Existen amores, que terminan con un adiós. Otros terminan con una tumba. Pero existen unos pocos, que jamás terminan, solo aprenden a esperar... eternamente.
A sus 90 años, Pearl Whitmore, había olvidado muchas cosas, muchos nombres, innumerables fechas. Aún aquellas voces de personas, que alguna vez llenaron su casa de risas.
Había olvidado a donde puso por última vez sus gafas, o porqué entraba en una habitación, sin recordar que buscaba.
Pero la memoria es un lugar extraño, mientras borra lo cotidiano, protege con una obstinación casi sagrada, aquello que el corazón se niega a perder.
Por eso, cada tarde, cuando el viento comenzaba a recorrer los acantilados de Montrose, salía al viejo porche de madera. Siempre a la misma hora, siempre con una taza de té, entre las manos. Siempre mirando hacia el mismo lugar. Los vecinos pensaban que contemplaba el paisaje. Los turistas creían que disfrutaba de la belleza salvaje del Mar del Norte.
Nadie imaginaba que esa mujer, no observaba el mar. Tan solo esperaba, mientras el viento, seguía llegando cargado de sal. Las olas continuaban rompiendo contra las rocas, con la paciencia de quien sabe, que ningún invierno es eterno.
Las gaviotas seguían regresando cada primavera, el faro seguía encendiendo su luz, cuando caía la tarde.
Todo encontraba el camino de regreso. Todos... menos él. Pearl sonrió, no era una sonrisa triste. Era la sonrisa serena de quien había comprendido, que el amor verdadero no desaparece cuando deja de verse. Simplemente aprende a habitar la ausencia.
Levantó la vista, sobre ella se extendía el mismo cielo que había contemplado siendo una muchacha. El mismo cielo que había visto partir a quienes amaba. El mismo cielo que durante toda una vida, había seguido preguntándole en silencio, si aún valía la pena esperar.
Y como cada tarde, desde hacía mas de medio siglo, volvió a responderle, de la única manera que conocía. Sin dejar de mirar el horizonte.
Porque mientras exista un cielo, capaz de unir dos corazones separados por el tiempo... Siempre habrá alguien esperando regresar.
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"Alli donde el Cielo es Infinito"
Historical FictionAllí donde el cielo es infinito Algunas promesas sobreviven a la guerra. Otras sobreviven al tiempo. A sus noventa años, Pearl Whitmore vive sola frente a los acantilados de Montrose, en Escocia. Cada tarde sale al viejo porche con una taza de té en...
