capitulo 1

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Seúl, Corea del Sur

El autódromo rugía con el sonido de los motores, pero ahora el rugido más fuerte era el de la gente.

Las gradas estaban llenas. Banderas, gritos, carteles con nombres y números. Las cámaras enfocaban la línea de meta, donde el auto rojo cruzaba en primer lugar, dejando atrás a la competencia con una ventaja que parecía injusta.

El auto se detuvo. El humo del asfalto caliente se elevó en espirales grises.

Cuando la piloto bajó del vehículo y se quitó el casco, el cabello rubio cayó sobre sus hombros como una cascada de luz. El flequillo, ligeramente despeinado por el sudor, le daba un aire juvenil que contrastaba con la mirada seria y concentrada de la carrera.

El público coreaba su nombre. El nombre que había elegido para dejar atrás todo lo que era antes. Winter Kim. La número uno de Corea.

Sonrió para las cámaras, aceptó la medalla de oro que le colgaron al cuello, recibió el ramo de flores con una elegancia que parecía innata. Agradeció a su manager, a su equipo técnico, a los patrocinadores. Dio las entrevistas de rigor, respondió las preguntas de siempre
"¿Cómo te sientes, Winter?" "¿Cuál es tu secreto?" "¿A quién dedicas esta victoria?"

Pero cuando las cámaras se apagaron y los micrófonos se retiraron, la sonrisa se volvió real.

—¡Kim Minjeong, la número uno! —gritó Beomgyu, corriendo hacia ella antes de que pudiera reaccionar.

—¡Beomgyu, no! —alcanzó a decir Winter, pero ya era tarde.

Beomgyu la cargó en hombros como si pesara nada. Winter soltó una risa y golpeó la espalda de su amigo con las manos.

—¡Bájame, idiota!

—¡Nunca! ¡Minjeong es la número uno!

Detrás de él, Jisung aplaudía con una sonrisa tímida pero orgullosa. Y Ningning sostenía un pastel enorme con letras de colores que decían: "Winter Kim #1".

—¡Apúrense! —dijo Ningning, con los brazos cansados—. Que esto pesa una barbaridad y nadie me ayuda.

—Tú lo quisiste —respondió Jisung—. Nadie te pidió un pastel de tres pisos.

—Es para celebrar. ¿O acaso no te gusta, Winter?

Winter miró el pastel. Era ridículo. Demasiado grande, demasiado decorado, probablemente demasiado caro. Y era perfecto.

—Me encanta —dijo, y su sonrisa iluminó todo el autódromo.

Junto a Ningning, una chica alta, delgada, de cabello negro largo y facciones delicadas, sostenía una copa de champán y observaba la escena con diversión.

—¿Siempre es así? —preguntó Wonyoung, con una ceja levantada.

—Siempre —respondió Ningning, resignada.

Wonyoung rio. Una risa baja, musical. Winter la miró, y por un segundo, sus ojos se encontraron.

—Winter —dijo Wonyoung, levantando su copa—. Por la número uno.

—Por la número uno —repitió Winter, chocando su botella de agua con la copa de champán.

—Eso es patético —intervino Beomgyu—. Ella con champán y tú con agua.

—Tengo que conducir, Beomgyu.

—Ya terminó la carrera.

—Tengo que volver a casa.

—Te lleva Wonyoung.

—Wonyoung también bebió.

—Wonyoung no bebió. Wonyoung solo posa con la copa para la foto.

Bandera Roja || winrina [PT. 2]Stories to obsess over. Discover now