El encuentro.
"Hay personas que llegan a tu vida sin hacer ruido. Lo curioso es que solo descubres su importancia cuando ya cambiaron tu historia... 💫"
El calor de marzo era insoportable.
El uniforme deportivo se pegaba a mi piel mientras caminaba por el campus con la mochila colgada de un solo hombro. A esa hora, el lugar estaba tan lleno como siempre. Algunos estudiantes corrían para no llegar tarde a clases; otros ocupaban las bancas bajo los árboles, riendo como si el tiempo nunca fuera suficiente. Desde los quioscos llegaba el olor a café recién hecho, pan caliente y frituras que siempre terminaban tentando hasta al más disciplinado.
Era un campus normal.
Con aulas, canchas, pasillos interminables y cientos de estudiantes viviendo historias que probablemente nunca llegarían a conocerse.
Yo solo intentaba encontrar mi lugar otra vez.
Repetir el curso no había sido fácil.
Aunque trataba de convencerme de que no era el fin del mundo, había días en los que sentía que todos avanzaban mientras yo tenía que empezar desde cero. No era vergüenza. Era esa sensación incómoda de creer que te habías quedado atrás.
Respiré hondo.
Necesitaba despejar la mente antes de entrar a clases.
Fue entonces cuando lo vi.
Estaba frente al edificio administrativo, esperando para hablar con uno de los decanos. Vestía una camiseta clara, un pantalón de mezclilla y unos tenis blancos. Se veía relajado, completamente ajeno al calor que hacía esa mañana.
Alessandro.
Ya sabía quién era.
Nunca habíamos hablado, pero era imposible no conocerlo de vista. Compartíamos amistades, coincidíamos constantemente en el campus y, más de una vez, nuestras formas de pensar habían sido completamente distintas. No eran discusiones directas, simplemente sabíamos que no estábamos de acuerdo en muchas cosas.
Supongo que por eso jamás nos acercamos.
Hasta ese día.
Todavía no entiendo qué me impulsó a caminar hacia él.
Quizá fue curiosidad.
Quizá aburrimiento.
O quizá la vida ya estaba escribiendo una historia que yo todavía no podía imaginar.
-Hola.
Levantó la vista y sonrió.
-Hola.
-¿Esperando al decano?
Miró la puerta de la oficina y soltó una pequeña risa.
-Sí. Creo que hoy decidió poner a prueba mi paciencia.
Sonreí.
-Entonces espero no necesitar nunca una cita con él.
-Te deseo suerte.
Los dos reímos.
Y, sin darnos cuenta, seguimos hablando.
Lo curioso no fue la conversación.
Fue la facilidad con la que apareció.
Saltamos de un tema a otro sin esfuerzo. Hablamos de profesores, de clases, de algunos compañeros que ambos conocíamos y de las ocurrencias que solo entienden quienes pasan demasiado tiempo dentro de un campus universitario.
أنت تقرأ
ENTRE EL SOL Y LA ESTRELLA
غير روائيAlgunas personas llegan para quedarse. Otras llegan para enseñarte a soltar. Todo comenzó con una amistad que parecía insignificante. Dos corazones que aprendieron a conocerse entre risas, conversaciones interminables y promesas que jamás imaginaron...
