Dónde el mundo de fórmulas, lógica y estadísticas fríamente calculadas de un científico se encuentran con la magia, elegancia y destreza de un bailarín de ballet.
Como cuando la andrómeda y la via láctea se encuentran en una inevitable colusión deja...
Donde Senku estaba siendo arrastrado por su padre y su hermana menor a la primera clase de ballet de ella.
Pero, ¿cómo terminó aquí?
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Era una de esos domingos por la tarde, momentos antes del atardecer. Padre e hija estaban viendo la televisión mientras el universitario Senku estaba resolviendo cálculos de Astrofísica avanzada en la mesa, porque, si Senku no queria ver la película entonces lo obligaron a sentarse cerca y escucharla. Byakuya y Suika se encontraban viendo Barbie y los zapatos mágicos. De pronto la pequeña saltó del sillón y gritó eufórica.
-¡Suika también quiere bailar como Barbie! Y entonces Byakuya la miró con brillos en los ojos al crear imágenes mentales de su niña con una pequeña mochila y un tutú rosa.
-¡JAJAJAJA! ¡Con mucho gusto mi niña! ¡Papá se encargará de conseguirte al mejor profesor de ballet del universo al 10,000%!
-¡No uses mi frase para cosas sin sentido! -grito Senku algo enojado, pero sin desprenderse de sus libros.
Senku ya veía venir la peor tortura posible.
Ser obligado a acompañarlos, soportar una hora y media de baile ridículo y sin sentido para luego volver caminando con sueño a casa.
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La niña de unos 8 años vestía un conjunto rosa para ballet y un tutú, el cual, según Suika era algo infaltable. Byakuya vestido con un pantalón de vestir marrón, una camisa a rayas de color celeste y una corbata roja, pensando que es lo último a la moda, pero solo era un desastre visual. Senku se puso lo que tenía a la mano, un buzo suelto, una camiseta con la cara de Einstein y una casaca con la fórmula de la relatividad, cortesía de Yuzuriha. "Simple pero funcional" como lo describiría él mismo.
-Viejo, recuérdame por qué accedí a acompañarlos a esta estupidez... -dijo Senku luego de un buen rato de silencio, camino a la escuela de ballet.
-Porque la única foto que tengo de ustedes dos fue de cuando... -se detuvo a pensar antes de continuar su oración. Suika aún no necesitaba saber que era adoptada - ... cuando... eh... ¡Cuando la cigüeña la trajo a casa!