NamJoon siempre decía que la inspiración era caprichosa.
Algunas veces llegaba en forma de una canción escuchada a las tres de la mañana. Otras, en forma de un paisaje visto desde la ventana de un tren. Y últimamente parecía haber llegado en forma de un hombre llamado Ayame.
El estudio olía a óleo fresco y aguarrás. La luz anaranjada del atardecer se filtraba por los grandes ventanales, iluminando los lienzos apoyados contra las paredes y las manchas de pintura que decoraban el suelo como si fueran parte de una obra más. Desde el sofá, SeokJin observaba a NamJoon mientras este limpiaba cuidadosamente sus pinceles. Llevaba casi veinte minutos hablando de Ayame.
Otra vez.
-Deberías verlo cuando posa -comentó NamJoon sin apartar la vista de su trabajo-. Tiene una manera muy particular de quedarse quieto. Como si estuviera pensando en algo que nadie más conoce.
SeokJin arqueó una ceja y tomó una pequeña figura de porcelana de una repisa cercana.
-Suena como si estuvieras describiendo una obra de arte, no una persona.
NamJoon soltó una breve carcajada.
-Quizás ambas cosas.
Aquella respuesta provocó algo extraño en el pecho de SeokJin. Nada importante. Nada que no pudiera ignorar.
Mientras giraba la figura entre sus dedos, preguntó con aparente tranquilidad:
-¿Y cuántas horas necesita posar una obra de arte?
NamJoon levantó la vista.
-¿Qué?
-Tu modelo.
-Ah.
Una sonrisa apareció en sus labios.
-Las necesarias para terminar un cuadro.
-¿Diez horas?
-A veces.
-¿Doce?
-También.
SeokJin soltó una risa incrédula.
-Pobre hombre.
-Él no se queja.
La respuesta llegó demasiado rápido. Demasiado natural.
Como si NamJoon ya hubiera tenido que defenderlo antes.
SeokJin notó el detalle, aunque decidió no darle importancia.
-Supongo que debe gustarle mucho el dinero.
-No lo hace por dinero.
Otra vez.
Demasiado rápido.
NamJoon dejó el pincel sobre la mesa y comenzó a ordenar algunos tubos de pintura.
-Entonces debe gustarle mucho el arte.
Por un instante, algo cambió en su expresión. Fue apenas una sombra, un destello tan breve que cualquiera lo habría pasado por alto.
-Sí...
La forma en que sonrió hizo que el estómago de SeokJin se encogiera.
Porque conocía esa sonrisa.
La había visto antes.
Años atrás.
Cuando NamJoon hablaba de él.
-Parece importante para ti.
El silencio que siguió fue breve, pero suficiente.
-Me inspira.
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Musa -Namjin-
FanfictionDespués de cinco años de relación, SeokJin cree conocer a NamJoon mejor que nadie. Por eso, cuando NamJoon comienza a trabajar en una serie de retratos con un nuevo modelo, no se preocupa. Al principio. No es el engaño lo que termina rompiéndolo. Es...
