"El libreto es el mismo. La ejecución, la mía."
Issei Hyoudou ha sido traicionado más veces de las que puede recordar. En un multiverso donde la desgracia del Sekiryuutei parece ser una constante, alguien ha decidido romper el ciclo.
Armado con el p...
[Ubicación: Universo 420 0 DxD Ciudad de Kuoh - Atardecer, viento, silencio] [Hora: 7:00 P.M.]
Issei: -(sentado en el borde del frío hormigón del tejado, balanceando una pierna al vacío mientras contempla el horizonte anaranjado)- Hola a todos. Supongo que ya conocen esta historia, lo típico de siempre. Pero, ya que se la saben completamente de memoria, repasémosla rápidamente para refrescarles la mente... Muy bien, empecemos desde el principio otra vez.
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Issei: -(apretando los puños sobre sus rodillas, dejando escapar una risa seca y amarga que se pierde en la altura)- Mi nombre es Issei Hyōdō.
Fui asesinado por mi primera novia en nuestra primera cita, todo por el estúpido motivo de que cargaba con una Sacred Gear oculta en mi cuerpo. Y durante un buen tiempo, me consideré el joven más afortunado del maldito mundo por haberme convertido en el Sekiryuutei. Ya saben, se la saben por completo.
Issei: -(escupiendo a un lado con desprecio, recordando la ironía de su pasado)- Fui resucitado por una demonio de alta cuna y me convertí en su siervo fiel. Le pateé el trasero a su prometido en un Rating Game, salvando su propio trasero de un compromiso arreglado.
Y muchas cosas más... ¿Qué más se puede decir de esa maldita situación? Pues que cumplí con creces. Ya hice demasiado por las facciones y por todo el maldito mundo sobrenatural.
Issei: -(cerrando los ojos mientras el viento residual del atardecer agita su cabello castaño)- Durante los siguientes años me convertí en un maldito héroe.
Mi vida pasó de ser la de un joven pervertido común a la de alguien que se enfrentaba directamente al mismísimo Trihexa.
Durante todo ese tiempo creí que mi camino ya estaba completamente encaminado. Me casé con mis chicas, tuve una gran vida... Hasta que, bueno, ocurrió lo que siempre ocurre en esta clase de historias absurdas, ¿no?
Issei: -(deslizando los dedos por la superficie del cinturón acoplado a su cintura, rememorando el dolor)- Irrefutablemente, la situación cayó en mi canónica, estúpida y repetitiva traición.
Llegó Ren, el maldito y refinado amigo de la infancia de Rias, un estratega de linaje impecable y magia ancestral que no era más que un maldito parásito.
Armó un montón de pruebas falsas en mi contra y bla, bla, bla. ¿Qué más puedo decir? Tampoco es como si ahora me importase. Pero claro, como siempre, las facciones estaban tan orgullosas de sus estúpidas decisiones que intentaron asesinarme.
Un eco sónico distorsionado resuena en el aire, emulando el crujido de cadenas mágicas del pasado.
Issei: -(su voz comienza a temblar, rompiéndose gradualmente mientras los ojos se le humedecen por la rabia)- -snif- Me dejaron sin mis piezas de peón, abandonado a mi suerte en la fría e implacable brecha dimensional... -hip- Pero mi gran y confiable hermano de armas que estaba sellado dentro del guantelete que portaba en mi brazo izquierdo.