1. Tú la pared, yo la espada, y la dignidad en lo que sobra

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Nota de autor

No debo subir historias mientras estoy obsesionada con canciones porque qué hago bautizando una en honor a la canción de Maria Becerra con el Jere Klein KJASNDASDJAD anyway.

Dije en twitter que tenía varias ideas, y una de esa fue hacer una versión minsung de la película Súper Escuela de Héroes pero centrada en la relación de Warren y Lyla (mi primer straightbaiting). Así que, sí, esto es un fake dating slow burn con problemas de comunicación, y por eso he de avisar que este será casi un bingo de todos los clichés posibles que puede existir en el trope del fake dating. ¡Disfrútenlo!

Y cabe decir que los personajes están en la universidad. Ya salgo de un fanfic donde los personajes estaban en la escuela. Quizá cuando agarre la pala los personajes trabajarán, pero hoy no es ese día.

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Capítulo 1

Tú la pared, yo la espada, y la dignidad en lo que sobra

"Tú piensas que somos misteriosos,

No nos tomes tan en serio.

Sé original y recuerda que

Nosotros hacemos lo que tú no puedes hacer."

Cartoon Heroes; Aqua

Tick. Tack. Tick. Tack. Tick. Tack.

Crack. Crack. Crack.

La vieja pantalla del televisor, sostenida por un escaparate endeble, mostraba los últimos estragos en la ciudad de Daegu luego de la última reforma del gobierno donde los únicos permitidos en usar habilidades en vía pública eran los que estaban dentro del Registro Nacional de Héroes. Y en el estéreo del local sonaba Love's Battery de Hong JinYoung, así que Han JiSung podía ver cómo se llevaban a los habilidosos detenidos ambientados por el coro.

Comprobó la hora. Treinta y cinco minutos. JiSung regresó su vista hacia su texto de estudio, su resumen y su cuaderno. Si iba seguir esperando a HyunJin, como mínimo debía de aprovechar el tiempo en algo productivo. La paciencia era una virtud aun cuando la pequeña suculenta decorativa de la mesa se moría de a poco.

—¿Sigues con eso?

JiSung alzó la mesa de sus apuntes para ver a MinHo y apretó sus labios, amable. —Ya cansa que Chan nos regañe en cada clase.

—Problema de él por no estar a gusto con nada.

El restaurante iba a cerrar en un rato más, la tarde ya había sido lo suficiente lenta como para seguir extendiendo la presencia de gente que no iba a llegar. Los otros dos camareros estaban sentados cerca de la cocina, cada uno con su vista a sus celulares. El único que trabajaba era MinHo, con su bandeja llena de canastas vacías de pan, el uniforme negro de material ignífugo, y un delantal rojo sobre su cadera.

JiSung, aburrido, mostró sus apuntes. —Con esto lo estará. Propuesta de modelo de análisis social número... ¿ocho? ¿Nueve?

—Doce —corrigió MinHo—. La doce es la vencida.

JiSung volvió con su vista hacia la suculenta cuando MinHo se regresó a la cocina. El tiempo aun pasaba en el reloj, pero en su cabeza estaba todo tan arraigado a la mecánica de las relaciones que, incrédulamente, sostuvo la esperanza.

Ya para los cuarenta y cinco minutos de atraso, JiSung sacó su celular. Le envió el duodécimo mensaje a HyunJin. «¿En serio me dejaste plantado?» ya sin emoticones porque JiSung no quería ser buena persona. La paciencia era una virtud, más cuando parte de tu humanidad estaba enlazada con la naturaleza- todo era cuestión de tiempo porque las cosas caían en su lugar. Como brotar del suelo, embellecer la tierra, fundirla en olores y fomentar la evolución. JiSung era creyente que cada persona tenía un vínculo con la tierra- más superficial que el de JiSung, obvio, pero existente porque todos venían de ella. De esa forma, las personas evolucionaban y reaccionaban acorde a cómo se trataba ella, a lo que ofrecía en regreso de todo lo que la naturaleza daba. Era recíproco, cíclico. O así hasta que a la gente le dio por meter cadáveres en ataúdes y ya la explotación de recursos hizo que todo se fuera a la mierda.

Qué ganas de comerte; MinsungHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora