tan adorable.
Le costaba admitirlo, pero su rivalidad con el soberano nunca había sido odio.
No era como con Vox.... esa maldita televisión era irritante hasta la médula, cada vez que lo veía, sentía unas incontenibles ganas de hacer añicos esa ridícula pantalla que usaba como rostro. Lo odiaba tanto que, si un día desaparecía del mapa, el Infierno sería un lugar un poco mejor.... y si era él quien acababa con su existencia... mejor todavía.
Pero Lucifer... con Lucifer era distinto.
A pesar de los insultos, las burlas y las constantes discusiones, jamás había sentido el deseo de herirlo de verdad, nunca quiso verlo sufrir.
La verdadera razón por la que seguía provocándolo era mucho más simple... era divertido.
Cada nueva discusión lo hacía sentir renovado, disfrutaba escuchando los ingeniosos insultos que el rey improvisaba en medio de sus peleas y, sobre todo, adoraba esa expresión de indignación que aparecía en su rostro cuando él respondía con una burla todavía mejor.
Aquellas absurdas discusiones se habían convertido, sin darse cuenta, en la parte favorita de sus días en el hotel. Eran lo único capaz de romper la monotonía... y bastaba recordarlas para arrancarle una sonrisa.
- Ah... ¿Por qué tú...? - suspiró mientras se recostaba en la silla - Pequeño rey... ¿por qué tienes que ser tan encantador...? Tan divertido... tan apuesto... ... Tan condenadamente sexy.
Su mirada descendió hasta un pequeño relicario que descansaba sobre el escritorio, lo había recogido el día que a Charlie se le cayó sin darse cuenta.
En un lado estaba la fotografía de Lucifer, en el otro, la de Lilith.
Alastor acarició el metal con la yema de los dedos antes de abrirlo lentamente.
-¿Dónde te has metido, Lilith? - preguntó en voz baja, observando la imagen de la reina - El rey aún te extraña demasiado.
Sus ojos permanecieron fijos sobre la fotografía.
- ¿Acaso moriste...? Y, si no fue así... ¿por qué los abandonaste?
El silencio de la habitación fue la única respuesta.... una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
- ¿Es egoísta desear que nunca regreses?
Volvió la vista hacia la fotografía de Lucifer.... su expresión, por primera vez en mucho tiempo, parecía extrañamente sincera.
- Porque lo quiero - Cerró los ojos un instante - Lo quiero para mí.
Con extremo cuidado desarmó el relicario y retiró la fotografía de Lilith.
La sostuvo entre los dedos unos segundos más.
- Perdóname... pero si realmente lo amabas, jamás lo habrías dejado solo.
Una pequeña llama brotó de la punta de sus dedos, la fotografía comenzó a arder lentamente hasta convertirse en cenizas, Alastor contempló cómo el último rastro de la reina desaparecía en el aire.
Luego cerró el relicario, dejando únicamente la fotografía del soberano en su interior.... una sonrisa satisfecha se dibujó en su rostro.
- No permitiré que vuelvas a llorar por alguien que decidió abandonarte... - Su voz descendió hasta convertirse en un suave susurro - Porque, tarde o temprano... Serás mío...
Y solo mío.
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Espero les guste este nuevo fanfic.
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Serás Mío
FanfictionEn algun punto de las peleas...Alastor desarrollo sentimientos hacia Lucifer. Yasí como no tiene miedo de demostrar sus malos sentimientos o intenciones, tampoco le dio miedo demostrar su gusto y atracción por el soberano. Aunque Lucifer no lo note...
