Cada día despierto con el mismo motivo, cuidar de la cafetería de mi madre ya que ese era su sueño, no me molesta encargarme de ella, de hecho, de mi madre aprendí a hacer postres. Venderlos en la cafetería que ella creo desde cero me hace sentir orgulloso y nunca pienso que se encargue alguien más aunque me lo insistan, quiero hacerla crecer junto con una familia a mi lado hasta el día en que muera. Tengo sueños y deseos pero realmente no tengo con quien mencionarlos y cumplirlo, trato de ser paciente esperando a esa persona a la cual contarle todo de mi sin miedo a ser juzgado. Nunca imaginé que esa mañana al defender a esa chica todo cambiaría completamente y me ayudaría a seguir mis metas.
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Nuestro viaje por California
Non-FictionAlexander Harries cuida y trabaja en la cafetería de su madre por el sentimiento de vacío, sintiendo que estando ahí ella lo acompaña y lo ayuda con la presión y la tristeza. Con personas insistiendo en que le dejé ese trabajo a alguien más y pueda...
