La pista de hielo estaba completamente vacía. A esas horas de la noche el lugar parecía otro mundo, silencioso y enorme, sin las voces de los espectadores ni el ruido de los entrenamientos diurnos. Las luces del techo seguían encendidas y se reflejaban sobre el hielo como manchas blancas y suaves que parecían moverse cada vez que alguien pasaba por encima de la superficie. Solo existía un sonido constante dentro de aquel lugar: el roce preciso de las cuchillas cortando el hielo mientras se desplazaban de un extremo a otro. Shhh... Shhh... Shhh... Un sonido limpio, repetitivo y extrañamente relajante.
Jinx patinaba sin detenerse. Sus coletas altas se balanceaban detrás de ella con cada movimiento y algunos mechones oscuros se habían pegado a sus mejillas por el esfuerzo. Su respiración era más pesada que al principio del entrenamiento, pero aun así no reducía la velocidad. Se impulsó con una pierna y dejó que el cuerpo continuara moviéndose solo, deslizándose hacia atrás mientras lentamente arqueaba la espalda. Sus brazos se extendieron con suavidad y sus dedos se movieron con una precisión que meses atrás jamás habría tenido. Cambió de posición, flexionó una rodilla y elevó la otra pierna poco a poco mientras giraba sobre sí misma. Cada postura que había aprendido durante meses aparecía una tras otra como si estuviera formando una secuencia que ya conocía de memoria.
Kael permanecía apoyado cerca de la barra observándola en silencio, siguiendo cada movimiento con la mirada. A veces cruzaba los brazos, otras veces simplemente suspiraba mientras la veía practicar.
—Más arriba la pierna.
Jinx elevó unos centímetros más la pierna sin siquiera mirarlo.
—La espalda.
Ella arqueó un poco más el cuerpo.
—Los hombros.
Los corrigió inmediatamente.
No respondía, nunca lo hacía durante los entrenamientos. Escuchaba, procesaba y corregía. Nada más.
Después de varios movimientos, Jinx disminuyó la velocidad poco a poco hasta quedar casi inmóvil. Bajó la pierna y tomó aire profundamente. Cerró los ojos unos segundos mientras pensaba en algo. Siempre hacía eso. Cuando algo le salía mal no se enfurecía ni golpeaba cosas; simplemente pensaba. Volvía a ordenar los movimientos dentro de su cabeza una y otra vez.
Abrió los ojos.
Comenzó a impulsarse sobre el hielo aumentando velocidad. Una vuelta. Dos vueltas. Tres. Cuatro. Sus cuchillas raspaban el hielo con más fuerza mientras flexionaba ligeramente las rodillas y preparaba el salto. Se impulsó hacia arriba. Su cuerpo giró en el aire una vez... dos veces... tres... cuatro.
Pero al aterrizar con la pierna derecha algo salió mal.
La cuchilla tocó el hielo de forma incorrecta.
Su tobillo se inclinó apenas unos centímetros.
Su equilibrio desapareció.
Los ojos de Jinx se abrieron apenas y su cuerpo se inclinó hacia un lado antes de que pudiera reaccionar.
CRACK.
Terminó cayendo contra el hielo y el golpe seco de su cabeza resonó en toda la pista vacía.
Durante unos segundos no hubo movimiento.
Nada.
Jinx permaneció acostada sobre el hielo mirando hacia arriba sin expresión alguna, mientras algunos mechones cubrían parte de su rostro.
Y luego frunció el ceño.
Porque lo único que estaba pensando era:
"Otra vez no."
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Saltos, Fracturas y Estrellas
FanfictionAlgunas personas explotan para sobrevivir. Otras aprenden a deslizarse sobre el hielo sin caer. Jinx hizo ambas.
