Ese día, ella despertó contenta.
No hubo pesadillas, ni gritos, ni recuerdos escondidos en la lluvia. Solo el sonido suave de la alarma junto a su cama y la luz de la mañana entrando por la ventana de su habitación.
Abrió los ojos, estiró los brazos y sonrió.
Era uno de esos días en los que todo parecía estar bien sin ninguna razón especial.
Se levantó sin prisa, se puso el uniforme del Colegio Nuevos Horizontes y se miró al espejo durante unos segundos, acomodándose el cabello. No era una estudiante popular ni una de esas alumnas que todos volteaban a ver en los pasillos. Tampoco era invisible del todo. Simplemente era una más.
Una alumna común.
Alguien que hacía tareas, se preocupaba por los exámenes, reía con sus amigas y contaba los días para que llegara el fin de semana.
Bajó a desayunar.
En la cocina, el olor a pan tostado y café llenaba el aire. Comió tranquila, revisó algunos mensajes en su celular y escuchó a medias las recomendaciones de siempre: que no olvidara sus libros, que tuviera cuidado al cruzar la calle, que avisara si iba a llegar tarde.
—Sí, sí, ya sé —respondió con una sonrisa.
Tomó su mochila, se despidió y salió de casa.
El camino al colegio fue normal. Autos avanzando lentamente, alumnos con uniforme en las banquetas, padres apresurados, bocinas, semáforos y el ruido de la ciudad despertando por completo.
Al llegar al Colegio Nuevos Horizontes, el edificio se alzaba como siempre: grande, elegante, impecable. El escudo azul y dorado brillaba sobre la entrada principal, y debajo del nombre de la escuela podía leerse el lema que todos conocían:
"Abriendo puertas al futuro."
Ella cruzó el portón justo cuando un autobús se detenía cerca de la entrada.
De él bajó Lucas Hel.
Lo reconoció de inmediato, aunque nunca habían hablado demasiado. Todos lo conocían, aunque fuera de vista. El alumno de la beca. El chico del bastón. El que casi siempre caminaba con la mirada baja, como si intentara ocupar el menor espacio posible.
Lucas bajó con cuidado del autobús, acomodándose la mochila sobre el hombro. Su uniforme estaba un poco desordenado y parecía haber llegado con prisa.
Entonces apareció Dante Valverde.
Ella no alcanzó a escuchar todo lo que dijo, pero no necesitaba hacerlo. La sonrisa de Dante bastaba para entenderlo. Estaba molestándolo otra vez.
Vio cómo Dante se atravesaba en su camino. Vio a algunos alumnos detenerse para mirar. Vio a Lucas apretar el bastón con fuerza.
Por un momento pensó en seguir de largo.
Luego lo hizo.
No por crueldad. No porque le pareciera bien. Simplemente porque en Nuevos Horizontes todos aprendían, tarde o temprano, que meterse con Dante podía traer problemas.
Además, el timbre estaba a punto de sonar.
La mañana pasó como cualquier otra.
Primera clase. Segunda clase. Libros abiertos. Profesores explicando. El murmullo de los alumnos cuando nadie los miraba. Dante haciendo comentarios fuera de lugar desde algún asiento al fondo del salón. Lucas permaneciendo callado, como si cada broma fuera una piedra más en una mochila que ya llevaba demasiado peso.
Ella lo notó algunas veces.
No mucho.
Lo suficiente para pensar que Dante era un idiota.
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Hell
ActionLucas Hel es un alumno becado en el prestigioso Colegio Nuevos Horizontes, un lugar donde las apariencias esconden secretos peligrosos. Mientras intenta sobrevivir a las burlas, las clases y el peso de su pasado, comienza a recordar que el accidente...
